A Unión lo “pelotearon” pero tuvo a su arquero en una noche brillante...

El fortín fue Bologna

Cuando ya el empate era un “resultadazo”, el Tate aprovechó una imperfecta salida de Vélez y se trajo tres puntos de oro y piedras preciosas gracias a su arquero y a Rosales.

El fortín fue Bologna

La “pirueta” de Correa El Coto saca la pelota ante Franco, quien en el primer tiempo tuvo dos opciones claras. El uruguayo mejoró en el segundo tiempo. Foto: Télam

 
 

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a Buenos Aires)

Ya el empate era un “puntazo”, así que imagínese lo que es un triunfo. Tenía todo para perder Unión de la misma manera que tuvo todo para ganar el domingo pasado ante Rafaela. Vélez lo acorralaba, llenaba de centros el área, no se desesperaba, tocaba de un lado para el otro hasta que aparecían los espacios, intentaba por los laterales y hacía figura a Bologna. Hasta los palos eran “aliados” (hubo tres). Y esa fortuna que le había sido esquiva ante Atlético, se le puso de su lado frente a Vélez.

Unión ganó injustamente, pero lo hizo con legitimidad. No hubo un penal inventado, un gol en posición adelantada o con falta. El gol de Unión fue claro en la concepción más allá de que haya sido una confusa definición. Pero al fútbol se gana con goles y mientras Vélez, que tuvo opciones en una proporción, cuánto menos, de 3 a 1, no los pudo conseguir, Unión lo hizo en el peor momento, cuando abrochar el empate ya era una opción más que ventajosa.

Sorpresa y Bologna

¿Qué fue lo mejor de Unión?, el planteo inicial. Esos 20 ó 25 minutos en los que apretó a Vélez en su propio campo, le complicó la tenencia de la pelota, no le dio la chance de una salida clara y lo atacó. Fue el momento en que Sarmiento manejó el balón con precisión y a uno o dos toques en el medio, en que Montero y Velázquez complicaron a Papa y Cubero por los costados, más la prepotencia de Barrales para pelearlas a todas y la claridad de Rosales para ocupar espacios libres.

Fue sorprendente el planteo inicial de Unión. Muchos pensaron que podía replegarse, que iba a esperar agrupado en su campo para jugar de contragolpe como hacen la mayoría de los equipos que van de visitante. Pero no. Kudelka se inclinó por un planteo más ambicioso, agresivo como lo buscó exitosamente en el clásico ante Colón y le salió bien. Tuvo sus contratiempo y Vélez contó con situaciones propicias, pero no habrá que restarle méritos a esa intención voluntariosa de salir a apretar al rival y a “mojarle la oreja”.

Eso duró unos 20 ó 25 minutos, a partir de allí fue todo de Vélez y de Bologna. Unión empezó a tener algunos problemas por los costados, sobre todo porque el Burrito Martínez se encargó de acercarse a Bella y a Augusto Fernández para hacerle el 2-1 a los marcadores de punta. Como Montero y Velézquez estaban preocupados por tapar las subidas de Papa y Cubero, el desequilibrio se hacía a sus espaldas. Y no había, en el primer tiempo, una respuesta sólida de los dos centrales (Avendaño-Correa), quienes sin embargo levantaron mucho su rendimiento y jugaron bien la segunda parte, más allá de la “peloteada” rival.

Ya en el primer tiempo emergió la figura de Bologna, quien se terminó de afirmar como gran figura en el segundo tiempo. El arquero tatengue tapó un mano a mano a Franco con destino de gol en la parte inicial, pero su actuación en el segundo tiempo fue brillante. Unión se fue replegando, perdió totalmente la posesión de la pelota, dejó de presionar en el campo rival, abusó del pelotazo y, por ende, perdió rápidamente el control del juego. Así, el equipo se fue desintegrando en sus aptitudes futbolísticas —las que le habían permitido jugar con marcado equilibrio en buena parte del primer tiempo— para pensar definitivamente en que sólo le quedaba una opción: defenderse y esperar.

Vélez cometió el error de llenar de centros el área de Unión sin tener un delantero de referencia adentro de ella. Entró Jonathan Ramírez, que mide “medio metro menos” que Franco y no es un jugador para tirarle centros “a la olla” porque en esa pierde. Y entonces emergieron las figuras de Avendaño y Correa, que se cansaron de sacar pelotas y ayudaron a Bologna para que el arco de Unión, por momentos en forma increíble, se tornara imbatible.

Rarezas y sentencias

En el terreno de las sentencias, uno cree que Kudelka empieza a encontrar el equipo. No caben dudas que este equipo conoce este sistema, con un media-punta que sabe navegar entre los volantes y el delantero para aportar buen manejo y claridad, más dos volantes laterales con libertades absolutas para pasar al ataque. El técnico cambió en el clásico, volvió a las fuentes y a partir de allí no sólo vinieron dos victorias de visitante, sino que además se jugó un gran primer tiempo exento de fortuna ante los rafaelinos.

En cuanto a las rarezas, Unión exhibe otra vez su mejor cara resultadista de visitante. Todavía no pudo ganar de local y eso que, a priori, los tres rivales que le tocaban en Santa Fe se presumían más accesibles que los tres de afuera. En realidad, lo de Unión no debiera definirse como una rareza sino como un hecho acorde con lo que ofrece este fútbol argentino en donde casi todos se sienten más cómodos jugando de visitante que de local.

De todos modos, el Unión del clásico y el de la primera media hora de anoche, es un Unión que derrocha ambición, personalidad y confianza para jugarle de igual a igual a quién sea y en dónde sea. Vélez es uno de los mejores equipos del país, el más exitoso de los últimos tiempos y bien armado a pesar de las ausencias. Unión tuvo un pasaje en el que lo complicó. Después, sobrevinieron el padecimiento y Bologna.

/// SÍNTESIS

Vélez 0

Unión 1

Cancha: Vélez.

Árbitro: Diego Abal.

Vélez: Barovero; Cubero, Sebastián Domínguez, Ortiz y Papa; Augusto Fernández, Zapata, Canteros y Bella; Franco y Martínez. A.S.: Montoya. Estuvieron en el banco: Tobio, Cabral y Cerro. D.T.: Ricardo Gareca.

Unión: Bologna; Erramuspe, Avendaño, Correa y Vera; Montero, Bruna, Sarmiento y Velázquez; Rosales; Barrales. A.S.: Limia. Estuvieron en el banco: Zurbriggen, Nuñez y Quiroga. D.T.: Frank Darío Kudelka.

Gol: en el segundo tiempo, a los 41 m Rosales (U).

Cambios: en el segundo tiempo, al comenzar, Jonathan Ramírez (V) por Franco; a los 22 m David Ramírez (V) por Bella; a los 35 m Rescaldani (V) por Augusto Fernández y Vidal (U) por Bruna; a los 37 m Quinteros (U) por Montero y a los 43 m Pereyra (U) por Barrales.

Amonestados: en Unión, Erramuspe, Sarmiento y Rosales.

El fortín fue Bologna

¡Qué nochecita! Erramuspe trata de desacomodar al Burrito Martínez, mientras Bruna observa. El defensor rojiblanco tuvo problemas en el primer tiempo, sobre todo porque con la escalada de Bella y la aparición de algún delantero le hacían el 2-1. Fue otro de los que mejoró luego. Foto: DyN

 


A Abal se le escapó la tortuga

No había motivos para dar tanto descuento. Es cierto que Bologna estuvo caído en el piso y que eso demoró el partido por un par de minutos, pero semejante descuento sólo se justifica cuando existen circunstancias de fuerza mayor, y anoche no las hubo.

Diego Abal no había tenido un mal arbitraje, pero esos ocho minutos de descuento que dio terminaron desnaturalizando su labor. Todo esto en un contexto que enardeció a los jugadores y al técnico rojiblanco, que con justificadas razones protestaron ante la llamativa decisión del juez.

En ese tiempo, Vélez tuvo varias situaciones e inclusive hubo un córner que se ejecutó al filo de la finalización del tiempo adicionado, con todo Vélez y todo Unión metidos adentro del área del invencible Bologna.