Caso Rézola

“Estaban en peligro porque su papá amenazaba a la familia”

La mujer que cuida de la joven de 16 años que se escapó de la casa para denunciar a su padre por abusos, relató cómo fueron los días previos a la captura. “La historia de los chicos la conozco desde que tenían 7 y 5 años”, reveló.

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“Yo pensé que era la oportunidad de pedir justicia para los chicos y me dirigí a la fiscalía”, dijo Cristina Chasarretta.

Foto: Guillermo Di Salvatore

Juliano Salierno

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Esta mañana, Cristina Chasarretta acompañó a los hijos de Rézola a los tribunales locales, para que uno de ellos prestara declaración testimonial ante el juez de Instrucción Octava, Jorge Patrizi. No es una vecina, no forma parte de la familia, ni de su entorno íntimo, sin embargo, y para su desventura, conoce la historia de los chicos más que nadie.

La mujer, que se desempeña actualmente en la Dirección de Adicciones y Alcoholismo de la provincia, es una santafesina que hace más de una década trabajó en el Hogar Sarmiento, donde los más grandes de los Rézola pasaron largo tiempo bajo su cuidado.

“La historia de los chicos la conozco desde que los más grandes tenían 7 y 5 años, cuando ingresaron al hogar, porque yo trabajaba ahí”, explicó Cristina.

Pero la pregunta a la que nadie puede contestar es “qué pasó con la justicia para los chicos”, si desde hace al menos 12 años debieron abandonar su casa por los abusos a los que los sometía su padre. “Conozco muy bien la historia y sé por lo que pasaron; estaba muy cercana a ellos, conozco a los padres y a los otros hermanitos que eran chiquitos, menos a los últimos dos”, refirió.

Bajo custodia

El mes pasado “ella llegó a mi casa”, explicó Cristina, que fue quien el mes pasado se hizo cargo de la menor de 16 años y su pequeño hijo de 2, “porque entendía lo que pasaba con ella”. “Se va conmigo porque habla por teléfono con su hermano y se entera de que estaban en peligro porque su papá amenazaba a la familia”, manifestó.

Así fue que se contactó con “una persona que también conoce la historia de los chicos” que le prestó ayuda y le dijo que hiciera la denuncia: “Ya, váyase en un remís o en un taxi y llévela”. “Yo pensé que era la oportunidad de pedir justicia para los chicos y me dirigí a la fiscalía”, contó.

El último mes, desde que se radicó la denuncia y hasta la detención de Rézola y su mujer, la casa de Cristina tuvo custodia policial permanente, otorgada por la jueza de Instrucción Cuarta, Susana Luna, que fue quien abordó el caso con precaución y seriedad.

“Tuvimos que pedir custodia porque sabíamos que la que estaba en riesgo de vida era ella, porque sabía que el padre la buscaba para matarla, porque era la denunciante clave, por tener a su chico, que no es hermanito, ¿ustedes saben, no?”, dijo dejando en claro que el niño era fruta de la relación incestuosa.

“Un alivio total”

“Es muy triste todo esto”, sostuvo la mujer, que se acordó del mayor de los varones, que tiene 19 años y hace siete meses está preso por robo. “Creo que se ha llevado un alivio total porque hace 12 años que está esperando esto”, dijo en relación a los arrestos.

Juan Carlos Rézola y su mujer de 33 años, quedaron detenidos la semana pasada, cuando la policía los encontró en una zona de monte de Santo Tomé, escondidos junto a sus cuatro hijos en un pozo, que hacía las veces de asilo, lejos de su casa del barrio Costa Azul, desde donde se fugaron tras presumir que irían tras ellos.

Rézola está acusado de delitos aberrantes como el de “abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo”, “supresión de identidad”, “falsificación de documento público” y “resistencia a la autoridad”, entre otros. Mientras su mujer también se encuentra imputada por haber actuado en complicidad. Ambos permanecen privados de la libertad desde el 14 de julio.

Junto con la pareja fueron rescatados cuatro chicos de 14, 12, 11 y 7 años; mientras que los tres mayores -de 16, 17 y 19- habían abandonado el grupo.

 

Bajo tierra.

Aunque criticó la falta de asistencia de algunos organismos públicos, Cristina destacó que “para mi esta jueza es un ángel protector de los niños”, y explicó: “Desde el primer momento que tomé contacto con ella le supliqué que no los abandone y ella me dijo: ‘Señora, yo estoy firme, hasta bajo tierra lo vamos a buscar’; y vea cómo son las cosas que sin que ella supiera los encontró bajo tierra”, resumió.

/// EL DATO

“Algo de castigo”

“Creo que como mamá, no la puedo defender, porque fue irresponsable el trato hacia sus hijos. Cualquier madre los defiende ante el maltrato. Si violaba a sus hijos delante de ella, creo que concierne que la Justicia lo dictamine, y le corresponde también algo de castigo”, afirmó Cristina, que desde hace un mes le brinda alojamiento y cuidado a la adolescente de 16 años que huyó de la casa de sus padres, espantada por los abusos de los que era víctima, ella y sus hermanitos.

Además, reconoció que “ninguno iba a la escuela, ni siquiera asistencia médica tuvieron”. Destacó que la hija mujer, “cuando tuvo su bebé tampoco fue atendida”. “Para lo único que la acompañaba su mamá, y ahora vemos por qué la acompañaba, era que no tomara la decisión de escaparse, tenemos que analizarlo de esa forma”.