Los conservadores están muy confiados
Los conservadores están muy confiados
Mariano Rajoy ya habla como presidente del gobierno español
El candidato del Partido Popular, al que las encuestas pronostican un cómoda victoria en las elecciones de noviembre, prometió que sacará a su país de la crisis económica. Recordó la gestión de José María Aznar y dijo “podemos volver a hacerlo”. Fue durante un acto de campaña en Málaga.

El candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, ya hace planes para después del 20 de noviembre. Foto: Agencia EFE
Sara Barderas
Agencia DPA
El presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, acudió hoy a tiempos pasados para demostrar que él y su partido sacarán a España de la dura crisis económica en la que está sumida, tras las elecciones generales del 20 de noviembre, en las que todas las encuestas pronostican desde hace tiempo una holgada victoria de la formación conservadora.
Esos tiempos pasados son los ocho años en los que José María Aznar fue presidente del gobierno español (1996-2000).
“Podemos volver a hacerlo, no va a ser fácil, pero lo mismo que nosotros ahora pensaban Aznar en 1996 y (el ex presidente Adolfo) Suárez 20 años antes y lo consiguieron”, manifestó el líder conservador en el cierre de la convención en Málaga, en el sur del país.
En ella, el PP ha debatido durante tres días las bases de su programa electoral, pero del cónclave no han salido propuestas electorales públicas, más allá de que el partido incluirá en su programa la cadena perpetua revisable, una medida que lleva defendiendo desde hace tiempo.
“España saldrá de la crisis”, aseguró Rajoy. “Mi principal motivo de confianza es la sociedad española”, dijo, en un Palacio de Congresos malagueño a rebosar, por el que durante los tres días de convención han pasado entre el público incluso varios embajadores de otros países.
De momento, España no ve cerca la salida de una crisis económica que ha dejado casi cinco millones de desempleados en el país, algo más del 20 por ciento de la población activa. En los últimos meses, las tensiones financieras en la zona euro están haciendo temer incluso al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero que el país no vaya a poder cumplir con el crecimiento económico del 1,3 por ciento del PBI previsto por el Ejecutivo para este año y que instituciones internacionales rebajan al 0,8 por ciento.
Durante un discurso en el que fue interrumpido por aplausos y por gritos de “¡presidente! ¡presidente!” por parte del auditorio, Rajoy incidió hoy en que él puede sacar a España de esa situación, aunque, admitió, no será fácil ni cosa de “un día ni de un mes”.
“Ya lo hicimos con Aznar”, reiteró ante el ex presidente del gobierno, sentado frente a la tribuna, apuntando a la mala situación económica que el PP asumió en 1996, cuando por primera vez llegó al poder, tras cuatro gobiernos consecutivos del socialista Felipe González. “Podemos volver a hacerlo”.
Y con esa meta en mente, Rajoy apeló a la concordia. “No quiero ser el presidente del gobierno de los militantes del Partido Popular, quiero ser el presidente del gobierno de todos los españoles”, dijo.
La que hoy cerró Rajoy en Málaga fue una convención programática en la que, sin embargo, el líder del PP no presentó el programa electoral para los comicios de noviembre, en los que por parte del Partido Socialista (PSOE) de Zapatero se enfrenta al ex vicepresidente y ex ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba.
Sí habló Rajoy de una política económica “ordenada” y “basada en la austeridad y en las reformas”, que además anime a los emprendedores y “les reconozca su mérito en la creación de riqueza”. “España necesita otro presidente y otro gobierno, un gobierno con un mandato claro: afrontar la crisis”, dijo. Pero poco más.
El partido, sabedor de su victoria, aplaza la concreción pública del programa tratando de protegerse frente a la asunción de compromisos, según algunos analistas, porque la situación económica es muy cambiante y porque hay temas que podrían ser controvertidos, como el matrimonio homosexual, en vigor en España desde 2005, o el aborto, despenalizado por el gobierno de Zapatero.
Entretanto, el PSOE, hundido en las encuestas por la gestión de la crisis económica que ha hecho el Ejecutivo de Zapatero, celebró en Madrid un comité federal para aprobar sus listas para las elecciones de noviembre.
El partido, al que los ciudadanos ya castigaron en las urnas en mayo, cuando perdió casi todo su poder territorial en los comicios municipales y autonómicos, ha vivido un forcejeo interno entre los aparatos territoriales y el federal en la conformación de esas listas, que finalmente no se lograron aprobar por unanimidad: hubo 14 abstenciones frente a 173 respaldos.