De cifras y de tendencias
De cifras y de tendencias
La semana cerró con un fuerte retroceso en el precio de los granos. Pese al alto promedio de los mismos, el retroceso sufrido en los últimos días enciende luces de alerta.
Federico Aguer
En el proyecto de presupuesto 2012 enviado por el Ejecutivo al Congreso de la Nación, el texto indica que el sector agropecuario, “que no sólo fue afectado por la crisis internacional, sino también por una sequía, fue declarado en emergencia agropecuaria, por la cual se difirió el pago de impuestos que afectaban a productores localizados en zonas de sequía, se abarataron los costos de logística del complejo agroindustrial, se redujeron los derechos de exportación para maíz, trigo, harinas y derivados, frutas y hortalizas, y se eliminaron los derechos que afectaban a los productos lácteos”.
La frase, refutada por la realidad, señala una vez más, la contradicción del discurso con los hechos. Hoy, la intervención al mercado del trigo y el maíz ha demostrado ser una herramienta ineficaz, obtusa y dañina para los productores.
En el medio, el huracán de los mercados internacionales sacude los precios de los granos. Los fundamentos propios de los commodities (como la creciente demanda de China), se ven superados por una mayor especulación global, que hizo retroceder hasta un 15 por ciento el valor de los granos en menos de un mes. Según los especialistas, la volatilidad se mantendrá en tanto y en cuanto las variables que intervienen no muestren señales de recuperación, algo difícil de determinar en el corto plazo. La crisis europea sigue marcando a fuego la agenda, y en la medida en que no se apliquen las políticas económicas que aplaquen la especulación, los granos seguirán sufriendo esta tendencia.
Si bien la oleaginosa estrella se encuentra en precios que duplican su valor histórico, sólo en este mes acumula una caída mayor del 11 por ciento.
En momentos donde estos sacudones encienden luces de alerta, intentar “dibujar” la realidad aporta poco o nada a un mejor posicionamiento frente a la crisis y a encontrar variantes que amortigüen sus impactos negativos.
Se vienen dando pasos importantes en materia de reconocimiento del sector agroindustrial para la economía nacional. Sin embargo, la manipulación de las cifras para su uso propagandístico, más allá de merecer una condena ética o judicial, puede terminar transformándose en un arma de doble filo a futuro. El cierre a la exportaciones de granos opera como un impuesto oculto que, una vez más, hará que el avance del sector sea con el freno de mano puesto.