Apuntes de política provincial

Hablar en números

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Carlos Bertone, presidente de Fisfe.Foto: El Litoral

Teresa Pandolfo

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Los argentinos nos hemos acostumbrado hablar en números y quedarnos con esa abstracción, sin analizar verdades, significados y consecuencias. Números de crecimiento de la economía; números de inflación, números de venta de vehículos. Números de la pobreza. Números del desempleo. Algunas veces la misma temática arroja más de una número y a lo sumo se hace un comentario comparativo o irónico. Si la economía crece y se venden más autos todo va bien.

Igualmente respecto de los números de la cosecha de soja o de maíz. Interesa si pasamos la línea de producción del año anterior. Hacen lo correcto los sectores involucrados en esforzarse en producir más o que el precio del novillo gordo suba, para compensar al ganadero por la espera de la crianza del animal. La cuestión es no quedarse sólo con el dato frío y ver, además, que las migraciones del interior continúan y que, por ejemplo, los frigoríficos suspenden personal por falta de hacienda.

No se analiza, aun con números buenos, cómo repercuten en el resto de la economía para establecer políticas.

Esta semana también se conocieron otros números que duelen: los de la pobreza. La última medición interanual del Indec del segundo semestre de 2010 respecto de igual período de 2009, aporta un 9,9% de habitantes bajo la línea de pobreza y un 2,5% para la indigencia. Según esta medición -que tiene “planchadas” las cifras de la inflación real- hay 4 millones de argentinos pobres y de ellos 1 millón son indigentes. En Santa Fe, el Indec informó de una suba de la pobreza del 11 al 13,9% interanual.

En tanto, consultoras privadas ubican la pobreza entre 25,6% como mínimo y 29,6% como máximo, y la indigencia entre 9,3 y 10,6%. Es decir, los números del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina triplican los oficiales.

Resolver este flagelo es uno de los propósitos de más difícil cometido y a veces demanda más de una generación. Implica un fracaso de la política -¿cómo entró la pobreza en este país?, preguntó Vargas Llosa en la Feria del Libro- y un desafío muy profundo para una sociedad consciente. Para aquélla que sólo se queda con la abstracción del número, nada cambia. En este caso, con el agravante de que ya en esta medición de 2010 se cobraba la Asignación Universal por Hijo.

La pobreza está unida a la imposibilidad de acceder a un empleo con mejor retribución, porque no hubo formación y cada vez más el trabajo se ha convertido en un bien muy limitado en todo el mundo. Educación, empleo y calidad de vida hoy están indisolublemente ligados entre sí, más que décadas atrás.

El ejemplo del campo

El ejemplo más cabal puede tomarse del campo. Las migraciones, como hemos dicho, persisten del interior hacia los centros urbanos más dinámicos, porque ya el hombre común, con educación limitada, no califica para manejar los equipos agrícolas de siembra, fumigado o cosecha, que están informatizados.

Esta tarea -antes de peones- ahora es asumida por hijos o nietos de propietarios de tierras, que mediante esquemas asociativos, compran la maquinaria y brindan el servicio, además, a terceros.

La tecnología también prevalece en el trabajo rural. Hoy, a ese conjunto de actividades de la producción y comercialización primaria, que como un sustantivo colectivo denominamos “campo”, se maneja por Internet, sus equipos son de última generación tecnológica y su modelo de empresa es de avanzada. El hombre “ de campo” es un hombre tecnológicamente preparado.

Este cambio de situación también ha disminuido posibilidades de trabajo para muchos pobladores del ámbito rural.

Por eso, al quedarnos sólo con números que suben y bajan según las circunstancias y las materias, y no analizar lo que están expresando, se posterga el debate de fondo, que renuentemente evita tanto el oficialismo como la oposición. Unos y otros se manejan con una suerte de pensamiento mágico cuando se aborda la cuestión educativa como central para este país.

A partir de la pregunta de cómo generar empleo -segunda prioridad en las encuestas después de la inseguridad-, en este tiempo electoral, los precandidatos santafesinos deberían plantearse y comunicar qué van a hacer para que haya más trabajo. Coincidentemente con la respuesta estarán informando sobre cómo incorporarán a desempleados a los circuitos de la economía formal, acción que pasa por la educación y la generación de hábitos disciplinados.

Fisfe

La otra arista que sobresalió en la semana fue la designación de Carlos Bertone como presidente de la Federación de la Industria de Santa Fe.

Pergaminos no le faltan a Bertone para ocupar ese cargo. Es uno de los tres socios de Cinter SRL, una de las empresas de capital nacional más importantes del país en materia de diseño y construcciones industriales. La compañía es líder en su suyo; no reconoce fronteras tecnológicas ni geográficas.

Entrar a la planta ubicada en Sauce Viejo es ingresar, en la industria, dentro del mundo de la investigación, de la innovación y de la incorporación permanente de tecnología.

Si Bertone pudiera transmitir desde este nuevo cargo, la inyección de creatividad que requiere la industria del departamento La Capital y de la provincia y lograra poner en obra sus ideas para consolidar los procesos fabriles nacionales, Santa Fe daría un gran paso en una actividad, que está llamada a cumplir dentro del territorio un papel superior al actual.

Nuestra producción debe salir de origen con mucho más valor agregado y las empresas de bases tecnológicas, contar con otra plataforma de recursos para generar más sustitución de importaciones.

La política industrial del país abreva en decisiones nacionales y ése frente es difícil para cualquier empresario del interior. Pero esta periodista apuesta a la experiencia y convicciones de Carlos Bertone, en ese complejo escenario nacional. En ese ámbito será útil su influencia en las definiciones mayores. En el lugareño, quiera Dios que sepa transmitir a sus pares el profesionalismo casi místico que caracteriza el desenvolvimiento de Cinter.