Editorial

Mayor violencia contra la prensa

Un periodista fue golpeado, baleado y robado el viernes pasado luego de sacar fotografías de unos afiches políticos -exhibidos sin habilitación- en una calle céntrica de la ciudad de Mar del Plata. Vecinos que vieron el episodio alertaron a la policía, que trasladó a la víctima a un hospital, donde quedó internado, aunque fuera de peligro.

Según relató la víctima al Foro de Periodismo Argentino (Fopea), apenas terminó de sacar las fotos, caminó un par de cuadras cuando apareció una moto con dos encapuchados, quienes comenzaron a patearlo. Luego de arrebatarle la mochila en la que llevaba material periodístico, uno de ellos sacó un arma calibre 22 y le apuntó en la cabeza, para luego dispararle en una pierna. No se llevaron nada más. Sólo buscaban las fotografías.

Los afiches en cuestión pertenecían a la campaña política del actual intendente de Mar del Plata, Gustavo Pulti, quien se solidarizó públicamente con el reportero.

El mismo día, pero en la ciudad de Rosario, un periodista y un reportero gráfico fueron atacados por dos jóvenes -uno de ellos armado con un revólver- mientras trabajaban en el barrio Fisherton Noroeste. Uno de los asaltantes sorprendió al cronista cuando estaba a punto de abordar el auto e intentó arrebatarle una riñonera. El otro le gatilló el arma al menos tres veces a las dos personas que ya estaban en el vehículo, pero las balas no salieron. Minutos antes, había arrojado un adoquín que impactó en la pierna derecha del cronista.

Se puede decir que los periodistas no están exentos de los hechos de inseguridad que día a día socavan la tranquilidad de la población. Sin embargo, las características del trabajo de la prensa hace que dichos riesgos se incrementen por distintos motivos, que varían según la situación puntual, las ciudades y hasta los países donde se producen.

El caso de Mar del Plata parece estar directamente vinculados con los intereses de quienes de manera ilegal exhibían los afiches fotografiados. Allí, el objetivo apuntó a evitar la publicación de dichas imágenes. En Rosario, pareciera que los agresores fueron delincuentes comunes. Sólo el destino o la casualidad hicieron que los periodistas y fotógrafos atacados lograran sobrevivir a pesar de los disparos de armas de fuego.

Según un reciente informe de la Sociedad Interamericana de Prensa, 2011 es el año más trágico en dos décadas para la prensa latinoamericana, con diecinueve asesinatos de periodistas en nueve países durante los últimos siete meses.

Cinco periodistas murieron en hechos violentos en México, cuatro en Brasil, cuatro en Honduras y uno en cada uno de los siguientes países: Colombia, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú y Venezuela. Además, la SIP indicó que hay otro reportero que permanece desaparecido en México.

La situación de la libertad de prensa se agravó este año a raíz de la violencia del crimen organizado y el acoso judicial y legal al que están sometidos periodistas y medios de comunicación independientes, según consideró la SIP.