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Casa tomada por artistas

El tradicional local fotográfico se fue transformando a través de los años en una casa que promueve la producción artística.
Fotos: Laura Cerioni
El proyecto artístico Mansión Rodante se trasladó a Sunchales. Y abrió las puertas de la mítica Casa Bonaudi, lo que hizo que la propuesta sea doblemente interesante. AmbOs proYECTOS compartieron el espacio durante tres días.
Cobertura especial
La propuesta artística Mansión Rodante que realizan jóvenes santafesinos de forma itinerante se fue a Sunchales. Y O sea los acompañó para contar la experiencia.
Con dos ediciones anteriores en su haber (la primera en la Casa del Sur, en nuestra ciudad y la siguiente en Arroyo Leyes) quienes integran Mansión Rodante vivieron una experiencia alucinante. Estos jóvenes creativos nuestros cuentan que buscan “generar un espacio de convivencia espontánea que invite a recorrer rutas interactivas sonoras y visuales, siendo el objetivo armar un paisaje de estímulos que tiene como motor el placer y el conocimiento”.
Mansión Rodante es un proyecto llevado adelante por los artistas santafesinos Lisandro Francucci, Juan Curto, Rodrigo Díaz y Ponchi. Ellos mismos lo describen como la búsqueda de un espacio de construcción espontánea invitando a recorrer paisajes de estímulos sonoros y visuales que tienen como motor el placer y el conocimiento. Para Rodrigo Díaz, “la clave reside en proyectar, intervenir y mezclar el paisaje”.
La palabra mansión viene del latín mansío, que significa lugar para permanecer y podía designar también un reposo y permanencia. Si se le suma Rodante, se convierte entonces en una invitación para emprender una ruta, dejar lo cotidiano, viajar, dejar nuestra ciudad y permanecer fuera de ella con el objetivo de descubrir, estimular los sentidos y crear.
Puertas adentro
Destacada por su formato innovador, la presentación cuenta con proyecciones de videos, muestra de fotografías y músicos en vivo, siendo los artistas convocados en función del proyecto que muta según los lugares que se visitan a modo de instalación colectiva. Al respecto, Ponchi explicó que “el concepto que define la puesta es la de intervención audiovisual, pudiendo trabajar en el sitio elegido, respetando su atmósfera”.
En el pasado mes de septiembre, Mansión Rodante se trasladó a Sunchales realizando una residencia de dos días en Casa Bonaudi, un estudio de fotografía que fue construido en 1948 que a lo largo de los años se ha transformado en un espacio cultural único, el cual funciona como galería y archivo fotográfico.
Quienes integran el colectivo artístico rodante arribaron a Sunchales el sábado 10 de septiembre para producir, documentar y general material que será expuesto en la cuarta edición de Mansión Rodante. La instalación audiovisual se realizó en la tarde del día siguiente. Otra curiosidad es que los organizadores convocaron al público a través de diferentes redes sociales.
“Lo que se busca es trabajar en capas, superponiéndolas, intentando generar un espacio dentro de otro”, explicó Ponchi sobre la dinámica de trabajo elegida.
Sobre las intervenciones musicales Lisandro Francucci resaltó: “es un formato interesante porque también se proyecta desde de la convivencia en un espacio y no como un recital sino como algo más cotidiano, siendo que la música no es necesariamente el foco de atención en un determinado momento, sino más bien integra el paisaje que se está creando”.
Quienes visitaron la Mansión Rodante se encontraron con una exposición de fotografías tomadas en la residencia realizada en Arroyo Leyes en abril de este año, y la presentación del proyecto solista que lleva adelante Lisandro Francucci, Tierra de antílopes, un DJ set de Rodrigo Díaz y numerosas intervenciones del invitado Iñaki Chemes.
Realizar Mansión Rodante en Casa Bonaudi permitió a quienes asistieron apreciar las fotografías expuestas y la propuesta musical, como también descubrir un universo fotográfico enriquecido por el largo trabajo realizado en el tiempo por la familia Bonaudi.
Casa Bonaudi
Casa Bonaudi es el único estudio fotográfico con techo de vidrio de Latinoamérica que sigue en pie. Fue diseñada y construida en 1948 para ser utilizada como tal. Y allí se continúa hoy la labor iniciada por la familia Bonaudi, quienes desde su arribo a estas tierras, en 1907, se dedicaron a la fotografía social en Sunchales, Humberto Primo, Morteros y Pinto.
La casa está hoy a cargo de Cristian Bonaudi, la cuarta generación de fotógrafos, quien resumiendo un poco la historia de la casa explica cómo se fue transformando para poder abandonar el carácter puramente comercial.
La casa conservó su carácter original hasta mediados de los noventa y fue mutando con el objetivo de empezar a estar en contacto con esas fotografías que se habían generado a lo largo de los años en el estudio. Se le imprimió así la función de archivo y galería, actividades que permiten al público en general y a quienes expongan relacionarse con la fotografía como objeto, como elemento de estudio.
Con esta nueva impronta comenzaron a realizarse muestras de fotógrafos contemporáneos y, a la vez, se abrieron para que ellos pudieran acceder a las publicaciones, fotografías en diversos soportes y diapositivas que conforman el archivo de Casa Bonaudi.
Cuando se le pregunta por las actividades actuales de Casa Bonaudi, Cristian comienza su relato contando sobre sobre su bisabuelo. “Él era músico, carpintero dibujante, en esa época se aprendían muchas cosas, entonces a mí me parece re bueno que la gente venga a ver fotos y haya música, y que se genere cierto ambiente”.
Se trata entonces de la búsqueda de cierto microclima que permita, por un lado, la producción artística, y también el acceso a la misma. Durante la charla Cristian destaca que al momento de plantear las residencias y exposiciones no se realiza una curaduría de lo que va a suceder. Si bien se cuenta con una propuesta inicial, no hay lineamientos en cuanto al proceso creativo.
Este formato de residencia se configura como uno de los proyectos más importantes de Casa Bonaudi, que se encuentra hoy en día trabajando para posibilitar una residencia en conjunto con la Galería Meridión de Buenos Aires y conserva sus puertas abiertas para propuestas de futuros proyectos. “Este concepto es importante para darle vida al lugar, tener las puertas abiertas a los artistas y poder generar una atmósfera que tenga ver con la creación, encontrarse, idear”, explica Bonaudi.






