Señal de ajuste
Señal de ajuste
Una escala en Liv

“Love bites” es una serie de ficción encuadrada en la “guerra de los sexos”. Foto: Gentileza producción
Roberto Maurer
En estos días es posible que el televidente se sienta confuso y abrumado por la cantidad de abogados penalistas, licenciados en criminología y ex comisarios que pueblan la pantalla con opiniones cuya autoridad nos resulta imposible medir. Para lograr un respiro, no porque se huya de la realidad sino de quienes la analizan, puede resultar saludable tomar la autopista de un sistema de cable que nunca llegamos a conocer del todo, y que miramos como se mira el cielo, en el cual apenas distinguimos algunas estrellas, mientras el resto permanece en el hermetismo de un espacio sin fondo.
Es la sensación abismal que provoca la televisión por cable: a medida que se sube, su configuración se vuelve más incomprensible, con canales nuevos que sustituyen a otros que desaparecieron sin que nos hubiéramos enterado.
En esa carretera por la cual estamos escapando, ahora que la recorremos con más atención porque buscamos un lugar de descanso, podemos detenernos en la señal Liv, que en algún momento del año pasado reemplazó sin avisar a People&Arts.
En el acta fundadora de esta señal un señor llamado Enrique S. Martínez, nada menos que el vicepresidente ejecutivo y director general de Discovery Networks Latin America/US Hispanic, nos indica que Liv es un canal de “entretenimiento” (¿acaso no lo es toda la tele?), y que la mujer es la audiencia principal de las ofertas de este tipo, ratificando la frivolidad que se atribuye al género femenino desde el principio de los tiempos. La programación se prepara con “la mujer en mente’’ a partir de la comprensión de “su necesidad diaria de ver televisión que le ofrezca un escape de sus responsabilidades’’, es la proposición alarmante de Martínez.
LOVE BITES, ESTRENO
Ya en Liv, el televidente se encuentra con un estreno titulado “Love bites”, una serie de ficción encuadrada en la “guerra de los sexos”, una forma tradicional e innecesariamente belicosa de referirse a las relaciones entre hombres y mujeres. Ya que la creadora de “Love bites” es Cindy Chupack, productora de “Sex&The City”, no sorprende encontrar la misma audacia e ingenio de la exitosa serie, esta vez en un formato poco divulgado, ya que cada capítulo ofrece tres viñetas unitarias ambientadas en otras tantas ciudades, con protagonistas fijos y elencos rotativos. Se promueve como “comedia romántica”, pero su rasgo principal es el humor.
En el primer segmento del capítulo estreno, en la barra de un bar neoyorquino, Casssie acaba de conocer a Jordan y para atraerlo le miente diciendo que es virgen. Ya en la cama, cuando ella ya sacó de su cartera una ristra de preservativos, Jordan desiste: “Quizá deberíamos ir más despacio”.
Antes de una nueva cita, Jordan es aconsejado por uno de sus amigos, que lo alerta: “Las vírgenes son como los patitos, es una responsabilidad, quedan como enamoradas y lo que sigue es que te la encontrarás por todas partes, cruzando las carreteras, en los lagos y los estanques”.
Por su parte, Cassie, en su trabajo aguanta bromas relacionadas con la saga de “Crepúsculo”, donde el amante vampiro respeta la virginidad de su novia para no contagiarla. “Los penes de los vampiros deben ser fríos ¿no?” se oye. Con un gesto picaresco, alguien le dice a Cassie: “¿Por qué no le dijiste que te referías a tu ‘otra’ virginidad?”.
-En estos tiempos una virgen de veintitantos es como encontrar un unicornio- dice Jordan a su amigo en tanto.
-Es un pato-, insiste el otro.
COMPETENCIA
El problema se resuelve arriba de un coche tirado por caballos en el Central Park, y llega el siguiente sketch con un joven contador que es despedido del trabajo, ya están reemplazando al personal con computadoras. Llegando a casa más temprano con la mala noticia, por la ventana abierta oye gemidos de placer: su mujer no está con otro, sino con un vibrador.
-Cielo, creo que todo San Francisco te ha oído-, reniega.
-En la despedida de soltera, mis amigas me regalaron la Maserati de los vibradores- explica ella, en su primer orgasmo.
Carter se queja ante su ex compañero de oficina, también despedido: “He sido reemplazado por máquinas en el trabajo y en la cama”.
-Al menos no ha sido con un tipo-, lo consuela.
-Con un tipo podría competir, pero ¿cómo competir con la Maserati de los vibradores?
-Al menos no necesitás pilas.
-No va con pilas, se enchufa. Nunca se cansa, puede durar siempre.
Luego se dirigen a un pornoshop, a conocer a los “competidores”. Sorprendidos ante el avance de la tecnología en el rubro, le reprochan a la empleada coreana que les muestra la variedad de vibradores: “Nos estás matando, este negocio vuelve obsoletos a los hombres”.
EN VUELO
Las derivaciones cómicas de esta trama desembocan en otra pareja, ahora en Los Angeles, cuyo pacto de fidelidad contempla una lista de cinco famosos con los cuales cada uno está autorizado a acostarse. “El secreto de la lista es que nunca va a pasar”, aclara el marido a un amigo con el cual emprende un viaje en avión a Miami en clase turista, donde, justo en primera viaja la actriz que encabeza su lista: Jenniffer Love Hewitt.
Por un incidente casual, logra sentarse en el mismo asiento, le cuenta acerca del pacto con su esposa y ella, que acaba de romper con un jugador de hockey, lo provoca: “He terminado con los atletas, ¿no eres atleta verdad?”. También tiene su lista, no de famosos, sino de sitios donde le gustaría “hacerlo”. En un vuelo, por ejemplo. Y ambos pasarán 57 segundos encerrados en el estrecho baño del avión. En el aeropuerto él llama a la esposa y ella está en una fiesta donde acaba de conocer a Johnny Depp, el primero de su lista.
La carrera de “Love bites” fue accidentada, por un mal lanzamiento y problemas internos. Tuvo poca audiencia, los 13 capítulos previstos se redujeron a 9 y la NBC la canceló. Pero si el televidente hace esa escala en Liv, puede pasar un rato de diversión inteligente los sábados, a las 19.