La Pastoral de la Infancia necesita voluntarios
La Pastoral de la Infancia necesita voluntarios
Una mano para los más chicos
De la redacción de El Litoral
Hace más de 30 años, el padre Gabriel Carrón se hizo cargo de la Pastoral Carcelaria. Con esa misión recorrió penales juveniles, de hombres y de mujeres, y llegó a la conclusión de que aquellas personas que terminaban detrás de las rejas venían de una historia familiar compleja, de violencia, de drogas, de disgregación familiar y de calle. En ese momento, fue cuando supo que todo esfuerzo debía apuntar a la raíz y que esa raíz crecía en los primeros años de vida. Surgió así la Pastoral de la Infancia en Riesgo, que el mismo sacerdote emprendió seis años atrás y que sigue adelante, aún luego de su muerte.
En aquel momento, Carrón convocó a personas a organizar el grupo, que nació con la idea de ayudar a los niños y adolescentes que, sin más horizontes, “terminan en la cárcel o muertos”, recuerda ahora Valeria Jaime, a cargo del área de prensa. Apenas recorridos los primeros pasos en la Pastoral, surgieron realidades muy duras: pobreza, marginalidad, abusos, violencia, maternidad infantil y -siempre presente- la situación de calle.
Los voluntarios, jóvenes y adultos, cumplieron un papel fundamental entonces para dar contención y brindar un espacio en el que los chicos pudieran expresarse, desarrollarse, adquirir hábitos y relacionarse con el entorno de una manera diferente a la conocida. Y esas manos solidarias siguen siendo necesarias ahora.
El pedido es bien concreto y no exige demasiados requisitos, más que las ganas de hacer algo por los demás, un poco de tiempo y -paso previo esencial- despojarse de todo prejuicio.
Actualmente, suman 25 las personas que colaboran con la pastoral y dan una mano a chicos y chicas de 3 años hasta bien avanzada la adolescencia. Son estudiantes, profesionales, empleados, amas de casa de distintas edades y formación pero con el denominador común de poner sus capacidades al servicio de los demás. En este momento se desarrollan talleres de apoyo escolar -los de mayor demanda- talleres de música, de cocina, de dibujo y manualidades, de acuerdo con las necesidades de los destinatarios y las habilidades de quienes están a cargo.
Las carencias
Santa Rosa de Lima, Villa del Parque y La Loma son algunos de los barrios en los que se desarrolla la pastoral, además de San Francisco Solano y otros espacios parroquiales que van sumando su pedido. “En todos los barrios se ven las carencias, sobre todo de recursos humanos, y nos llaman para que aportemos con esta actividad”, explica Jaime mientras remarca que “quienes formamos parte de la pastoral tenemos familias, estudiamos o trabajamos y, sin embargo, nos organizamos. Todo tiene que ver con las ganas y con lo que uno sabe que puede dar”.
“A veces, decir que no se tiene tiempo resulta una excusa para calmar conciencias; pero, si nos ponemos a pensar, con pequeñas cosas podemos hacer mucho”, concluye Jaime, convencida de que la ayuda que brinda un voluntario siempre va a llegar mucho más allá de lo material”.
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Para colaborar
Los interesados pueden dirigirse a la sede de la pastoral (Casa Dimas), San Jerónimo 3139, de lunes a viernes en el horario de 14 a 17, y comunicarse con Alejandra Ramos, coordinadora de la pastoral. También pueden llamar al 455-0170 ó 155-436315.