De domingo a domingo

Mientras los políticos picotean en su propia pajarera

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Tras recordar pautas de un pasado glorioso en nuestro país y un presente de crisis permanente, Vargas Llosa afirmó en la Feria del Libro porteña que “ algunos argentinos ven en esto hostilidad, aunque yo voy a seguir criticando todo lo que me parezca mal, aunque a algunos los ofenda”, Foto: EFE

Hugo E. Grimaldi

(DyN)

Ni realismo mágico ni ficción histórica. Una interesante brisa anclada en un ingrediente clave que hace al progreso de las sociedades, algo muy diferente a la esquizofrenia consumista que invade el corto plazo individual de los argentinos, se hizo sentir en la semana, a partir de la irrupción del escritor Mario Vargas Llosa en la Argentina.

El por muchos resistido Nobel de Literatura habló sobre el valor de la libertad y generó al menos un viento fresco para la discusión que se sale del muestrario de mezquindades que cultiva a diario la clase dirigente y buena parte de la sociedad.

Hasta Hebe de Bonafini se interesó por el tema. Los disparadores de Vargas Llosa estuvieron cerca de la materia que le es afín, la literatura, pero el alcance de sus frases merecen lecturas más amplias, dentro de la cotidianeidad argentina: ‘Leer nos hace libres, a condición, claro está, de que podamos elegir los libros que queremos leer‘.

Y también los diarios, podrían añadir con razón los medios que han sido bloqueados hace muy poco en su distribución y los periodistas que fueron escrachados en pancartas o juzgados en la Plaza de Mayo por las Madres, por pensar diferente a ellas.

Litigio no es censura

Y seguramente también elegir los canales de televisión, tal como le pidió Bonafini a Vargas Llosa por su propio programa de TV, al que, pese a que se encuentra en un litigio judicial no resuelto, tras la imposición de una grilla televisiva que fue recurrida ante la Justicia, ella considera censurado por Cablevisión.

‘Los otros somos en verdad nosotros mismos‘, describió el Nobel para darle contexto universal, más allá de izquierdas y derechas, al alcance de su concepto de libertad. El pensador también discurrió sobre cómo los avances del Estado en contra de las libertades de todo tipo tienden a uniformar a los pueblos en nombre de difusos intereses en común.

Ese ir y venir del Estado en la Argentina como factótum, como regulador fracasado o como partícipe distraído de la realidad, Vargas Llosa lo puso como ejemplo de caminos desandados, algo que ‘me conmueve y me desgarra. Era un país del Primer Mundo en el inicio del siglo XX, enormemente próspero que llegó a tener un sistema educativo que casi llega a acabar con el analfabetismo (y hoy) vive en un estado de crisis permanente. El país desaprovechó unas oportunidades extraordinarias‘, sostuvo. ‘Algunos argentinos ven en esto hostilidad, aunque yo voy a seguir criticando todo lo que me parezca mal, aunque a algunos los ofenda‘, añadió.

Mientras la presidenta de la Nación tuvo la visión de frenar los pedidos de censura de Carta Abierta, algo que agradeció Vargas Llosa en el discurso, al tiempo que pidió que esa ‘toma de posición en favor de la libertad de expresión se contagie a todos sus partidarios‘, no sólo el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, retomó su virulencia dialéctica contra el peruano, sino que desde las usinas gubernamentales de prensa siguieron con el esmerilamiento del escritor, tratando de comparar sibilinamente sus ideas con las que expresó Carlos Menem en los años ‘90, por ejemplo.

Crispación política

‘Por qué hay esa crispación política‘, se preguntó el visitante. Justamente, en medio de tantas arengas, de tantas lucideces e hipocresías, la crispación a favor del intervencionismo del Estado mostró también durante la semana que pasó un avance de tono político sobre el Grupo más grande de la Argentina, montado en el hecho objetivo de que la Anses tiene acciones por más de 25 por ciento de Siderar, una empresa del conglomerado Techint. Ya se ha referido en esta columna cómo y por qué se dispuso por un Decreto de Necesidad y Urgencia que esos papeles, que no podían representar más de cinco por ciento de los votos en tiempos de las AFJP, pasaran a tener derecho pleno en todas las empresas y se ha dicho que la tentación de caja que expresó el Estado para pedir su participación en los dividendos de Siderar, era por la cuarta parte de unos 6.500 millones de pesos que figuraban como reservas para futuras inversiones.

Este mismo importe es el que se ha calculado como monto total, si la Anses decidiera exigir que se le reparta todo aquello que las empresas guardan para invertir. El fondo de la cuestión es que si el Estado exige su derecho como dueño de las acciones y le saca de una vez toda la leche a la vaca, se estaría comportando como un simple inversor a plazo fijo que cobra sus intereses, lo que en todo caso fue lo que pensaban hacer las Administradoras cuando pusieron los fondos sin derechos societarios.

Pero quienes compran acciones en la Bolsa seguramente son dueños de otra racionalidad, ya que ellos nunca se harían de papeles de empresas que no reinviertan para seguir creciendo y ganar más dinero. Tras la anulación de la primera Asamblea, donde los representantes del sector privado y el de los trabajadores (UOM) no le permitieron al Estado sumar directores y dispusieron menores dividendos, llegaron las acciones judiciales cruzadas. Primero, se supo que la empresa impugnó la Resolución de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y que iba a recurrir a los Tribunales contra ella, pero esencialmente que iría contra el procedimiento del DNU, ya que se alegó que el Congreso estaba en funciones, mientras que hubo una denuncia de la Anses, también ante la Justicia, por el desconocimiento que hizo Siderar del valor de la representación accionaria.

Desconcierto opositor

Si bien en lo social los indicadores de pobreza y de trabajo registrado no mueven la aguja en positivo de modo drástico y la situación de inseguridad ciudadana no perdona, en lo económico no sólo hay alivio desde los precios internacionales de las materias primas, sino porque la inyección de fondos locales no cesa y el veranito de consumo tiende a disimular algunas otras condiciones negativas del tablero, con luces amarillas encendidas por doquier (balanza comercial complicada, superávit fiscal aditivado, inflación sostenida, falta de inversión, cierre de financiamiento, fuga de capitales, etc.). Pero, además, la imagen presidencial se encuentra fortalecida desde lo emotivo.

Ante este panorama, el desconcierto opositor es notorio, tanto que se han desperfilado hasta en sus ideas. En primer término, puertas para adentro de sus espacios no logran entender por qué a la gente no le importan tanto las consignas institucionales que muchos le quieren oponer el kirchnerismo.

Todos tienen en claro que ahora manda la economía de corto plazo y por lo tanto, en su confusión, defienden sus ideas por un rato hasta que las abandonan en cuanto verifican que no es algo que interese demasiado. Por lo tanto, sólo les queda ofrecer una versión más prolija de lo mismo, lo que a muchos puede llevar a pensar para qué el muletto, si el original ya es conocido.

Saltando de palo en palo

Como no logran estructurar un discurso de alternativa más o menos coherente, tampoco tienen elementos para diferenciarse del oficialismo atendiendo a cosas en común que les permitan unificar ideas o temas a resolver de modo consensuado. Lo que hasta ayer eran líneas de acción hacia algún referente de otro partido para aunar políticas, mañana puede cambiar si hay otro que tiene otra visión o si aparecen los famosos límites. Así, como en una pajarera, los políticos de toda laya y condición van saltando de palo en palo para ver con cuál otro les toca juntarse por unas horas, y cuando se cansan de revolotear abandonan todas las pretensiones y le hacen el campo orégano al oficialismo.

De allí, que la presidenta juegue al suspenso con su candidatura que por ahora nada ni nadie parece hacer peligrar. Sólo algún aspecto anímico de última hora podría dejarla fuera de carrera. Ante tanta dispersión opositora y tanta seguridad K, es lógico que sean los oficialistas de toda laya los que lleven la voz cantante y copen el discurso.

Los jóvenes de La Cámpora que buscan colocar directores en las empresas, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, con sus derrapes controlados (recibió a Vargas Llosa y le dijo ‘piantavotos‘ a Hugo Moyano) y los sindicalistas de la CGT que van a montar un acto monstruo el próximo viernes en la 9 de Julio, adonde no se sabe si asistirá la presidenta. ‘Para meter miedo‘, dijo uno de los laderos de Moyano.

Sin preguntar a quién, bien sirve una frase del Nobel para enmarcar el asunto de las hegemonías: ‘Nazis, fascistas, comunistas, caudillos militares o civiles enceguecidos por los espejismos de las verdades absolutas han tratado a lo largo de toda la historia y en todas las geografías del planeta de domesticar y embridar el espíritu creativo, insumiso y crítico que ha sido siempre el motor del cambio‘. ‘Por fortuna, siempre han fracasado’, remató Vargas Llosa.