Mañana, EN EL CENTRO CULTURAL PROVINCIAL

Andar flamenco bajo la luna

1.jpg

Carina Mazzarello, María Soledad López Ureta, Julieta Grosso, Melina Devercelli, Romina Rudi y Rocío Gómez hacen Verde Mora.

Foto: GENTILEZA PRODUCCIÓN

Verde Mora y otros artistas se reúnen para dar vida a este espectáculo de flamenco, una herencia del pasado que se construye y recrea continuamente en el presente.

 

De la redacción de El Litoral

[email protected]

Este domingo, a las 20.30, en el Centro Cultural Provincial vuelve “Andar flamenco bajo la luna”. Una propuesta del grupo Verde Mora (integrado por Carina Mazzarello, Ma. Soledad López Ureta, Julieta Grosso, Melina Devercelli, Romina Rudi y Rocío Gómez); solista, Carina Nimitán (Rosario); los músicos Luciano Yapur (cante y guitarra), Maximiliano Gou (Percusión, Rosario) y Vicky Ferrari (cante); y la actuación de Osvaldo “Perno” Rodríguez y actores invitados.

El espectáculo propone un recorrido desde los orígenes del flamenco hasta la actualidad, mostrando los momentos más importantes de su historia y cómo éstos son reflejados en el carácter de los bailes y en los sentimientos que representan. El viaje se realiza en una serie de cinco escenas acompañadas por un relato en versos, el toque de la guitarra, el cante, la percusión y un vestuario característico. Se interpretan distintos palos o ritmos (zambra, seguirillas, soleares, bulerías, alegrías, tangos, colombianas, guajiras y sevillanas) y se transita por los sentimientos que provocan e inspiran su ejecución.

EL VIAJE

En la primera escena -Peregrinos- se muestra la salida de los gitanos, hindúes, árabes, judíos y moriscos, desde sus tierras, y su fusión y asentamiento en Andalucía. Con esto se pretende mostrar el origen multicultural del flamenco y sus características de permanente movimiento y búsqueda constante.

En la segunda escena se interpretan las Persecuciones que sufrieron estos pueblos, y la marginalidad y reclusión a la que fueron sometidos. Luego viene una etapa de resurgimiento en donde el flamenco sale de los círculos marginales con la aparición del tablao (-Arraigo-). Aquí, el Flamenco se impone y reivindica frente a la sociedad, y comienza a representar no sólo el sentir de un pueblo sino el sentir del alma humana. Luego la influencia de América se ve manifestada con los bailes de -Ida y Vuelta- tales como las guajiras y las colombianas en donde se observan algunos elementos nuevos de los que se nutre el flamenco. En Cambio y Permanencia la danza de escenario completa una visión del Flamenco de refinamiento y perfección. Se muestra un género que no se resigna a estancarse en la repetición y que se abre camino expresándose en una multitud de formatos, aunque siempre manteniendo su esencia.