Segundo rescate para evitar un contagio hacia el resto de Europa y apuntalar el euro
Segundo rescate para evitar un contagio hacia el resto de Europa y apuntalar el euro
La UE acordó nueva ayuda de 109.000 millones de euros para salvar a Grecia del “default”
El sector privado participará con fondos de forma “voluntaria” y deberá aceptar un aplazamiento del pago de los bonos griegos.

Los 17 jefes de Estado de la eurozona se reunieron en Bruselas para hallar una solución a la crisis del euro, en una etapa decisiva en la historia de la zona. Francia y Alemania han sido claves para la estabilidad del conjunto de países que comparten la moneda única europea. Foto: AGENCIA EFE
DPA-EFE-Télam
Los 17 jefes de Estado y de gobierno de la eurozona alcanzaron un acuerdo para suavizar las condiciones del préstamo que el bloque y el Fondo Monetario Internacional (FMI) dieron a Grecia y aprobaron, junto al organismo multilateral, 109.000 millones de euros para un segundo rescate a Atenas, con una participación máxima de 50.000 millones adicionales de la banca privada.
De esos 50.000 millones, un tramo de 37.000 serán de participación voluntaria, según explicaron fuentes comunitarias. El acuerdo prevé nuevos créditos de la UE y del FMI, con la participación “voluntaria” del sector privado, que deberá aceptar un aplazamiento del pago de los bonos griegos. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, estuvo presente en Bruselas para cerrar los detalles del acuerdo.
La fórmula adoptada ayer es del todo inédita desde la creación del euro, en 1999 (con la introducción de billetes y monedas en 2002), pues es la primera vez que la UE, y sobre todo el Banco Central Europeo (BCE), aceptan un “impago selectivo” de un socio de la moneda única, aunque dure “apenas unos días o semanas”, según comentó el ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager.
Otro de los acuerdos alcanzados prevé flexibilizar el fondo de rescate al euro (FEEF), dotado con 750.000 millones de euros. Ese instrumento podrá conceder “créditos preventivos” y recapitalizar a los bancos de socios de la eurozona que tengan dificultades, aunque no hayan sido rescatados, como Grecia, Irlanda o Portugal. No obstante, esta medida requiere más tiempo, pues implica cambios legislativos sustanciales en el Tratado de Lisboa.
“Lo que vamos a hacer por Grecia, no lo haremos por ningún otro país de la eurozona”, subrayó el presidente galo, Nicolas Sarkozy, en referencia a Lisboa y Dublín. El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, confirmaron ese mismo extremo en la rueda de prensa final del eurogrupo extraordinario.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, habló de “acuerdo fuerte, concreto, preciso, que debe transmitir confianza y credibilidad y, ante todo, permitir a los países de la zona euro tener expectativas para la recuperación económica”.
“Difíciles tiempos”
La canciller alemana, Angela Merkel, también se mostró satisfecha con los resultados de la cumbre. “Hoy alcanzamos una importante etapa”. En medio de estos “difíciles tiempos” la eurozona mostró que es capaz de actuar, consideró. Y añadió: “Estamos a la altura de estos retos”.
El acuerdo, comentó el primer ministro heleno, Giorgos Papandreu, “aliviará la carga” de los esfuerzos que debe hacer el país para reducir su déficit público desbocado y salir de la zona de riesgo, evitando una quiebra que hasta este mismo jueves parecía inevitable.
“El pueblo griego es un pueblo orgulloso, trabajador, creativo, que lo único que pide es tener derecho a realizar profundos cambios... para crear una sociedad justa”, comentó, en referencia a los duros ajustes que llevará a cabo el país, entre ellos recortes de sueldos a funcionarios, y un paquete de privatizaciones por al menos 50.000 millones de euros.
Van Rompuy también expresó su satisfacción. “La situación era grave... teníamos que actuar rápidamente para que el peligro (en torno a la crisis de endeudamiento helena) no se convirtiera en sistémica... ha sido como una brigada anti-incendios”, comentó. “Hemos frenado el contagio” (a otros socios) agregó el belga. Durao Barroso aseguró que se trata de un “paquete sólido” para apuntalar al euro.
Ante uno de los mayores temores de la UE, que las agencias de rating califiquen el nuevo plan para Grecia como “default” (impago selectivo), fuentes comunitarias explicaron que los socios de la eurozona garantizarán temporalmente los bonos griegos para que el Banco Central Europeo (BCE) siga inyectando liquidez en el sistema financiero heleno y se evite una quiebra.
Previamente, los líderes de la eurozona descartaron aplicar una tasa bancaria -propuesta por Francia- para financiar el segundo rescate de Grecia, que salve, por segunda vez en poco más de un año, de la bancarrota al país mediterráneo, socio de la UE desde 1981.
Se trataba de aflojar en unos puntos el cinturón que aprieta a la nación helena, ante la posibilidad de que no pueda devolver ni el primer rescate, por 110.000 millones de euros aprobado en 2010, ni este segundo bote de emergencia. Para suerte de Grecia, se ampliarán los plazos y se bajarán los tipos de los créditos a Atenas.
Condiciones del préstamo
Además de un nuevo Plan Marshall para Grecia, como ha sido calificado por la prensa belga, que ayude al país a salir del marasmo, se contempla que los tipos aplicables a los préstamos a Grecia se bajen hasta el 3,5 por ciento y que los plazos de devolución pasen de 7,5 a 15 años, al menos, y que puedan llegar a 30 años, con un período de carencia de 10 años.
La novedad es que esa relación de las condiciones del préstamo podrían también beneficiar a los otros dos socios rescatados: Irlanda y Portugal.
Aunque en el último eurogrupo hubo luz verde inicial a una rebaja de los tipos para los créditos a Lisboa y Atenas (que pasó al 4,2 por ciento y el vencimiento a 7,5 años), Irlanda se había quedado marginada de ese beneficio, dado que París y Berlín exigían a Dublín que bajara su inusualmente bajo impuesto de sociedades, elemento que da al ex “tigre celta” una clara ventaja competitiva.
Por otra parte, el FMI saludó como “pasos importantes” la decisión de la UE para suavizar las condiciones de préstamos a Grecia y el paquete extra de ayudas, al tiempo que pidió “urgencia” en la implementación de la flexibilización del FEEF acordado en Bruselas.
Sindicatos de la UE ven señal positiva
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha afirmado hoy que el acuerdo alcanzado ayer por los líderes europeos refleja que éstos “han admitido por fin que la austeridad no está funcionado”, al reconocer la necesidad de una estrategia de crecimiento para resolver la situación de Grecia.
El acuerdo, que incluye una rebaja de los tipos de interés para Atenas y la extensión de los plazos de devolución, “supone una señal positiva” para los sindicatos, que no obstante aún creen necesario “una aproximación más completa” a la crisis de la deuda, según ha destacado la confederación en un comunicado.
La secretaria general de la CES, Bernardette Ségol, considera que los líderes europeos “han admitido por fin que la austeridad no está funcionando, y que es necesaria una estrategia de crecimiento”.
Según Ségol, los fondos estructurales comunitarios que no sean utilizados “deben invertirse en crecimiento y empleo” -en línea con el texto consensuado ayer por los países del euro-, y en esta distribución deben tenerse en cuenta los sindicatos europeos .
La CES ha recalcado su apoyo a una estrategia “más a largo plazo“ que incluya medidas como los eurobonos, una tasa sobre la transacciones financieras que se destine a fomentar la inversión y el empleo, el final de los paraísos fiscales o el establecimiento de un impuesto mínimo para las empresas en toda la UE.
Participación privada
El núcleo del debate, que generó extrema tensión en la eurozona en los últimos días, era la participación más o menos forzada del sector privado (bancos y aseguradoras) en el segundo salvavidas a Grecia.
La participación de la banca privada consistiría en un programa de canje de bonos griegos que vencen en los próximos años por otros a 30 años, según informaron fuentes diplomáticas.
Costo para Francia
El nuevo plan de ayuda a Grecia implicará un aumento de 15.000 millones de la deuda francesa hasta 2014, anunció hoy el primer ministro galo, François Fillon. Las medidas que se adopten tendrán para Francia “un costo indirecto”, aseguró Fillon, quien subrayó que Francia participará “a través de garantías aportadas sobre los préstamos que se pondrán a disposición por el fondo de estabilidad europeo a Grecia”.
El jefe del Ejecutivo galo cifró el impacto de ese plan en el endeudamiento francés “a la altura de 15.000 millones de euros” en el horizonte de 2014.