Vuelve el indómito oeste

Lejos de ser un tema fuera de siglo, los western están de plena actualidad; gracias a ellos Sam Shepard regresó al cine con “Blackthorn”, los hermanos Cohen se rindieron a “Temple de acero”, un camaleón se metió a sheriff en “Rango” y hasta Daniel Craig y Harrison Ford son cowboys capaces de luchar contra alienígenas.

TEXTOs. ALICIA GARCÍA ARRIBAS. FOTOS. EFE REPORTAJES.

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Una escena de la pelicula “Blackthorn”, en la ciudad boliviana de Potosí.

 
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El actor estadounidense Harrison Ford, en “Cowboys & Aliens”.

Tras la cosecha de clásicos (sobre todo, de los años ‘50 y ‘60: “Más corazón que odio” (The Searchers), “A la hora señalada” (High Noon), “La diligencia” (Stagecoach), “Río rojo”, “Butch Cassidy y Sundance Kid”, “Los siete magníficos”.....), los ‘90 vieron revivir el género con nuevos “inolvidables”, como “Leyendas de pasión”, “Los imperdonables”, “Danza con lobos”, “Maverick” o “Wyatt Earp”.

Y cuando parecía que se agotaba el filón, con el cambio de siglo a los directores se les ocurrió empezar con las nuevas versiones, algunas destacables, como “Yuma” (2007) de James Mangold, con Russell Crowe y Christian Bale, reedición de “El tren de las 3.10 a Yuma”, de 1957, protagonizada por Glenn Ford, pero poco más.

El género sobrevivió, más o menos, con westerns “modernos”, del estilo de “Todos los caballos bellos” (2001), con Rubén Blades, Penélope Cruz y Matt Damon; “Shangai Kid” (2001), de Jackie Chan y Owen Wilson, o “Erase una vez en México” (2003), con Antonio Banderas, Penélope Cruz, Johnny Deep y Eva Mendes.

Hasta 2005, cuando al actor tejano Tommy Lee Jones, que ya había trabajado en 1989 en la serie del oeste para la televisión “Paloma solitaria”, y también en el “western” espacial “Cowboys del espacio” (2000), -con Clint Eastwood, James Gardner y Donald Sutherland-, se le ocurrió debutar en el cine con una auténtica película del oeste: “Los tres entierros de Melquíades Estrada” (2005).

EL VALOR DE LOS COHEN

Los hermanos Ethan y Joel Cohen debutaron en 1984 con la brillante “Blood Simple” y, desde entonces, han firmado más de veinte películas, cuyos títulos se traducen por éxitos: “Educando a Arizona”; “Fargo”; “El gran Lebowski”; “¿Dónde estás hermano?”; “Barton Fink”, “El hombre que nunca estuvo allí”; “De paseo a la muerte”, “Sin lugar para los débiles” o “Quémese después de leerse” entre ellas.

Su última, siempre penúltima, incursión en el cine ha sido una versión de la estupenda película de vaqueros “Temple de acero” (True Grit), tan fidedigno que apenas se encuentran detalles diferentes, como que John Wayne, que interpretaba a Rooster Cogburn en 1969, llevaba el parche en el ojo izquierdo, mientras Jeff Bridges lo lleva en el derecho en la versión “coheniana” de 2010.

Remake o no, esta nueva “True Grit” es un verdadero hallazgo para los amantes del western y una garantía de llegar al género con calidad para los nuevos espectadores.

BICHOS Y VAQUEROS BOLIVIANOS

Gore Verbinski introduce con “Rango” (2011) una sustanciosa novedad al western de sala grande: el “sheriff” es un camaleón de color verde al que pone voz Johnny Deep.

Bromas aparte, “Rango” recupera absolutamente el espíritu del western y, a pesar de ser una película de animación enfocada, en principio, al público infantil, arrasó en la taquilla estadounidense gracias al boca-oreja de los padres.

El argumento de “Rango” no deja dudas sobre su naturaleza: un hombre justo (un camaleón) llega a un pueblo del desierto cuyos habitantes (bichos sedientos) están sometidos a un cacique que abusa de ellos.

Convertido en sheriff, Rango se convierte en su única esperanza para luchar contra la injusticia. Tras enfrentarse a poderosos enemigos, como la serpiente cascabel Jake, el forastero consigue su objetivo.

Mucho más serio, introspectivo y anciano, pero no menos vaquero y no menos forajido de leyenda, nos presenta el español Mateo Gil su particular homenaje del “western”.

En “Blackthorne (Sin destino)”, de 2011, Butch Cassidy no murió en 1908 junto a su inseparable Sundance Kid y no se parece a Paul Newman: es un anciano que se ha replegado en el anonimato, en una Bolivia donde la gente apenas habla.

James Blackthorne es un hombre mayor que ha dejado atrás su vida de forajido y reflexiona sobre su propia vida, una búsqueda interior que también suele ser piedra de toque en los buenos westerns.

Protagonizada por el estadounidense Sam Shepard y el español Eduardo Noriega, cuenta la historia que pudo haber ocurrido si el legendario bandido Butch Cassidy no hubiera muerto en el famoso tiroteo de Bolivia.

lo nuevo: cowboys con armas laser

Daniel Craig, que recogió el testigo de Bond, James Bond, con unos resultados -digamos- desiguales (hubo a quien le encantó y lo encontró digno sucesor de Sean Connery y Roger Moore y otros a los que no gustó en absoluto), la emprende ahora con la titánica tarea de ser un nuevo Gary Cooper.

¿Qué habría hecho “slow” Cooper si sus enemigos hubieran bajado del cielo en naves espaciales disparando sus armas láser?

Claro que a Cooper no le acompañó nunca en la lucha Han Solo, el primer cowboy galáctico de la historia, que interpretaba precisamente un treintañero Harrison Ford: el mismo que hoy, con casi setenta, le da la réplica a Craig con su interpretación del coronel Woodrow Dolarhyde. Una mezcla extraña, pero divertida, que en esta época del 3D y los videojuegos puede llevar al espectador a situaciones completamente inesperadas. O eso al menos promete el director y productor ejecutivo de “Cowboys & Aliens”, el actor Jon Favreau, responsable, entre otras, de “Iron Man” y “Iron Man 2”.