Editorial

La transformación de San Martín Norte

Durante las últimas semanas, la relación entre algunos de los comerciantes de San Martín Norte (tramo comprendido entre Eva Perón y Suipacha) se tornó bastante tensa. Por un lado, quienes apoyaban el proyecto de reconversión de este sector de la ciudad para que se transforme en semipeatonal. Por otro, los que se mostraban contrarios a la propuesta.

Finalmente, el registro de oposición abierto por la Municipalidad arrojó cifras que no dejan lugar a dudas: apenas el 20% de los frentistas manifestó de manera explícita su rechazo a la concreción de las obras, lo que no alcanzó para que el proyecto fuera archivado. El 80% restante no se opuso, a pesar de que los trabajos serán encarados a través del sistema de contribución por mejoras, lo que obligará a los vecinos a hacer frente en este caso al 70% de los costos. El municipio aportará el dinero restante.

El monto total del proyecto es de 4.850.000 pesos, por lo que los 328 contribuyentes afectados por las obras deberán enfrentar un gasto -se espera que sea una inversión- importante.

Si bien los argumentos de quienes se opusieron a la reconversión de esta zona del centro son atendibles, lo ocurrido es una buena noticia por varias razones.

En primer lugar, porque demuestra hasta qué punto los vecinos están dispuestos a aportar dinero de sus bolsillos cuando perciben que las obras a concretarse pueden mejorar decididamente el aspecto urbanístico y multiplicar la circulación de personas por la zona. De hecho, en estos momentos es muy común que la gente camine por San Martín sólo en el tramo peatonal que termina al norte en Eva Perón.

Pero esto no es todo. Lo que ocurra con estos tramos de calle San Martín es un problema que excede a quienes allí viven o trabajan. Es que se trata de un sector de la ciudad que, en cierto modo, pertenece a todos. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el Parque del Sur, la Plaza 25 de Mayo o la Costanera.

La Municipalidad asegura que las obras se iniciarán en enero, cuando existe menor tránsito en la ciudad y también disminuyen los niveles de venta de los comercios céntricos.

Una vez que el proyecto esté concluido, este tramo de San Martín podrá funcionar como peatonal en horarios determinados y, a la vez, permitirá la circulación de vehículos en otros. También prevé obras complementarias de iluminación, colocación de farolas ornamentales, bancos y cestos. Es un concepto totalmente diferente al desarrollado en San Martín Sur, donde sólo se produjo en ensanchamiento de las veredas, con discutibles resultados.

Estos cambios en el microcentro deberán ser necesariamente acompañados por un reordenamiento del tránsito. La falta de lugares para estacionamiento es un problema que se agrava con el correr de los años, no sólo porque en su momento no se pensó en cómo enfrentar este desafío, sino porque el número de vehículos en la ciudad se viene incrementando de manera notable.