El punto culminante de la Pascua católica

Benedicto XVI condena el odio y la violencia en Misa de Resurrección

El Papa pide que sean acogidos los refugiados que llegan de África a Europa.

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Foto facilitada por el diario vaticano L’Osservatore Romano’ que muestra al papa Benedicto XVI mientras imparte la bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad de Roma y a todo el mundo, tras oficiar la misa solemne del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro del Vaticano.Foto: AGENCIA EFE

 

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DPA-EFE-Télam

Bajo un cielo cubierto, el Papa Benedicto XVI celebró hoy la Misa de Resurrección en El Vaticano, que marca el punto culminante de la Pascua católica, con un llamamiento a acabar con el odio y la violencia y a recibir a los que huyen de estos males.

“En el cielo todo es paz y alegría. Pero en la Tierra por desgracia no es así”, dijo Benedicto XVI ante decenas de miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, festivamente decorada con flores procedentes de Holanda.

El júbilo por la resurrección de Cristo se opone “al sufrimiento, el hambre, la enfermedad, la guerra y la violencia”, añadió. El mensaje de Cristo debe llegar sobre todo a aquellos que están afectados por el sufrimiento.

El Papa pidió el fin de la violencia de las armas en la guerra civil libia. “Ojalá en Libia la diplomacia y el diálogo ocupen el lugar de las armas”, reclamó.

Con respecto a Cercano Oriente, pidió que el mensaje pascual de paz y dignidad ayude a superar “la oscuridad de la división, del odio y la violencia”.

A su vez, exigió que en Costa de Marfil se inicie “un camino de reconciliación y entrega”.

En su mensaje recordó especialmente a las víctimas del terremoto, el tsunami y la crisis nuclear en Japón, para las que pidió que “encuentren consuelo y esperanza”.

Por otra parte, Benedicto XVI pidió que sean acogidos los inmigrantes y refugiados que desde África se dirigen a Europa huyendo de los conflictos en sus países.

Ante unas 150.000 personas que llenaron en una mañana soleada la Plaza de San Pedro, el papa pronunció el Mensaje Pascual en el que repasó la situación en el mundo y aseguró que la resurrección de Cristo “no es fruto de una especulación, de una experiencia mística, sino que es un acontecimiento que sobrepasa la historia”.

Su pensamiento fue hacia las personas que huyen de las guerras y hambre en África y buscan un futuro mejor en Europa y pidió que la la solidaridad de todos llegue a los numerosos inmigrantes y refugiados que provienen de diversos países africanos, que “se han viso obligados a dejar sus afectos más entrañables”.Añadió que “los hombres de buena voluntad abran el corazón a la acogida, para que, de manera solidaria y concertada se puedan aliviar las necesidades urgentes de tantos hermanos”.

Benedicto XVI abogó para que en los países del norte de África y de Oriente Medio todos los ciudadanos, especialmente los jóvenes, se esfuercen en promover el bien común y en construir una sociedad en la que la pobreza sea derrotada y se respete al ser humano.


“Acheropita”

Como ocurre desde el año 2000, cuando se recuperó una tradición perdida desde hacía 800 años, en el altar estuvo colocado el ícono del Santísimo Salvador conocido como “Acheropita” (que significa no pintado por manos humanas).

Se trata de una de las imágenes más veneradas de la cristiandad y que se conserva en la capilla del “Sancta Santorum” existente en el edificio anejo a la basílica de San Juan de Letrán, donde está la Escalera Santa que según la tradición subió Jesús durante su pasión.