Se jugó a cancha llena...
Se jugó a cancha llena...
Fue una fiesta de primera
Juan Carlos Scalzo
Corresponsalía Rafaela
Llegaron desde todos los rincones de la ciudad y no quedó pueblo en la región sin despedir una caravana de hinchas celestes. Una verdadera muchedumbre confluyó en el barrio Alberdi y “reventó” el Monumental deseosa de ver y alentar a los “chicos” revelación del Apertura. Enfrente, y para coronar un marco espectacular, la hinchada leprosa, que agotó las 2.400 generales que le fueron otorgadas y copó la cabecera oeste del remozado estadio cremoso.
Como no ocurría desde aquellas tardes imborrables del fugaz paso de Atlético por la elite del fútbol, el partido contra Newell’s fue una fiesta que devolvió a la ciudad la emoción y el orgullo de sentirse de primera.
Es cierto que antes habían pasado Arsenal y Olimpo, pero ayer llegaba, luego de varios años, una de las hinchadas “pesadas” y las circunstancias encontraban a la Crema encaramada en la cima del campeonato con un equipo que no para de contagiar entusiasmo desde adentro de la cancha.
Con semejante expectativa creada no extrañó entonces que el pueblo albiceleste también quisiera sacar chapa de primera y fue así que llegó masivamente al Monumental y le sobró aliento para empujar los “pibes” cuando lo necesitaron y varias veces se trenzó en un contrapunto con los rosarinos.
Pero también para la dirigencia del club, las autoridades municipales y los encargados de diseñar el operativo de seguridad era todo un desafío la faz organizativa del evento y había que demostrar que se estaba a la altura de lo que la elite del fútbol demanda.
Se trabajó mucho en prevención y seguridad dentro del estadio para esta nueva temporada de la Crema en Primera, y ayer todo se ponía a prueba porque, hasta ahora, las dos parcialidades visitantes que llegaron trajeron pocos hinchas y no hubo ningún inconveniente. Pero la barra brava de Newell’s, cuya sangrienta interna ya se cobró varias vidas, en las hipótesis previas, no resultaba de las más fáciles de manejar adentro y afuera del estadio en caso de descontrolarse.
Tampoco debía generar problemas, en una ciudad del tamaño de Rafaela, la abrupta llegada automóviles, traffics y colectivos que transportarían a los 2.400 hinchas tanto para los vecinos como para los visitantes.
Más que por suerte, por prevención y planificación, durante todo el operativo montado por la llegada a la ciudad de los hinchas rosarinos, su traslado e ingreso hasta el estadio -enclavado a pocas cuadras del microcentro rafaelino- su evacuación y salida del ejido urbano, no se ocasionaron inconvenientes ni incidentes, como tampoco los hubo en el tránsito vehicular, ni en el ritmo de vida de sus habitantes, redondeando una impecable organización en todos sus aspectos. Un motivo más para sentirse de Primera.