La intervención virtuosa
La intervención virtuosa
Ante el escenario de inestabilidad mundial, es imperativo plantear la diversificación productiva. Las elecciones son una buena excusa para debatir políticas de incentivo para el largo plazo que disminuyan el riesgo a futuro.
Federico Aguer
Llegó el día de los comicios abiertos para elegir a los candidatos a postularse en octubre. Desde hace tiempo, quienes hacemos Campolitoral venimos recorriendo la región, preguntándole a los productores a quién iban a votar. De manera informal, casi lúdica, la pregunta se hizo hábito luego de cada entrevista, cada charla informal y cada viaje.
Todos quienes están relacionados de una u otra forma al sector agropecuario o ganadero, manifestaron de manera explícita su rechazo a la política oficial a nivel nacional, la que -sostienen- ha hecho retroceder los esquemas productivos y deteriorado tanto la realidad de productores como de los consumidores.
Por otro lado, hubo algunos pocos quienes, con una mirada cómplice, dejaron ver que este esquema les “cerraba” en lo inmediato, y que les estaba yendo bien. Muy bien.
Para algunos, este modelo trajo adelantos y mejoras “para todos”. Para los sectores ligados a la producción, la deuda sigue pendiente y sumando intereses. Los planes sociales y el boom de consumo de autos y plasmas disimulan una realidad latente que persiste y sigue doliendo. Tranqueras adentro se observan urgencias que requieren soluciones en el corto, mediano y largo plazo. Hoy, lo cierto es que para los productores, el esquema solamente funciona ajustando el lápiz y siendo realmente eficientes.
Según datos del último balance cambiario publicado por el Banco Central de la República Argentina, el sector agroindustrial sigue siendo la única fuente genuina de divisas que ingresan a la economía argentina. En el primer semestre de 2011 el ingreso neto de divisas generado por el sector “oleaginosos y cereales” fue de 16.013 millones de dólares versus 12.441 en el mismo período de 2010, lo que representa un incremento del 28 por ciento. En segundo lugar se ubicó el sector “alimentos, bebidas y tabaco” con U$S 3.078 millones versus 2539 en enero-junio de 2010. Bastante más lejos viene el rubro “textil y curtidos”.
Los recientes vaivenes de los mercados internacionales hacen tambalear la sustentabilidad de una economía que navega satisfecha sobre un mar “verde” de soja. Argentina ha dado pasos importantes en la voluntad de consolidar un Estado presente, aunque esas intervenciones no hayan sido positivas para la producción.