Artes visuales

Geografías del Litoral

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Dos de las obras que integran la exposición de Pablo Affore Lovino en Espacio Cultural Aurora. Fotos: Mauricio Garín

Domingo Sahda

En el Espacio Educativo Cultural Aurora, sito en calle Mariano Moreno 2906 de nuestra ciudad, el artista Pablo Affore Lovino expone una colección de Dibujos y Pinturas a la Acuarela, conjunto al que denomina “Geografías del Litoral”.

El nombre dado supone una intencionalidad orientada hacia una referencia que se configura con signos, trazos y eventuales signos pictográficos que nos remiten a un particular mundo subjetivo que el expositor sitúa como de máximo valor en su micromundo de intereses expresivos. Indirectamente, ubica su producción en un horizonte de pertenencia, su “aldea”, proyectada hacia el mundo. Se sitúa en un espacio predeterminado para expresarse, en el sentido de dibujar, pintar aquello que le es propio, desmarcándose de peregrinas ideas de “universalismo” a priori.

Todos los trabajos que expone responden a una voluntad creativa de rigurosa geometría sensible; de una determinada planimetría. La percepción subjetiva de una tercera dimensión virtual en el plano otorgado por el claroscuro, la modulación y modelado de formas y luces no aparece. Las articulaciones y los contrastes planos definen la voluntad expresiva constante. No hay fugas al infinito ni oblicuas que creen virtuales espacios tridimensionales. Lo dibujado, lo pintado se inscribe en planos que se superponen, se reorientan, nunca diluyen en el infinito. Los “cerca”, “lejos” pueden eventualmente, registrarse en función del tamaño y/o preeminencia de las formas y recorridos en el plano acotado.

Estas misteriosas topografías se construyen como yuxtaposiciones de elementos creados y concatenados, en abigarradas presencias contrastadas en superficies “silenciosas” que actúan por contraste compositivo-pictórico.

Ricas texturas

La elaboración de los dibujos y de las pinturas se particulariza por la atenta y morosa acumulación de grafías delineadas, de símbolos reconocibles particularmente desarrollados por líneas convergentes que predeterminan espacios de contención expresiva por su sola presencia. Las ricas texturas visuales orquestadas por proximidad de grafismos señalan una omnipresente voluntad de señalizaciones crípticas en su intencionalidad, más allá de la arquitectura de líneas y trazas imbricadas unas adyacentes a las otras, a modo de lectura para iniciados que intenten decodificación alguna de estos “textos” visuales.

Las ricas texturas visuales a pura línea, de recorrido cerrado o abierto, señalan una omnipresente voluntad plástica de traducción de conceptos verbales a presencias visibles cargadas de imágenes. La captación de sentido se produce por acumulación de signos, diseños y pequeñas figuras contrastadas. Affore Lovino construye sus “mapas” sin ceder a la tentación inherente al tinte y a la materia pictórica, al gesto de la pincelada que en su trayectoria define acciones y emociones. Todo aquí aparece bajo el control del dibujante, del diseñador de espacios de afectividad sugerida que hacen del autor una suerte de “orfebre” visual que elabora con sus dibujos, con sus pinturas, un personal discurso plástico que lo ubica con perfiles propósitos y logros propios en el horizonte del arte plástico local. Sumatoria de enigmáticas proposiciones de complejo acercamiento, estos trabajos esencialmente abstractos caracterizan a un atento observador de sí mismo, en un interesante traductor de intereses en extremo subjetivados que procuran construir un discurso expresivo propio, desligado de contaminaciones ajenas. Logra pacientemente sus objetivos a sabiendas de que sus construcciones plásticas difícilmente se propondrán como estandartes de cambios violentos o de virajes insólitos.

Montajes impecables

Los montajes aparecen impecables en su articulación, cuando hace intervenir el soporte en la configuración totalizadora de la proposición visual. La fragmentación y la continuidad imaginaria de los planos recortados, tenuemente teñidos, los quiebre de trazos geométricos contrastados, la saturación de las líneas convergentes y divergentes señalando recorridos, hacen de estas “geografías” verdaderos laberintos visuales que demandan morosa atención.

Equidistante de cualquier exaltado modo estilístico, de cualquier violento empaste cromático, de cualquier veleidad insólita, este constructor paciente y atento describe ámbitos de contención poética creados por él en el paciente laboreo del taller.

Su riesgo constante es el de repetirse a sí mismo en tanto atienda a la elaboración del lenguaje visual en sí mismo, obviando o dando por hecho y resuelto el embargado enigma que sustenta su discurso expresivo. Se sabe que aquietarse dentro de los territorios adquiridos equivale a reposar, y el Arte es, esencialmente, movimiento constante dentro de la configuración de lo inmóvil que lo tipifica.


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