Corte y confección
Corte y confección
“Chuni” Merlo, el sastre de la Selección Nacional
El juninense Raúl Germán Merlo, ya retirado de la actividad, es el proveedor de la indumentaria de la Cabb.
Juliano Salierno
Cansado de “descoserla” adentro de la cancha durante más de dos décadas, Raúl el “Chuni” Merlo se cambió de bando y pasó a ser el “sastre” oficial de la Confederación Argentina de Básquetbol.
A través de su empresa de indumentaria deportiva Run-up consiguió la licencia de la firma Li-Ning, que es la que confecciona las camisetas de la Selección Nacional. Por ese motivo, y porque el corazón tira todavía más que los negocios, el juninense de 44 años llegó a Mar del Plata para vivir “15 días a puro básquetbol” y disfrutar del reencuentro con viejos amigos, que se dieron cita para presenciar el Campeonato Fiba Américas 2011.
“Estoy desde el primer día, obviamente”, refirió el escolta de 1,94 metros que debutó como profesional en Sport Club en 1986, cuando tenía 19 años.
Aunque Argentina acababa de dejar atrás los fantasmas de la derrota venciendo a República Dominicana cómodamente, el “Chuni” se refirió al partido con Brasil. “Estoy tranquilo, porque creo que hasta la derrota (por el miércoles) fue positiva. El equipo no había tenido rivales serios, y más allá de todo, cuando el equipo necesitaba despegarse lo hizo durante todos los partidos. Pero el miércoles, la baja de “Chapu” (Nocioni) y de Paolo (Quintero), y el problema físico de Fabricio (Oberto) se notó muchísimo en el rendimiento del equipo”, analizó. También atribuyó la derrota “al cansancio de Manu (Ginóbili) y de Pablo (Prigioni). Era obvio que lo iban sentir”, sentenció.
Más allá de eso “creo que ese partido no cambiaba nada y jugaron más relajados. Obviamente que el equipo ahora se dio cuenta que no todo es tan fácil y que tienen que ajustar algunas cosas como lo hicieron hoy (por el jueves) y volvieron a ser el mismo equipo de los primeros partidos y no tuvieron inconveniente en sacarse a República Dominicana de encima”.
Los pies sobre la tierra
—Entonces, ¿sos de los que piensan que la derrota también sirve?
—Básicamente fue volver a poner los pies en la tierra. Estos chicos no habían tenido un rival de mucha jerarquía que los hiciera preocupar. Y Brasil llegó con los dientes apretados, con la espina de la derrota en Turquía (en el último Mundial), y sabiendo que era el momento para ganarle por la ausencia de “Chapu”, por lo diezmado de Paolo y Fabricio; creo que si no ganaban ayer no le ganaban nunca más.
Nobleza obliga, el experimentado deportista reconoció méritos al rival, porque “realmente jugaron un partido de excelencia, porque lo tuvieron controlado todo el tiempo, más allá de que Argentina por momentos atinaba a acercarse, pero era a sacrificio puro y no el básquet que está acostumbrado a dar”, criticó con justeza.
“Esto les pegó un cimbronazo importante”, sostuvo el basquetbolista que a lo largo de su carrera vistió la camiseta de una decena de equipos argentinos. Después pasó al análisis pieza por pieza: “A ‘Luifa’ no lo vamos a discutir, por más que no esté finito siempre rinde; Manu cuando el equipo lo necesita aparece; Pablo es el mejor base de la historia de Argentina y lo está demostrando hoy también; y apareció el porcentaje de Carlitos (Delfino) que lo estábamos necesitando. Así que ahora viene la parte más importante del año y si esto le sirvió para llegar con la cabeza bien arriba para semifinal y final, bienvenido sea”, completó el “hijo pródigo” de la ciudad de Junín.

“Creo que si no ganaban el miércoles, no lo hacían nunca más”, dijo Merlo (a la derecha en la foto, en su época de jugador, con la camiseta de Gimnasia de Comodoro Rivadavia), sobre el partido que Brasil le ganó a la Argentina.
Foto: archivo el litoral
Perfil
El “Chuni” Raúl Merlo debutó en la Liga A en Sport Club, el 14 de marzo de 1986. Jugó en River Plate, Gepu (San Luis), Olimpo (Bahía Blanca), Olimpia (Venado Tuerto), Gimnasia (Pergamino), Peñarol (Mar del Plata), Independiente (General Pico), Gimnasia (Comodoro Rivadavia) y Ciclista, tanto en Liga A como en TNA.
Participó del “Juego de las Leyendas” realizado en enero de 2008 como reconocimiento a los más grandes jugadores que pasaron por el evento en su edición número 20.
Y el estadio Coliseo del Boulevar de Ciclista de Junín lleva su nombre desde que se hizo oficial su retiro. En selecciones pasó por las categorías juveniles y debutó con la Mayor en los Panamericanos de Indianápolis (EE.UU.) en 1987 y luego fue al Preolímpico de 1988.