Señal de ajuste
Señal de ajuste
Dale, poné a Francella

Los protagonistas de “El hombre de tu vida” son Guillermo Francella y Mercedes Morán, junto a Luis Brandoni.
Foto: Gentileza Telefé
Roberto Maurer
La promoción de “El hombre de tu vida” (Telefé, domingos a las 22) giró básicamente en torno a un “vuelve Francella a la televisión”. Cuando “El secreto de sus ojos” ganó el Oscar, el premio fue acaparado por Guillermo Francella, que más adelante llegó a compartir el escenario con Alfredo Alcón: según los códigos del exitismo argentino, es la coronación del reconocimiento artístico.
La metamorfosis triunfal del capocómico en actor se produjo en pocos años, ya que no pasaron demasiados desde “Poné a Francella”, con sus maniobras para cepillársela a Julieta Prandi y la popularización de la frase “¡ a comeeerla!”. De la mágica brevedad de esa expresión que evoca un mundo de sensaciones, Francella pasó de Sambucetti a Al Pacino.
En realidad, Francella es el mismo y sus recursos no han cambiado. Y es bueno que así sea, ya que en el caso de que se hubiera producido la transformación prodigiosa que pregonan los medios, Francella se hubiera convertido en uno más, es decir un actor entre tantos. Afortunadamente, no hemos perdido al verdadero Francella, solamente cambiaron los personajes, los géneros y contextos. En todo caso su infalible repertorio de tics ha sido administrado y atenuado, pero el carozo está.
SOCIOS
En sociedad con Juan José Campanella, director y coautor, ha nacido un producto que acaba de incorporarse al ahora disputado prime time del domingo, el que dejó vacante “Fútbol de Primera”.
Existe un lugar común al cual se recurre para destacar las virtudes de una ficción televisiva: “Está hecha como una película”, se suele decir. Y la presencia profesional de Campanella garantiza tal artesanía. Hecho “como en el cine” significa, simplemente, un cuidado elemental en todos los rubros y una destreza narrativa ejecutados en plazos que no son los comunes a la televisión argentina, es decir aquellos que aseguran un standard de calidad cuyo enemigo suele ser la prisa.
Sin brillar, en ese sentido “El hombre de tu vida” cumple con el requisito. Serán 22 historias unitarias donde Guillermo Francella deberá probar su ductilidad con un mismo personaje obligado a asumir identidades falsas para ganarse la vida en el negocio de su prima Gloria (Mercedes Morán), una cínica sin escrúpulos, pero simpática, que administra una agencia de solos y solas. Como carece de clientes masculinos, le propone a su primo Hugo (Francella) -que ha sido despedido y sufre las dificultades propias de criar un hijo preadolescente- que atienda a cada mujer como candidato ideal.
DEBUT
En el primer capítulo, debutó en su empleo simulando ser un abogado soltero que debe satisfacer a una vendedora de tortas separada (la actriz invitada Virginia Innocenti), no sin tropezar con dilemas morales. “La encantás, luego la desencantás y listo”, es la fórmula que permite el funcionamiento del negocio, tal como Gloria lo plantea alegremente. “Lo más importante de todo: podés ayudar, y mucho”, presiona a su primo para que acepte el trabajo, luego de la primera experiencia con la tortera, a quien, al fin, le descubre que el mundo está lleno de hombres atractivos. “Se ahorró diez años de terapia” , celebra Gloria.
Hugo, que se resiste a mentir, busca alivio a su conciencia recurriendo a un párroco (Luis Brandoni) que deslumbra con su conocimiento de la vida terrenal. Su sabiduría roza el más áspero realismo, al punto de que, dejando de lado la ayuda divina, le sugiere buscar la salvación recurriendo a los fármacos. Entre el cura y el protagonista se ha establecido una relación que, sin duda será uno de los puntos fuertes de la miniserie, en cuyo próximo capítulo Francella deberá convertirse en “un politólogo cerebral pero tierno”, según le anticipa la prima.