Gustavo Cordera

Una caravana para bailar y no juzgar

El ex vocalista de la Bersuit llega con su “combo nómade” para presentar su segundo disco mañana en ATE Casa España.

a.jpg

Ignacio Andrés Amarillo

[email protected]

Gustavo “Pelado” Cordera presentará mañana su nuevo disco “La Caravana Mágica”, un viaje cuyo destino es el camino que no sólo llevó a Cordera de vuelta a los rankings de la FM con “La bomba loca” y “Asalto de cumbia” sino que en 2010 lo ha hecho girar por Costa Rica, Uruguay, Chile y por todo el país. La cita es en ATE Casa España, desde las 21.30.

El Litoral dialogó con el cantante para conocer más sobre su nuevo proyecto, bailable y espiritual.

—Esta “Caravana Mágica”, ¿adónde te está llevando?

—Para mi es un viaje novedoso, fresco, nuevo. Siempre cuando formé parte de una agrupación mi impronta era experimentar: cuando ya no pude hacerlo más en Bersuit, o no pudimos hacerlo más con nuestros compañeros, hubo como una disolución.

Con tiempo, y dejando un espacio para que las cosas acontezcan, fueron apareciendo las personas que conformamos hoy un combo nómade en forma de cooperativa, con el cual estamos empezando a mostrar nuestras experiencias musicales, que para mi son hermosas.

Porque estoy haciéndome responsable, y haciéndome cargo por primera vez en mi vida del lugar que ocupo como artista, músico y cantante. Y me siento muy identificado con el proyecto.

—¿Cómo es arrancar de cero, habiendo hecho tanto?

—Tuvimos que empezar así, porque yo no quería “mendigar” a un proyecto que conformamos entre todos ningún pedazo, ni mentirle a la gente que nos seguía, ni exigirles que vengan a verme. El tiempo termina haciendo justicia siempre, una justicia que nada tiene que ver con la humana, sino con la divina: a cada uno le termina pasando lo que le tiene que pasar en la vida.

Tarde o temprano a mí también, así que empezamos este proyecto con muy poca gente que se acercaba, muchos porque se sentían dolidos o me responsabilizaban a mí de la disolución de Bersuit, por desconocimiento del funcionamiento interno de un grupo humano.

Con el tiempo esa gente se fue acercando, y otra gente. Este proyecto vincula gente con otras características, ni mejores ni peores. Estamos en un momento de los tiempos (es una percepción muy mía, que quiero compartir) donde la gente necesita luz, amor, llorar, reír, bailar, emocionarse, no juzgar. Estar en una situación más conectada.

Y por suerte, por lo que estoy recolectando en estos dos años de experiencia, al salir un poco de ese gran frasco que se llamaba Bersuit, empecé a sentir la fragancia de gente sensible, alegre, que tiene confianza en la vida. Y estamos compartiendo una celebración enorme cada vez que vienen a los conciertos, un ritual de sanación hermoso.

Raíces

—Hablás de “música rioplatinoamericana”. ¿Qué vendría a ser eso?

—A lo que a mí me interesó experimentar en este proyecto es la música clásica latinoamericana, que es la cumbia, por excelencia. No solamente: tenés merengue, son, otros ritmos más tropicales. Pero en nuestra geografía la cumbia, la murga, el candombe, tienen una raíz muy fuerte, que se fue perdiendo con el tiempo, y la fueron tomando algunos pequeños grupos que se fueron apropiando, creyendo los seres humanos que la cumbia es la villera, que es sólo una forma de cumbia.

—En este disco pueden escuchar otras formas de cumbia. La cumbia fue un ritmo tabú, denostada por el rock, porque es el encuentro más importante que hay entre el mundo negro y el mundo indígena en Latinoamérica. Vas a tener el carnavalito, la saya, que son músicas indígenas; después vas a tener música negra; pero la cumbia tiene la tierra de lo negro, el baile, y también tiene espiritualidad. En eso estamos trabajando: es un ritmo tan generoso y tan plástico que cualquier género musical podés hacerlo en ritmo de cumbia.

Egoísmos

—¿Cómo fue trabajar con El Chávez como productor?

—Es un gran compañero, una persona que sabe escuchar, es muy moderno, le gusta experimentar, le gustan las cosas locas. Va al frente, no es un productor de ésos que influyen desde la imposición, lo hace más desde dejar hacer. Hace que las personas broten con su talento.

—¿Recibiste alguna crítica por esta nueva línea de trabajo?

—Eso denota de alguna manera un infantilismo importante de mucha gente que necesita que a vos te vaya mal, que lo que vos hacés le pertenezca solamente a él: es el egoísmo que tiene el fan, y es entendible. “Te quiero mientras no seas de los demás” (risas).

¿Cómo haría yo para evitar que una vez que sacás el disco a la calle la gente lo escuche en todos lados? ¿Por qué tendría que hacerlo?

 

Renacimientos

—En “Acerca de la muerte” hablás de muchas cosas al mismo tiempo...

—Vas a encontrar la muerte en todo el disco, pero distinta a la visión dramática y trágica del asunto que nos quiere generar la Iglesia y el pensamiento muy occidental: esa cosa de aferrarse a los cuerpos cuando se van, ponerse locos como si te estuvieran robando un auto.

Tuve otras experiencias en mi vida y he empezado a ver otras cosas. Me he acercado mucho a culturas precolombinas donde la muerte es un cambio de estado y nada más. Este disco es una celebración a la muerte como posibilidad de transmutar en otra cosa.

Una relación dolorosa que tenés con una persona durante diez años un día muere y te acerca a la vida. Un ciclo que se termina es el nacimiento de otra cosa, es el espacio para que otra cosa ocurra.