7 y 8 años de prisión
Condenaron a la Banda de la Costa

La Justicia los encontró culpables del robo cometido el 4 de junio de 2009, contra una familia de Villa California, en San José del Rincón. Foto: Danilo Chiapello / Archivo
7 y 8 años de prisión
Condenaron a la Banda de la Costa

La Justicia los encontró culpables del robo cometido el 4 de junio de 2009, contra una familia de Villa California, en San José del Rincón. Foto: Danilo Chiapello / Archivo
La sentencia dictada por el juez Norberto Nisnevich recayó sobre cinco hombres de entre 21 y 30 años, todos con domicilio en La Guardia. La defensa apeló el fallo.
Juliano Salierno
Cinco hombres jóvenes que habitaban en la zona de bañados de La Guardia fueron condenados por el robo cometido hace dos años, en una casa de familia de Villa California, en San José del Rincón. El fallo que dictó el juez de Sentencia Nº 4, Norberto Nisnevich, alcanza a Juan Alberto Caraballo (30), Martín Miguel Villalba (24), Alejandro Anastasio Espinoza (21), y Juan Carlos Argüello (21), a quienes les impuso pena de 7 años; y 8 años para Carlos Ariel Villalba (26). Todos ellos considerados coautores de los delitos de “robo calificado por el uso de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad, agravado por la participación de más de tres personas”.
La sentencia dictada el 11 de abril, fue apelada por los abogados defensores Ivan Leguiza y Héctor Tallarico y hasta la fecha se encuentra en la Cámara para su revisión. Mientras tanto, los cinco acusados se encuentran privados de la libertad.
Si bien el robo se produjo la madrugada del 4 de junio de 2009, las detenciones ocurrieron recién el 18 de julio de ese año, cuando las víctimas reconocieron a sus captores durante los allanamiento realizado en la zona, y ordenados por la Justicia producto de la incesante escalada delictiva.
Una serie de hechos previos, bajo modalidades similares, hizo que los detenidos se ganaran el mote de la “Banda de la Costa”, aunque finalmente se les atribuyó responsabilidad por un solo caso.
Con capuchas y armas
Según el relato de las víctimas -un matrimonio con sus tres hijos-, el ataque contra su propiedad se produjo a la 1.20 de la madrugada del 4 de junio, cuando un grupo de encapuchados ingresó a punta de pistola forzando una puerta de la galería. El asedio duró varias horas, porque los asaltantes abandonaron el lugar recién a las 4.30 de la mañana, llevándose el auto VW Gol de la familia, que a la mañana siguiente apareció abandonado.
Para el juez Nisnevich la banda actuó con suma violencia. El hombre de la casa, que estaba despierto mirando televisión, salió al encuentro alertado por el ladrido de los perros y un fuerte ruido, y fue entonces que recibió un culatazo en la cabeza y luego una andanada de golpes que lo dejaron tendido en el piso del living.
Su esposa, que dormía en su cuarto, fue reducida por otro de los maleantes, que luego de reunir a toda la familia, los maniató y los encerró en el baño de la suite matrimonial. “Quédate quieta, no te muevas, dame el celular y tápate toda”, le ordenaron.
Con las luces apagadas, pero con linternas, los delincuentes revisaron toda la casa en busca de dinero en efectivo. Como la plata no aparecía, y la víctima les juraba que estaban equivocados, los vándalos incrementaron el nivel de violencia e incluso amenazaron con cortarle un dedo y después una oreja, con una tijera con la que lo punzaban. Finalmente huyeron con electrodomésticos, teléfonos celulares, prendas de vestir, alhajas, y el vehículo.
Tatuajes y cicatrices
Cuatro de ellos tenían la cara cubierta con bufandas y gorros de lana y sólo uno se dejaba ver el rostro. A uno lo llamaban “Marcelo” los demás se llamaban “Jefe”. No hubiera sido posible reconocerlos si no fuera porque los rehenes se percataron de la presencia de ciertas marcas particulares como tatuajes y cicatrices que lograron ver en medio del caos.
El valor de las víctimas para enfrentar a sus verdugos, a quienes volvieron a ver en la calle y durante los allanamientos semanas después del robo, les permitió reconocerlos e incluso carearse en los Tribunales. En base a los primeros elementos de prueba surgidos en la investigación, el entonces juez de Instrucción Carlos Ferrero dictó los procesamientos el 25 de agosto de 2009, que fueron confirmados por la Cámara de Apelación Penal.
Luego, con el fin de la Instrucción, la ex fiscal Nº 1, Liliana Lauxmann, solicitó la elevación a juicio y pidió penas de 7 y 8 años, a las que finalmente fueron confinados. La defensa por su parte, pidió la absolución de culpa y cargo de sus clientes.
Más vecinos preocupados
“En Rincón empezaron de nuevo y a gran escala los robos”, “está todo fuera de control”, relató un vecino que se comunicó con la Redacción de El Litoral para contar de las novedades de las últimas semanas. “Son chicos jóvenes”, a los que describe como “la vagancia”, porque “andan drogados todo el día”. Algunos los llaman “la Banda de la Lonja”, y aseguran que tienen “múltiples antecedentes”.
Profundo conocedor de los problemas de la costa, el entrevistado aseguró que “ya no entran a altas horas de la madrugada, sino a las diez de la noche” cuando todavía está la gente despierta. Sin frenos inhibitorios, “rompen los alambrados y roban las cosas que están en los patios cuando hay gente adentro”.
Días pasados, “a la altura del km 8,400, en la intersección con el callejón, achacaron todas las quintas, se roban todo”. En uno de los casos “se llevaron el aire acondicionado, las cañas de pescar, el motor de la bomba de agua, el extractor de aire de la cocina, etc.”, enumera. Para más precisión, este vecino abunda diciendo que “pasó el viernes a las 22.30, en Ruta 1 km 8,4”, repite.
A tal punto llega la falta de reparos de los bandidos que hasta “le adormecieron los perros con albóndigas contaminadas”.