ALEJANDRO NATÓ, ESPECIALISTA EN CONFLICTOS PÚBLICOS

Analizan cómo actuar ante casos de violencia en el hospital Cullen

Tras el episodio de inseguridad que se produjo hace tres meses en el Cullen, la provincia lo convocó para analizar la situación y elaborar estrategias. Destacó el compromiso y participación de todo el personal del hospital.

De la Redacción de El Litoral

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A fines de abril se produjo un serio incidente en el Hospital Cullen, cuando parte del personal resultó agredido por familiares de un paciente que ingresó con heridas de bala. Esto puso sobre el tapete el problema de la inseguridad y obligó a tomar medidas inmediatas como la mayor presencia policial.

En la misma línea -y como resultado de las distintas reuniones que se fueron realizando para abordar esta problemática- el Ministerio de Justicia en sintonía con la cartera de Salud convocó a Alejandro Nató, abogado y especialista en mediación y conflictos públicos, para elaborar un diagnóstico y diagramar estrategias con el fin de mejorar la seguridad interna en los efectores de salud pública.

Para eso, el reconocido profesional estuvo desde el miércoles en la ciudad y participó en reuniones con referentes de los distintos estamentos del Cullen (desde el personal hasta la Dirección) y con la Policía. El objetivo fue que todos puedan exponer sus necesidades e inquietudes, explicó Nató a El Litoral. Y precisó que el problema más álgido es el de la seguridad, porque “lo que pasa afuera pasa adentro y éste es un hospital público”.

“A partir del enfoque dialógico de un conflicto se pueden encontrar salidas y soluciones inmediatas a una necesidad del hospital: que los médicos y el resto del personal trabajen con la absoluta seguridad de que están siendo protegidos para poder llevar su labor adelante de modo eficaz. Y que el público también esté seguro de que lo que se está dando en el hospital es el mejor servicio”, manifestó.

—¿Cuales son las propuestas que pueden aparecer a partir del diagnóstico?

—Dar mayor coordinación interna al personal de guardia con la Policía. Incluso habrá una reunión de las áreas estratégicas de Dirección para terminar una articulación que sea una plataforma de objetivos claros de cada uno en el hospital. La Policía dentro del efector es algo nuevo, que recién se está implementando. Y a lo único que tiende es a garantizar un buen servicio público, sin temores ni amenazas, sin las cosas que están aconteciendo y que no son nuevas, pero que generaron cierto grado de temor a partir del episodio de violencia que se produjo en la guardia.

—¿Usted realizó algún trabajo previo en efectores de salud que pueda tener aplicación aquí?

—Hay muchísimos trabajos. Trabajé mucho en Bolivia y México y estoy en reuniones permanentes con temas de efectores de servicios de Génova y en España. Y esto hace que sea una práctica común la de las intervenciones clave que tengan que ver con enfoques dialógicos, a los efectos de tomar decisiones urgentes. Y esta decisión urgente que se está tomando acá es con la participación plena de todo el hospital. Y esto es lo interesante. Aquí participó la Comisaría, los actores clave, el director del hospital. Fueron haciendo un diagnóstico conjunto y están buscando juntos una salida participativa. Aparte, los Ministerios están preocupados para que se garantice que en lo inmediato no van a acontecer hechos de violencia en el hospital. Eso es muy importante y que todo el hospital esté involucrado también. Y lo que se ha logrado a partir de estos espacios de diálogo es que todos se apropien de la seguridad.

—¿Estos niveles de conflictividad se ven mucho en hospitales públicos?

—Lo que se ve es que la violencia está en la sociedad. Hay una sociedad que está atravesada por la violencia. Y los hechos de violencia requieren ser atendidos también en el fondo del asunto. No podemos poner seguridad en todos lados, hay que buscar salidas viables a la cultura del buen trato y la proximidad. Las escuelas y los hospitales no tienen otra cosa que la realidad de lo que está afuera. Creo que hay que trabajar el fondo del asunto, que es la violencia en la sociedad.

—Que aparece como algo casi cotidiano.

—Es algo que está presente y sobre todo después del episodio. El hospital quiere tener determinados tipos de protocolos de acción y actuación para saber cómo actuar. Estos protocolos de trabajo son los que se están definiendo en estas reuniones. De hecho, ya estaban pero muchos se habían dejado de lado y ahora se van a recobrar. Pero especialmente a partir de la reflexión, el diálogo y la mayor interconexión de las diferentes áreas del hospital.

—Tras estos tres días de reuniones, ¿cuáles son los pasos a seguir?

—En principio, poder terminar con este tema de la seguridad como un problema. La Policía aclaró que se va a quedar aquí, que es un objetivo que ellos han priorizado a partir de una decisión política y que necesitan mayor grado de relación con los efectores del hospital. Y eso es lo que estamos aceitando, los canales de vinculación.

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Hay que trabajar el tema de fondo que es la violencia en la sociedad.”

Alejandro Nató

mediador y especialista en conflictos públicos

Hechos más resonantes

22 de abril de 2011: allegados a un joven que había ingresado con heridas de bala protagonizaron un incidente que incluyó insultos, amenazas y golpes en el interior del hospital. Esto provocó la reacción del personal y derivó en medidas de fuerza.

7 de noviembre de 2010: los familiares de un joven que ingresó sin vida al efector tras un accidente, provocaron un altercado que derivó en la rotura de dos vidrios de una mampara en la sala de guardia.

Presión

“La guardia es un lugar de fricción y tensión. La gente llega con un grado de desesperación normal por un accidente o lo que fuera y pide respuestas urgentes. Y la guardia tiene sus tiempos y sus lógicas de proceder. La presión social es distinta y el que trabaja allí tiene que tener cierto tipo de tranquilidad”, opinó Nató, al ser consultado sobre la sala de guardia como eventual espacio de conflictos dentro de la estructura de los efectores de salud.