Tras los fuertes cruces entre socialistas y radicales

Lifschitz pide calma hasta octubre dentro del Frente Progresista

El intendente rosarino está convencido de que después de las elecciones generales será tiempo de diálogo en la coalición gobernante. Lo entusiasma la posibilidad de crecimiento del Frente Amplio Progresista a nivel nacional.

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Lifschitz sugiere que los futuros intendentes del Frente Progresista constituyan un foro permanente para analizar temas y problemas comunes.

Foto: Luis Cetraro

Mario Cáffaro

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Miguel Lifschitz está a tres meses de terminar su segunda gestión como intendente de Rosario y de sentarse por primera vez en una banca legislativa, ya que será senador por el departamento Rosario. Es el secretario general del Partido Socialista de la provincia y en la semana que se dieron mayores cruces mediáticos entre sus correligionarios y radicales por el futuro del Frente Progresista, pasó por Santa Fe a cumplir compromisos particulares pero se hizo tiempo para sentarse con Mario Barletta y José Corral. “Sólo fue para saludarlos y hablar algunos temas de gestión”, aclaró, enseguida, para evitar especulaciones políticas del cronista.

“Habría que tratar de mantener un poco la calma hasta octubre, dejar pasar las elecciones nacionales y a partir de allí sentarse a conversar sobre el futuro de la provincia; cómo nos organizamos a nivel de gestión que será una tarea más de Bonfatti, pero también cómo articulamos el funcionamiento del Frente Progresista que nos permita ir administrando los conflictos, las diferencias e ir generando acuerdos”, le dijo a El Litoral.

Reconoce que la interna del Partido Socialista durante la primaria fue “muy dura” pero asegura que ahora “hay un esfuerzo de todos los dirigentes por recomponer rápidamente el funcionamiento unificado y reordenar la tropa alrededor de un proyecto no sólo de continuidad en la provincia y en la ciudad de Rosario sino además de crecimiento nacional en la que tenemos puestas muchas expectativas”. Acota que “no hubo jamás hipótesis de ruptura. Lo ocurrido marca que todos respetamos el resultado y estamos mirando hacia adelante”.

Espacio nacional

Por otra parte, Lifschitz dice estar “muy entusiasmado y contento con la alternativa que se ha abierto en la Argentina” con el Frente Amplio Progresista. “Fui dentro del Partido Socialista el que impulsó con consistencia esta posibilidad. Creo que Argentina necesita y tiene un espacio en el electorado nacional para una fuerza progresista, democrática, que pueda exhibir capacidad de gobierno, que sea confiable, no sólo por postulados y principios y propuestas de carácter ético y programático, sino también confiable para garantizar la gobernabilidad de la Argentina. Este Frente reúne estos requisitos, por la calidad de dirigentes, historia y por quien encabeza la fórmula, Hermes Binner”. No duda en la continuidad del proyecto, en la incorporación de sectores y dirigentes y de darle institucionalidad.

Dice compartir el reclamo radical para dotar de institucionalidad al Frente Progresista santafesino. “Hay un grado de institucionalidad probablemente insuficiente para la responsabilidad de gobernar la provincia y municipios. Hay que avanzar, generar reglas de juego más estables, mecanismos institucionales para resolver diferencias y conflictos. Hay que constituir un foro de intendentes que permita un vínculo entre ellos. Habrá que ponerlas en marcha desde el 10 de diciembre”.

Kirchnerismo en todo el país

A Lifschitz no le asusta el panorama político venidero con un kirchnerismo monopolizando en casi todas las provincias y una Santa Fe donde el justicialismo tendrá mayoría legislativa. Será el único senador socialista al igual que hoy lo es Juan Carlos Zabalza.

“Todo es prematuro, hay que terminar de ver cómo se acomodan las cosas, en primer lugar dentro del Frente Progresista y luego en el diálogo con el justicialismo y sus distintas vertientes. El escenario es distinto al de 2007 y va a exigir del gobernador una actitud de apertura y de diálogo permanente dentro del Frente y con la oposición en la Legislatura. Tengo la sensación -por lo que he escuchado y he hablado con Antonio- que ésa será su impronta. Dependerá mucho de la actitud que tome el justicialismo. He escuchado -hasta ahora- expresiones muy prudentes, muy responsables de dirigentes que dicen que van a favorecer la gobernabilidad, que no van a poner obstáculos, habrá que verlo funcionando”. A nivel nacional, no ve demasiados cambios con la situación actual y también considera necesario el diálogo y la búsqueda de acuerdos.

Cuando se le pregunta si es difícil dialogar con el kirchnerismo, evita generalizar. “Hemos logrado un buen diálogo en muchos ámbitos, no en todos, en otros fue casi imposible. En ese diálogo, nunca estuvo en juego la posibilidad de alguna contraprestación de carácter político. Siempre se redujo a un diálogo de carácter institucional, de temas, de obras y hemos tenido en algunos ministerios buenas respuestas y en otros, no tanto”.

Llega a la banca con el respaldo del 57 % de los votantes del Dpto. Rosario, el de mayor número de habitantes. “Mi tarea va a estar muy enfocada a colaborar con la gestión del gobierno y a impulsar algunos proyectos que considero importante, algunos de interés general para toda la provincia y otros más de interés particular para el departamento”, donde hará hincapié en infraestructura, vivienda social y seguridad.

Schoklender en Rosario

Lifschtiz no esquiva la respuesta respecto de la relación con la Fundación Madres de Plaza de Mayo con la que el municipio firmó un convenio para la construcción de 500 viviendas para la comunidad toba, obra que -admite- está casi paralizada buscando el gobierno nacional algún principio de solución.

“El plan fue gestionado por la propia comunidad toba. El contrato viene a partir de referentes de la comunidad, con el aval del gobierno nacional. Tomamos varios recaudos mucho antes de que se conocieran todas estas cosas. Recaudos en el sentido de exigir el proyecto urbano auditado y aprobado por el municipio; aprobado por unanimidad en el Concejo; luego hicimos un control muy estricto sobre los avances de obra. No hay en la operatoria nuestra ningún elemento que se pueda objetar. Estamos esperando ahora cuál será la propuesta de solución del problema del gobierno nacional. Ha habido ideas, avances, pero no solución. La obra está casi parada, con un avance muy lento, apenas el 15 %”.

—¿Le tocó sentarse con Schoklender?

—Estuve en dos oportunidades. Personaje difícil. No conocíamos demasiado cómo era la operatoria. Firmó el convenio en representación de la fundación. Vino en la etapa previa a Rosario y después firmó el contrato como apoderado legal. Siempre tuvimos muchos recaudos.

Después aclara que “la necesidad de viviendas es clave”. Considera al proyecto “muy importante porque está ubicado en un lugar muy urbano, un barrio muy consolidado, sobre la avenida que hemos reformado. Era un punto de conflicto urbano permanente con el entorno. Teníamos gran urgencia para la salida y solución y esto parecía serlo. El programa bien administrado es bueno, incluso las viviendas son de buena calidad. Está bien pensado, lo que había atrás es otra cosa...”.


Hay un grado de institucionalidad probablemente insuficiente para la responsabilidad de gobernar la provincia y municipios. Hay que avanzar y generar reglas de juego más estables (...)”.

Miguel Lifschitz, senador electo por Rosario.

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Candidato

Lifschitz no se arrepiente de no haber sido candidato a gobernador. “Fue una posibilidad, tomé la decisión de no competir en la interna porque entendí que habiendo tres candidatos fuertes ya lanzados, mi presencia hubiera agregado mucha más fragmentación al escenario, especialmente al Partido Socialista. Hubiera puesto en riesgo la continuidad en Rosario y quizás también la continuidad a nivel provincial. Estoy conforme con la decisión, fue buena para el conjunto y me da la oportunidad de estar en un lugar que será un desafío, por primera vez en la Legislatura y desde allí aportar positivamente para la provincia con mi equipo político”.