Edición del Martes 04 de octubre de 2011

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Se alzaron con los ahorros de dos ancianos esposos - Edición Impresa - Sucesos | Policiales Sucesos

Nuevo cuento del tío

Se alzaron con los ahorros de dos ancianos esposos

 

José Luis Pagés

jpages@ellitoral

Dos ancianos esposos habrían sido blanco de un hurto cuantioso en su domicilio de calle Belgrano al 6200, en la jurisdicción policial de la Seccional 5a.

J.C., (82) y V.M, (79), habían recibido llamadas telefónicas supuestamente realizadas desde una publicitada entidad bancaria a lo largo de las últimas semanas.

Esas conversaciones que J.C. y su compañera V.M. sostuvieron con desconocidos que se hacían pasar como empleados jerarquizados de la institución fueron decisivas.

El vínculo telefónico allanó el camino. Los impostores se ganaron la confianza de las víctimas y así pudieron practicar la maniobra sin contratiempos ayer a la tarde.

Alrededor de las 16 un automóvil oscuro, aunque lustroso y de buena apariencia, estacionó ante la casa de calle Belgrano.

Entonces los viejos esposos abrieron la puerta para que dos hombres de mediana edad -el chofer había quedado en el auto-, traspasaran el umbral.

Dos señores amables y vestidos para la ocasión acudieron a la cita con los ancianos que, sin desconfianza alguna, los esperaban a la hora convenida.

Los supuestos funcionarios del Banco X repitieron entonces los engañosos argumentos que por vía telefónica habían expuesto una y otra vez para hacer posible un canje de dinero sin riesgo para ellos.

Ya se sabe que la calle está peligrosa para todos, mucho más para dos abuelos que como ellos debían ir de un lado a otro con una importante suma de dinero en efectivo.

La conversación seguramente fue animada y cordial, amenizada con bromas y expresiones afectuosas para los mayores, hasta que la puerta nuevamente se abrió y los “funcionarios”, se despidieron cortésmente.

Entonces, algunos minutos después, él y ella comprendieron que los dólares que habían guardado celosamente o los billetes del cambio prometido no estaban sobre la mesa ni en ningún otro lugar de la casa.

Lo próximo que hicieron J.C. y V.M. fue llamar a la policía. No se sabe con cuánto dinero se alzaron los autores del cuento del tío, tampoco acertaron a decir que fue del auto oscuro con tres ocupantes que desapareció con rumbo desconocido.



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Martes 04 de octubre de 2011
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