Y una noche volvió Higuaín
Fumó la “Pipita” de la paz
Mario Sciacqua se la jugó con Federico Higuaín y el “Pipita” le respondió con una buena actuación además de una bonita definición. La gente lo ovacionó.
Y una noche volvió Higuaín
Fumó la “Pipita” de la paz
Mario Sciacqua se la jugó con Federico Higuaín y el “Pipita” le respondió con una buena actuación además de una bonita definición. La gente lo ovacionó.

El viaje más esperado... La corrida al gol: ¡cómo habrá quedado de mal parado San Lorenzo que Romagnoli lo corría a Higuaín para marcarlo! Ante el achique de Migliore, el “Pipita” la mandó a guardar.
Foto: Flavio Raina
De la Redacción de El Litoral
Cuando llegó a Colón hace más de un año nadie se animó a objetar su contratación. Es que Federico, el menos conocido de los Higuaín (Jorge Nicolás con pasado en clubes grandes y Gonzalo en el Madrid), tenía credenciales de sobra que venían desde Mendoza, donde se hizo más conocido que el Malbec a fuerza de desbordes, goles y haciendo que Godoy Cruz pasara de desconocido a protagonista.
Incluso, muchos recuerdan lo que fue la interminable pulseada entre Lerche y los dirigentes de Newell’s que habían metido primera. Sin embargo, Colón aceleró y se quedó con la ficha del “Pipita”. Su caro pase y sus baratas actuaciones lo fueron enemistando con la gente. Al tener nombre, era blanco de insultos, silbidos y reproches hasta que desapareció del equipo e incluso a veces hasta del mismo plantel.
En una decisión de riesgo, cuando bien pudo tocar piezas en la mitad de la cancha y dejar arriba a Leandro González como socio de “Bichi”, el entrenador apostó por Federico Higuaín, mucho más jugando de local donde podía generar un mayor resistencia, con un partido especial, donde Colón jugaba contra San Lorenzo y —si las cosas no salían— contra la tribuna.
De entrada se pudo ver a un movedizo “Pipita”, rotando por las dos puntas, bajando a buscarla cuando no le llegaba e intentando siempre estar cerca de Fuertes. No jugó un mal partido en líneas generales, sólo que cometió algunos errores de pases seguidos y volvieron los nervios a la platea oficial fundamentalmente.
Hasta que Bruno Urribarri vio el ojo de la cerradura y metió la llave que abrió el cofre de la felicidad para Federico Higuaín. Larga corrida solitaria (no había equivalencias: lo marcaba Romagnoli) y perfecta definición ante el achique del ropero Migliore. Un 3-1 que tranquilizó a Colón mirando el resultado y que tranquilizó a un Higuaín que cuando levantó los brazos se llevó la mejor ovación de los últimos tiempos en el Cementerio de los Elefantes.
Inmediatamente, todos los jugadores de Colón fueron a abrazarlo y armaron una montaña de camisetas blancas (dicho sea de paso, ¡qué lindo modelo el de la indumentaria alternativa!). Lo mejor que le puede pasar a Higuaín es que el gol le sirva para agrandarse anímicamente y reencontrar su mejor nivel. Con la pelota y con la red.
“A mí me pone particularmente muy feliz que el Pipita haya marcado esta noche y que la gente lo ovacione, porque se lo merece: es un buen chico y un muy buen profesional. Uno sabe lo que pasa por la cabeza de un delantero cuando las cosas no salen como todo el mundo quiere. Le va venir muy bien este gol”, dijo el “Bichi” Fuertes después del partido.
Cuando Colón recupere a todos los volantes (Curuchet, Luque, Moreno, Bastía, Prediger, Costa), se supone que Leandro González será una opción más de ataque y ahora también estará en condiciones de volver el uruguayo Javier Chevantón, ya recuperado del desgarro que lo marginó del clásico.
Entonces, el menú para saber quién acompaña a Fuertes será mucho más interesante para el paladar del entrenador. Porque ahora, además de Chevantón y González, el técnico sabe que empezó a recuperar a un Higuaín que anoche fumó la “Pipita” de la paz con la gente de Colón.

... Que terminó de esta manera
Lo vio picar al vacío Bruno Urribarri y le metió una bocha espectacular, de zurda, para dejarlo solo a Federico Higuaín que definió a la carrera de manera magistral. Lo fueron a abrazar todos los jugadores, especialmente el “Bichi” Fuertes.
Fotos: Pablo Aguirre