Avísenle a Randazzo que cambió el discurso

a.jpg

Florencio Randazzo

foto: archivo el litoral

José Curiotto

[email protected]

Diez y media de la noche. Capital Federal. Calle Venezuela al 330. Sede del Suterh, el sindicato que agrupa a los encargados de los edificios porteños. En ese momento y en ese preciso lugar, luego de la derrota de Daniel Filmus en el balotaje, Florencio Randazzo disparó una metralla que pareció fuera de contexto: “Habrá que trabajar mucho más fuerte. La interlocución entre los dirigentes políticos y el ciudadano se da a través de los medios y el gobierno tiene peleas de intereses, como con el Grupo Clarín”.

Los disparos de Randazzo retumbaron fuerte en la oscuridad. No porque fueran de mayor calibre del que se venía utilizando en la batalla, sino porque al parecer nadie le había avisado al ministro del Interior que la estrategia había mutado. Las palabras del funcionario sonaron como los tiros de un soldado que nunca se enteró de que el enfrentamiento cuerpo a cuerpo había cesado o, al menos, había ingresado en un impasse.

Dos horas y media antes, Daniel Filmus, derrotado y dolido, felicitaba a Mauricio Macri y agradecía a quienes no lo votaron -¿se vendrá la respuesta de Fito?-. Llamaba a los suyos a “reflexionar y aprender con humildad”. Para que no quedaran dudas, recalcaba que durante la campaña se sintió acompañado por la Presidenta y su gabinete. Es que en las últimas experiencias electorales se había afianzado la imagen de una mandataria que comparte los triunfos, pero desconoce a los perdedores.

Cristina misma protagonizó otra muestra de este cambio de estrategia. A diferencia de lo que ocurrió en los antecedentes más cercanos, llamó por teléfono al ganador para felicitarlo. Fue un gesto que la ennoblece.

Resulta evidente que la primera vuelta porteña y las elecciones en Santa Fe provocaron un fuerte impacto en el kirchnerismo. No sólo porque en ambos casos perdieron las elecciones, sino porque en la provincia el candidato oficialista sufrió de manera descarnada los latigazos de un peronismo antikirchnerista que demostró estar vivo.

Pero no sólo la derrota de Agustín Rossi debió ser un llamado de atención. También lo fue el triunfo de María Eugenia Bielsa, una dirigente que comparte la política del gobierno nacional, pero expresa un discurso menos agresivo. La decisión de colocar a Omar Perotti al frente de la lista de candidatos a diputados nacionales por el justicialismo va en el mismo sentido.

Durante las próximas semanas el país seguirá respirando aires electorales. Primero Córdoba; luego las internas abiertas, simultáneas y obligatorias.

Lo más probable es que el kirchnerismo continúe reflejando este cambio en su estrategia discursiva. Difícilmente pueda quedar algún otro soldado desconectado y aislado, disparando sus ráfagas en medio de la noche, como le ocurriera a Florencio Randazzo.

El tiempo dirá si se trata de un nuevo estilo, o si apenas representa una táctica circunstancial para replegarse y volver a atacar con furia una vez que el contexto se modifique.