Acento en la inseguridad y la pobreza

Mercier: “Volver a la cultura del trabajo por sobre la dádiva”

El precandidato justicialista cuestiona tanto al gobierno kirchnerista nacional como al socialismo santafesino. “El orden público tiene que estar manejado por la autoridad política en respaldo de los buenos policías”, afirmó.

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Para el actual senador capitalino es esencial volver al precepto bíblico de ganar el pan con el sudor de la frente.

Foto: Luis Cetraro

Mario Cáffaro

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Juan Carlos Mercier es candidato a gobernador por Soy Federal dentro del Frente para Todos y no duda en reprochar al gobierno nacional kirchnerista ni al provincial socialista y centra su candidatura en la necesidad de que “haya testimonio de vida que le diga a los jóvenes que la vida merece ser vivida, que el fruto del esfuerzo tenga el mérito y el premio al mérito”. Entiende como las principales preocupaciones ciudadanas la inseguridad y la pobreza, que avanza junto al proceso inflacionario.

—¿Con qué se encuentra en la recorrida por distintos puntos de la provincia?

—Ratifico algunas cosas, fortalezco otras, y no dejo de descubrir nuevas.

El problema de la inseguridad es para todos los santafesinos y argentinos un drama existencial que no deja vivir.

Construimos ideas y propuestas que vamos a llevar adelante cuando seamos gobierno y que se dividen en responsabilidades del gobierno nacional y del provincial. En ambos, veo una falta de convicción ideológica para enfrentar el tema, quizás porque en el pasado hablar de prevención y usar el término “represión del delito” llevaba alguna connotación no deseada y debe ser así. La represión debe ser en el marco de la ley. Los ciudadanos encuentran que existe más preocupación por los delincuentes que por los que cumplen con la ley.

Hay delitos federales que tienen que ver con la droga, con la falta de radarización, con la no presencia de gendarmes, de Prefectura y por qué no la Policía Federal. Combatir la droga es prioritario porque fractura a la sociedad, ataca a la familia, a la juventud y tiene que ver con los demás delitos. Éste es un capítulo donde el compromiso nacional en la provincia tendría que ser modificado.

En los delitos locales, hay una falta de compromiso político del gobierno provincial en cuanto a llevar acciones para proteger a los ciudadanos. Hay varias acciones a emprender, la justicia procesal penal está seriamente demorada. En tres años y medio, el gobierno provincial ha demostrado la incapacidad de gestión en éste y en otros temas. Lo otro pasa por sacar los presos de comisarías y reforzar la capacitación del personal policial. El orden público tiene que estar manejado por la autoridad política en respaldo de los buenos policías, formando cuadros eficientes y alejando a quienes no tienen el compromiso de combatir el delito.

El otro gran tema es la pobreza que se observa en los conurbanos de las grandes ciudades y en el interior. La extensión de villas habla de que el problema de la inflación creciente provoca un aumento de la pobreza y una mayor participación en la riqueza de unos pocos. Se quiebra el rol solidario del Estado al cambiar la cultura del trabajo por la cultura de la dádiva. Esto es el eje de lo que hay que modificar en la provincia y en el país. Lo que fue una emergencia a principios del siglo, se transformó en una cultura prebendística. Santa Fe tiene los bienes y riquezas suficientes para organizarnos como sociedad y hacer un esfuerzo para esa cultura emanada del precepto bíblico: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

También se debe mejorar la currícula de la escuela media para darle aptitud para el trabajo al chico. Hay buenos ejemplos en varios puntos del interior donde el chico sale con formación para la tarea rural, industrial o de servicios. La buena formación le da perspectiva clara y lo habilita para el trabajo.

Para el sector productivo, soy defensor a ultranza de la cadena de valor. Desde el Estado se puedan dar estímulos al empresario y se debe reclamar al Estado nacional que deje tranquilo al productor con retenciones o prohibiciones de exportar, etc. Las políticas de estímulo de producción deben estar atadas a un trabajo digno, decente. Que el joven que se capacita, que haga el esfuerzo, que va al mercado laboral, tenga como mínimo el derecho a obra social, previsión, vivienda, salud. Es la cultura del trabajo contra la cultura de la dádiva.

—Fue durante muchos años funcionario, ¿es diferente la visión de aquél a ésta de político en campaña?

—No, porque antes de estar cerrado entre cuatro paredes, he caminado mucho, he recorrido el mundo. He vivido la post-guerra, he sido deportista, dirigente estudiantil, profesional, universitario. Cuando me tuve que encerrar fue por necesidad. Ahora voy al encuentro de una realidad que a veces es distinta a la de diez años atrás. Hay un gran problema y una gran mentira que hoy muchos se dan cuenta: el gobierno de Binner tiene un presupuesto de 6 mil millones de dólares, cuando yo hice el último era de 3 mil y cuando vino la crisis se transformó en mil millones. No se emitió cuasimoneda y se priorizó comida y remedios. Hoy pregunta la gente qué gastan en obra pública, en mejorar los servicios. Hay una pérdida en la relación insumo - producto muy grave en la provincia. No hay calidad y cantidad de bienes y servicios puestos a disposición en la medida de los recursos de que se disponen.

“No es un partido de fútbol”

—Parece una candidatura quijotesca ya que no tiene paraguas político nacional ni provincial.

—No estamos ante un partido de fútbol sino ante un momento histórico fundamental. Temo que si no tenemos compromiso con los valores esenciales de la vida, esto se agrave. Mi mayor preocupación es que no haya testimonio de vida que le diga a los jóvenes que la vida merece ser vivida de forma tal que el fruto del esfuerzo tenga el mérito y el premio al mérito. Esto tiene que ser cambiado rápidamente en la Argentina. Nos encaminamos hacia un proceso involutivo a partir de inflación creciente; de regulación creciente; de un Estado que cree que todo lo puede y que todo puede ser dado sin contrapartida. Ésta es una cultura que en ningún país del mundo ha funcionado.

El Estado puede y debe ayudar al más débil pero no puede sustituir ni será capaz de reemplazar lo que puedas hacer por vos, tu familia y tu grupo social. Este esfuerzo es el que hay que premiar y estimular. No soy kirchnerista, no me quiero someter a lo más fácil que es pedir dinero a la Casa Rosada para hacer la campaña. No me quiero someter a los dineros públicos que utilizan los candidatos de la Casa Gris o de los grandes municipios de Santa Fe y Rosario que es donde parte el dinero de todos para hacer la campaña de unos pocos. Puede parecer quijotesco. Vamos por la dignidad de la persona, no por voto a cualquier costa o a cualquier medio.

Se quiebra el rol solidario del Estado al cambiar la cultura del trabajo por la cultura de la dádiva. Esto es el eje de lo que hay que modificar en la provincia y en el país.


Diferencias

Mercier cuestionó duramente la intervención del Estado en directorios de empresas privadas por las acciones de Anses. “En Brasil, Dilma Rousseff -de origen izquierdista- ante el menor atisbo de inflación y pérdida de competitividad de su país, llamó al principal empresario a colaborar con su gobierno. Esta diferencia no se entiende en el kirchnerismo, tampoco en el socialismo ni en gran parte del mundo político capitalino. Hasta Macri y su economista, Sturzzeneger, apoyan los subsidios porque están a favor de los que viven en Capital. Nosotros, que pagamos esos subsidios, tenemos que plantarnos ante eso”.