Boudou no viaja a Estambul
Domínguez, al G-20 por los granos
La posición argentina -como la de Brasil- es avanzar en el criterio de programar una mayor producción de alimentos, y eludir propuestas de regulación de mercados que afectarían la cotización de los granos.

El Plan Estratégico prevé más producción pero aún no aclara cómo se resolverán escollos regulatorios internos. Para el mercado internacional, en cambio, el ministro prefiere libertad de mercados.
foto: Archivo el litoral
De la redacción de El Litoral
Télam
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, viajará este fin de semana a Estambul, Turquía, para participar de un seminario sobre commodities en el marco del Grupo de los 20 (G-20), en el que los países miembro buscarán avanzar en la discusión sobre la volatilidad de los precios internacionales de las materias primas.
El encuentro se desarrollará entre el lunes y el martes, y Domínguez será uno de los principales oradores de la última jornada que se llevará a cabo en el Hotel Conrad de Estambul.
El ministro de Economía, Amado Boudou, tenía inicialmente agendado participar del encuentro del G-20. La Argentina, como principal productor de commodities mundial, tiene un peso importante en la agenda del grupo.
La misión de Domínguez será mantenerse firme con defender la posición que comparte con Brasil: que el problema de la volatilidad en el precio de las materias primas es por una cuestión de falta de oferta, y por lo tanto la solución es que hay que diseñar planes que tiendan a aumentarla, y que la Argentina está a favor de la regulación de los productos financieros derivados de los commodities -como los mercados a futuro-, que contribuyen a inflar los precios de los alimentos.
Durante la última cumbre de ministros de Agricultura del G-20 que se realizó en París en junio, Domínguez expuso “la importancia de estimular el crecimiento de la producción y no controlarla, a diferencia de la propuesta francesa de regulación de los precios relacionados con las materias primas”.
La ruta a seguir
El objetivo del encuentro de Estambul será darle forma al plan de acción de cinco puntos que fue presentado en Buenos Aires durante la cumbre de mayo, y que contó con la participación del ministro de Agricultura de Francia (país que ostenta la presidencia del G-20), Bruno Le Maire.
Inmersos en la crisis económica de Europa, los franceses buscan regular el precio de las materias primas, entre ellas las de los alimentos. Encorsetados con un euro sobrevaluado frente a las monedas de países productores de materias primas, los países del viejo continente buscan las fórmulas de sostener su moneda por un lado y de evitar las consecuencias comerciales de su tipo de cambio.
Argentina y Brasil conformaron un frente político que impuso el criterio de avanzar hacia una mayor producción en lugar de regular esos mercados, y plantearon en ese marco los mercados a futuro para atemperar el encarecimiento de las materias primas a nivel global, en particular de los alimentos.




