Llegan cartas
Llegan cartas
El maestro que se fue
Dr. Wilfrido Culasso.
Señores directores: Hace pocos días falleció un ser excepcional, el profesor Rubén Elbio Battión, amigo y paciente desde hace más de 30 años. Es frecuente que cuando se muere un paciente querido, sus familiares nos dediquen algún agradecimiento, en este caso es al revés, soy yo el que agradezco a ese ser excepcional, un segundo padre, mi corrector literario de mis humildes escritos, que al lado de su fina poesía son simples garabatos, su humor, sus obsequios en cada consulta, y a las secretarias. Su bonhomía forjó a muchas generaciones de alumnos, que lo recuerdan y seguro compartirán esta admiración y a la vez, pena por su partida. Los doctores Pierini, Amín, Botto, Motura, etc. recibieron de él sus delicadas enseñanzas. Pocos días antes de su muerte escribió para El Litoral, para el que colaboraba a menudo, un plan de supervivencia que lo pinta de cuerpo entero y me exime de más comentarios. Chau maestro, amigo...
Agradecimiento
Carlos Berro.
DNI. 10.714.800.
Señores directores: Quiero en pocas palabras agradecer al Jefe, área de Mantenimiento, ingeniero Sr. Riego por atender mi pedido referido al tema de una palmera de calle Aristóbulo del Valle al 8922, que significaba un gran peligro sobre todos los días de viento. Al sacarla, podemos a partir de hoy estar tranquilos.
Quiero hacer extensivo mi agradecimiento por su vocación y dedicación, al personal de Redes Aéreas de la EPE.