Diferencia con Boudou

Aníbal admite que no hay blindaje

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Fernández explicó el fenómeno de precios que aumentan pero no el costo de vida. Y volvió a prometer un nuevo índice nacional. Foto: Archivo El Litoral.

El jefe de Gabinete negó que haya cambios “bruscos” del dólar tras los comicios presidenciales. También negó la inflación y culpó de malas intenciones a quienes hacen cálculos diferentes a los del Indec.

 

 

De la redacción de El Litoral

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DyN

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, admitió esta mañana que Argentina “no está blindada” ante la crisis internacional porque no es “una isla” y forma parte del mundo, con lo que se diferenció del ministro de Economía, Amado Boudou.

El ministro coordinador reconoció que puede haber una caída de “demanda” de productos locales, aunque aseguró que el país está bien “parado” para afrontar ésa y otras eventuales “complicaciones”.

“Seguramente que no está blindada: no somos una isla, formamos parte del mundo”, manifestó Fernández en su columna habitual de los lunes en Telefé; así coincidió en parte con las declaraciones al respecto del presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio De Mendiguren, pero se diferenció del ministro de Economía, quien había sostenido que Argentina estaba “blindada” y ajena al impacto de una posible recesión mundial.

Respecto de un eventual “brusco” aumento del dólar tras las elecciones, el funcionario atribuyó la versión a quienes “quieren generar malestar” en medio de la campaña, aunque reconoció la necesidad de tener “un tipo de cambio competitivo”. Ayer se conoció un informe privado que revela que en la actualidad el país tiene el tipo de cambio más bajo desde la salida de la convertibilidad.

No obstante el jefe de Gabinete aseguró que el valor de la moneda estadounidense “no va a variar” de manera significativa porque el país tiene “suficiente” nivel de reservas monetarias en el Banco Central “para sostenerlo” con una “flotación administrada”.

Mala leche

Por otra parte Fernández advirtió que “hay una importantísima cuota de mala leche” en algunos medios de comunicación al momento de “explicar” la inflación, al insistir con su defensa de los números al respecto difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El ministro coordinador cuestionó así la presentación pública de diferencias entre mediciones del organismo dependiente de la administración central y las de algunas provincias, al tiempo que destacó que el gobierno trabaja junto a “funcionarios del Fondo” Monetario Internacional (FMI) para “elaborar un único índice nacional”.

“Una cosa es la inflación, otra cosa es el costo de vida y otra cosa es el Indice de Precios al Consumidor (IPC)”, dijo Fernández a Telefé y agregó que “lo que mide el Indec es el Indice de Precios al Consumidor, una canasta de referencia de productos ponderados. Es un índice urbano, ligado a Capital y permite ver un índice de referencia”.

Cabe recordar que el FMI desacreditó los datos del Indec, que las provincias miden oficialmente el doble de sus IPC respecto del que refiere Fernández y que el Congreso difunde mensualmente datos privados que también duplican a los oficiales.

/// EL DATO

¡Bajan!

“Si uno utiliza las mediciones de los institutos provinciales, uno ve que, con las tasas de crecimiento, consumo, inversión y exportaciones actuales, la tendencia de la evolución de los precios es a la baja”, dijo el viceministro de Economía, Roberto Feletti, en una entrevista con La Nación. El FMI incluyó a la Argentina entre las economías con riesgos de sobrecalentamiento por tener alta inflación y gasto público elevado; el funcionario descreyó de los ajustes y además calculó que los precios internos tienden a retroceder.

 

Todos miran las señales dadas desde Brasil

Las declaraciones del jefe de gabinete desmintiendo especulaciones sobre el tipo de cambio en la Argentina llegaron pocas horas después de las señales que Guido Mantega, el ministro brasileño de Economía, le diera a Amado Boudou en Washington. En contactos informales

le aseguró que el real no

devaluará más allá de 1,90 por dólar, lo que alivia las presiones sobre la divisa en la city porteña.

El presidente de la Cámara de Exportadores de la Argentina, Enrique Mantilla, especuló que si la devaluación brasileña es exitosa, añadirá 0,8 % de inflación en su país pero corregirá la desaceleración del vecino país. Ayer el presidente de la UIA había advertido que es más importante la actividad de Brasil que su tipo de cambio.

José Ignacio de Mendiguren añadió sin embargo que está “atento” a lo que sucede con la devaluación del Real y advirtió que Argentina no está blindada del impacto de la crisis internacional.

“Creo que hasta ahora la crisis se manifestaba de otra forma, era en los países centrales, y la región estaba en una posición bastante favorable ya que tuvo en el último período estabilidad macroeconómica, crecimiento de las reservas”, planteó. Dijo que “Brasil venía con un problema de competitividad antes de estas medidas de la última semana” y señaló que el país vecino “estaba tomando medidas, hace un mes más o menos, para corregir esto”.

En el mundo empresario, existe un debate sobre la presión de ingreso de productos que “sobran” por la crisis en los países desarrollados, por lo que puede venir desde Brasil si se desacelera y por un tipo de cambio que se retrasa en el país mientras los costos internos de producción crecen en términos dolarizados y hacen perder competitividad a la industria nacional.