Por primera vez desde que estalló la crisis financiera
Ahora Grecia admite una quita de su deuda
Sería del 50 por ciento y estaría acordada con los acreedores y las autoridades europeas. Lo dijo el ministro de Economia, Evangelos Venizelos, a los diputados de su país.
El ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos. Foto: EFE
De la Redacción de El Litoral
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Grecia baraja una insolvencia ordenada con una quita de hasta el 50 % de su deuda para poder superar sus problemas presupuestarios y mantenerse en la zona del euro, informaron hoy dos medios griegos.
Según los periódicos atenienses “Ethnos” y “Ta Nea”, que tienen la misma información y que no identifican sus fuentes, el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, no descartó ayer una insolvencia ordenada en un reunión con 50 diputados de su formación.
Venizelos expuso en su intervención tres escenarios posibles, el “bueno” consistiría en que los países del eurogrupo aprueben el segundo rescate por valor de 160.000 millones y se haga una quita del 20 % de la deuda.
El “peor” escenario sería una quiebra desordenada, en tanto que el “mejor” equivaldría a una quita ordenada del 50 % de la deuda y la permanencia de Grecia en la zona del euro.
Según estas fuentes, Venizelos aseguró, sobre esta última opción, que “sería peligroso que la propusiéramos nosotros mismos (...) y requiere de acciones coordinadas y acordadas por muchas partes”.
Ta Nea titula las opciones como “dos salidas de emergencia y una pesadilla”.
El ministro de Finanzas emitió hoy un comunicado asegurando que Grecia se compromete plenamente en la aplicación de las medidas acordadas con sus socios europeos y afirma que los “rumores” sólo sirven para “distraer del objetivo central”, aunque no desmiente explícitamente los escenarios presentados.
“Grecia ha tomado la decisión definitiva de hacer todo lo posible para aplicar plena y puntualmente todas las decisiones del Consejo Europeo de 21 de julio”, afirmó Venizelos sobre la fecha en la que se cerró el segundo paquete de rescate de 160.000 euros.
“Todas las demás discusiones, rumores, comentarios y situaciones que distraen la atención de este objetivo central”, asegura Venizelos, “no hacen un buen servicio”.
El ministro reiteró que Grecia ha tomado “medidas duras y difíciles para lograr sus objetivos fiscales”, lo que demuestra su compromiso.
En la prensa griega también se ha hecho eco la resistencia de parte del grupo parlamentario socialista a las nuevas medidas que suponen recortes de pensiones y salarios públicos, el despido de 30.000 funcionarios y el aumento de impuestos.
Grecia pretende obtener 78.000 millones de euros hasta 2015 con la reducción de gastos del Estado y las privatizaciones, pero ha tenido que anunciar medidas inmediatas para recaudar otros 6.000 millones adicionales para cumplir las metas presupuestarias de 2011 y 2012.
Grecia depende de la ayuda económica del Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que a cambio ha acordado un duro programa de reformas y ajustes para sanear la economía helena.
Impuesto
La Comisión Europea presentará el mes que viene en detalle su propuesta de directiva para crear un impuesto al sector financiero en la UE. La Comisión no quiso dar más detalles sobre fechas concretas. No obstante, la idea no toma a nadie por sorpresa. El pasado mes de junio el presidente del ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso, ya la adelantó a los medios. La propuesta de Bruselas es que el beneficio de ese futuro impuesto vaya a parar directamente a las arcas comunitarias, para financiar el bloque. Con ello, bajaría la cuota que cada socio aporta a la UE en función de su Producto Interior Bruto (PIB).
Contradicción
La mayor parte de los alemanes quieren que la UE impida una quiebra de Grecia, pero rechazan al mismo tiempo pagar más por su rescate. Según un sondeo difundido por el canal público ZDF reveló que un 50 por ciento cree que hay que evitar la insolvencia de Atenas, mientras que un considerable 41 por ciento apoya ese paso. La gran mayoría, un 68 por ciento, piensa que Alemania se vería afectada por una quiebra griega. Pese a eso, un 75 por ciento de los consultados rechazó la reforma del Fondo Europeo de Estabilización Económica, que aumenta la participación de la primera economía europea en los paquetes de rescates europeos para países en crisis.
Leandro Osorio - DPA
La nueva marcha estudiantil en Santiago de Chile, que convocó más de 150.000 personas el jueves y que tuvo sus réplicas en las principales ciudades del país, marcó un año colmado de huelgas y ocupaciones, tras las que el gobierno del presidente Sebastián Piñera tuvo que dar el brazo a torcer.
La marcha, en el marco de los cuatro meses en demanda de educación pública, fue convocada por organizaciones estudiantiles, el Colegio de Profesores, sindicatos y trabajadores, entre otros.
Hace un mes, el ministro del Interior chileno, Rodrigo Hinzpeter, dijo que “es incomprensible la intransigencia de los estudiantes pese a señales del Gobierno”, en referencia a las propuestas realizadas desde La Moneda.
La oferta del Ejecutivo a los estudiantes, apunta a un aumento en becas y la disminución al interés que el Estado cobra a los estudiantes, por un préstamo que éste realiza para que los jóvenes chilenos puedan estudiar.
A pesar de este “avance”, Giogio Jackson, dirigente de la Universidad Católica dijo que “no vemos transformaciones al modelo educativo y nosotros dentro de nuestras demandas estamos proponiendo a que éstas se generen”.
En este momento el diálogo entre el movimiento estudiantil y el gobierno es nulo dado que el ministro de Educación, Felipe Bulnes, señaló que sólo aceptarían dos de las cuatro exigencias de los estudiantes para restablecer una mesa.
Así como los jóvenes han sido calificados como “intransigentes” por su postura, ellos han acusado al gobierno de tener un discurso “ambiguo” y que no toca los “problemas de fondo”.
Este jueves, mientras que en Chile se realizaba una nueva marcha estudiantil, Piñera decía en la Asamblea General de la ONU, que los jóvenes en su país están por “una causa noble, grande, hermosa, como es dar una educación de calidad”.
Aún lejos de hallar solución, el ministro de Educación, Felipe Bulnes, propuso alargar el plazo la inscripción al plan “Salvemos el año escolar”, para quienes deseen no perder el curso académico.
Este conflicto, que se ha mantenido por cuatro meses con marchas, ocupaciones de colegio y universidades, huelgas de hambre y un niño de 16 asesinado por un policía, ha desatado una aguda crisis política en el país.
Esto ha derrumbando la popularidad al presidente chileno, situándolo como el gobierno con menos apoyo en 20 años.
Pero la oposición, compuesta en su mayoría por demócratas cristianos y socialistas, no cuenta con mayores adherentes, con un apoyo, porcentualmente, más bajo que al oficialismo.
En Chile, país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las mensualidades universitarias fluctúan entre los 500 y 600 dólares, siendo que en la mitad de los hogares del país las familias reciben menos de 900 dólares al mes.
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Protestas en Chile: entre la intransigencia y la ambigüedad
El G20 quiere trabajar en conjunto
Los ministros de Finanzas y jefes de los bancos centrales de los miembros del G20 quieren trabajar juntos por la estabilización de la economía mundial, según señalaron en una declaración difundida hoy en Washington.
“Nos comprometemos a dar una respuesta fuerte y coordinada a los nuevos retos de la economía”, ante un sistema financiero frágil, señala el comunicado.
Los bancos centrales están dispuestos a suministrar la liquidez necesaria, añaden. Los bancos en Estados Unidos y Europa se vieron cada vez más presionados por la crisis de deuda.
La eurozona se obliga a mejorar la fortaleza del mecanismo de rescate del euro, así como su la flexibilidad y efectividad, añade el documento.
Antes, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial exigieron una actuación decidida de los políticos en la lucha contra la crisis actual para evitar daños a la economía mundial.
La directora ejecutiva del FMI Christine Lagarde exigió que se conozcan soluciones a la crisis del euro y señaló que se necesita “un liderazgo político”.
Antes del encuentro anual del FMI y el BM, el presidente del último, Robert Zoellick, se mostró preocupado por la situación económica internacional, apuntando que la crisis en los países ricos hace cada vez más difícil la situación en los países más pobres.