Desahogo sabalero ante San Lorenzo
Desahogo sabalero ante San Lorenzo
Policía: 911; Cobem: 103. ¿Bomberos en Colón?: el 20
Como siempre pasa en los peores momentos, Fuertes apagó el incendio con un doblete de película, “a lo Palermo”. Pisando los 39 años, siempre inventa algo.

Apagó el incendio. Siempre el “Bichi” Después de cuatro fechas sin alegrías, Colón volvió a ganar en su casa y ante su gente con un doblete imponente de su goleador histórico: Esteban Oscar Fuertes que abrió el camino para que Higuaín sobre el final marcara el tercero. El “20” apagó a tiempo la olla a presión que era la cancha. Foto: Pablo Aguirre
Darío Pignata
Agarrado de la camiseta en el primer palo, tumbado al piso por el forcejeo con el defensor y levantándola de zurda —sí, leyó bien: de zurda— al otro palo con un recurso más apto del mejor de los “10” que de un potente “9” en el primero. En el segundo, dobló la apuesta: le puso la cara al gol, como le pone siempre la cara a cada crisis futbolística en Colón de los últimos años cuando las cosas no salen como la gente quiere. Fue así, después del gran salto y cabezazo de Pellegrino, el peaje en el caño y el rebote de carambola en su rostro.
“Son los goles que siempre le hago a Migliore”, ironizó ante las cámaras, recordando el que le hizo con la nuca en la cancha de Racing hace un par de torneos. Muchos dirán que tuvo suerte. Sinceramente, una falta de respeto para un tipo que se acerca a los 39 años y a los 140 goles con su camiseta más emblemática, la que lleva el “20” en la espalda. De paso, viene al trotecito amenazando con pulverizar otra marca: está a un puñado de partidos de romper el récord del “Bambi” Aráoz y quedar como el jugador que más veces usó la sangre y luto en el profesionalismo.
Nadie podrá valorizar lo que generó el primer grito, ante un estadio repleto de fieles e incondicionales hinchas que hacen en la tribuna lo mismo que “Bichi” en la cancha: poner la cara. De eso se trata cuando la mano viene cambiada. “Perdimos el partido que nadie quería perder y eso generó la impaciencia de la gente. Pero ustedes lo vieron: arrancaron nerviosos en las tribunas, pero reconocieron con aplausos nuestra reacción”, explicó el goleador histórico.
Es verdad que algunos arrancaron más impacientes que otros a la hora de los reproches y el famoso “jugadores, la c... de su madre, porque no ponen huevos, si no juegan con nadie” se hizo escuchar de entrada. Pintaba todo para tolerancia cero. Hasta que el equipo empezó a empujar con todo y la gente decidió empujar con todos. Se pasó del grito amenazante al aliento ensordecedor. Impacta el estadio, es cierto. Pero emociona mucho más verlo lleno de hinchas y banderas. Y cuando la gente da rienda suelta de manera positiva a todos los “quilombos” de la semana, el Cementerio es un pelotero de alegría.
El “Bichi” fue, una vez más, el bombero salvador de Colón. Pero Sciacqua tomó decisiones importantes para alcanzarle la manguera: sacar a Barraza sin que le temblara el pulso, una; cambiar a los carrileros de lado, otra; poner a Costa al lado de Prediger ante las bajas de Moreno y Bastía, una más. Y, de paso, cuidar a Luque y elegir el momento justo para usar a Curuchet.
En su propio país de las maravillas, Sciacqua soñó con un equipo que por ahora no pudo llevar de la almohada a la cancha: Curuchet por derecha y Luque por izquierda.
Porque además del duro golpe en el clásico, antes y después de Unión pareció pasarlo un tren por encima: lesiones musculares en serie, jugadores expulsados y polémicas a granel. Si Sciacqua sale vivo de este pantano y zafa de la arena movediza, habrá completado la tesis para recibirse en la práctica como entrenador de Primera. Para todo lo que le tocó vivir en este convulsionado arranque de campeonato, tener 11 puntos y quedar a dos del puntero no está para nada mal. Ahora, se supone, Colón debe encontrar un poco de calma adentro y afuera de la cancha.
Con jugadores importantes en condiciones de volver (Pozo, Moreno, Bastía) y con jugadores de rendimientos importantes en condiciones de seguir (Marcos Díaz, Pellegrino, Curuchet), es momento de Sciacqua. Claro que ahora, para Mario, no es lo mismo tomar decisiones en medio del temporal que hacerlo cuando salió el sol en Santa Fe.
Colón festejó y al camino lo alumbró el mismo faro. Se vive reinventando el “Bichi” Fuertes con su histórica camiseta. El doblete de anoche fue, desde la forma técnica, una de las páginas más increíbles dentro de tantas batallas.
En el primero usó las mañas desde el piso, pero el segundo resume lo que es Fuertes en Colón: siempre pone la cara. Siempre apaga el fuego de los incendios para evitar la catástrofe.
/// SÍNTESIS
COLÓN 3
SAN LORENZO 1
Colón: Diego Pozo; Julio Barraza, Maximiliano Pellegrino, Salustiano Candia, Bruno Urribarri; Leandro González, Sebastián Prediger, Tomás Costa, Martín Luque; Federico Higuaín y Esteban Fuertes.
Directo técnico: Mario Sciacqua.
San Lorenzo: Pablo Migliore; Giancarlo Carmona, Cristian Tula, Nicolás Bianchi Arce, Jonathan Botinelli; Gabriel Méndez, Enzo Kalinski, Néstor Ortigoza, Gonzalo Bazán; Juan Carlos Menseguez y Emmanuel Gigliotti.
Director técnico: Omar Asad.
Goles: en el primer tiempo, a los 22 minutos, Fuertes (C). En el segundo tiempo, a los 3 minutos, Fuertes (C); a los 21, Gigliotti (SL) y, a los 41, Higuaín (C).
Cambios: en el primer tiempo, a los 13 minutos, Leandro Romagnoli (SL) por Ortigoza; a los 43, Facundo Curuchet (C) por Luque. En el segundo tiempo, desde la reanudación, Ronald Raldes (C) por Barraza; a los 13, Bernardo Romeo (SL) por Carmona y Emiliano Telechea (SL) por Méndez y, a los 28, Gabriel Graciani (C) por Prediger.
Cancha: Colón.
Árbitro: Pablo Lunati.

Pellegrino puso la cabeza... Le ganó a todos en las alturas “Le dije a Pellegrino: andá al primer palo que es gol tuyo, yo me llevo las marcas al segundo”, contó Fuertes por TyC Sports. Muy buena rosca de Urribarri, ganó el “Flaco” en las alturas, se pasó de largo Migliore y la pelota dio en el caño. Foto: Pablo Aguirre

...Y Fuertes puso la cara Los goles que le hace a Migliore Solito, sin marcas y por el segundo palo, apareció el “Bichi” Fuertes. El instinto, ante lo rápida que fue la jugada, lo llevó a agacharse y la pelota le terminó pegando en la cara antes de besar la red. “Son los goles que siempre le hago a Migliore”, dijo. Foto: Pablo Aguirre
BAJO LA LUPA
MARCOS DIAZ (7): en la única jugada que no pudo hacer nada fue en el gol, donde lo dejaron muy solo. Sacó varias pelotas, transmitió seguridad de arriba y siempre se notó un algo grado de concentración. Una grata confirmación.
BARRAZA (3): si bien en los primeros minutos había responsabilidades compartidas con Leandro González, perdió todos los mano a mano y ese sector hacía agua siempre. No ajustó nunca la marca.
CANDIA (5): en el juego en sí no fue Gigliotti un jugador que lo complicara para la marca en el primer tiempo y luego también cumplió marcando el lateral.
PELLEGRINO (6): sin dudas que su ingreso le dio otro ordenamiento a la defensa. Tiene cosas de Morant: puede parecer lento, pero siempre llega a todas. Un fenómeno de arriba: ganó en las dos áreas.
URRIBARRI (6): buen juego del zurdo, no sólo en marca sino también en salida y —fundamentalmente— en la pegada. Le dio rosca al tiro libre antes del segundo y metió el estilazo previo al tercero.
LEANDRO GONZÁLEZ (5): no se puede negar su voluntad para jugar en el carril, pero le faltan fundamentos para marcar y relevar cuando pasa lo que pasó en el primer tiempo.
PREDIGER (7): otro de los retornos que revitalizaron a Colón. El “Perro” es clave e indispensable para este equipo que no tiene demasiados jugadores netos de marca. Mete, corre, contagia.
COSTA (6): se entiende, en los papeles previos, que vino para jugar y lastimar con la pelota. Sorpresivamente, en medio de la minicrisis por la baja de volantes, se está viendo un volante batallador, con mucho despliegue y quite.
LUQUE (6): mientras estuvo bien, demostró que es un jugador desequilibrante, con una velocidad increíble con la pelota en los pies. Sintió una molestia y fue reemplazado.
FUERTES (8): figura de Colón y de la cancha. Se despachó con dos goles “raros”, que él mismo definió como “los que siempre le hago a Migliore”. El recurso técnico del primero es fantástico, el oportunismo y el reflejo —se agacha, por eso le pega en la cabeza— en el segundo, también.
HIGUAIN (6): no jugó mal, todo lo contrario. El tema es que cuando llegó al gol propio venía de una sucesión de malas decisiones técnicas. Corrió mucho, buscó siempre y se desahogó con el 3-1.
RALDES (5): se paró en la zaga al lado de Pellegrino y cumplió. Queda la duda de su posición en el gol de San Lorenzo.
CURUCHET (6): se lo notó muy bien en el retorno a casa. La lesión no le quitó para nada la explosión en velocidad con la cual enloqueció a Bottinelli, entre otros.
GRACIANI (-): no es volante interno, sin embargo por la molestia de Prediger, entró a pararse de doble “5” y cumplió.