Opiniones
José María Chartier.
DNI. 6.191.112, ciudad.
Señores directores: La sabiduría, junto con la fuerza, llevan entrelazadas el conocimiento y la destreza, para llegar al final del camino con todo el ímpetu y el amor a nuestros semejantes y para ver al mundo brillar con el fulgor de la pureza.
Tres son las cualidades prioritarias que debe poseer un ser humano. “Fe, paciencia y agradecimiento”. La fe lo mantiene vivo. La paciencia le ayuda a vivir. El agradecimiento es la base de la bondad.
Un libro abierto es un cerebro que habla. Cerrado, un amigo que espera. Olvidado, un alma que perdona. Destruido, un corazón que llora.
Observa una flor, una y mil veces, y en esa flor que también te está mirando, verás reflejado todo tu poderío interior.
El trabajo trae dinamismo a la persona y a la vez engrandece a la familia, empujando la esperanza de un gran futuro, creando un bien a la humanidad, donde crecerá el amor y la libertad de los pueblos. El trabajo trae felicidad, porque con él se lleva el pan para nuestros hijos.
Nuestra vida es como el torrente de un río que pasa. Queda solamente el recuerdo de haber caminado el caudal; a veces más amplio, a veces más estrecho.
Si no cuidamos ni valoramos a la naturaleza es porque tampoco valoramos nuestro cuerpo. La naturaleza es una farmacia; posee todo lo que necesitamos. No la destruyamos.
El auto no es un bólido. Manejar con prudencia es el principio de un buen viaje. Valora tu vida y la de los demás. No uses cubiertas recauchutadas. Una cubierta vale una vida.
El alcohol mata a los vivos, pero conserva a los muertos.
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer lo que se hace.
Vivir bien el presente, para tener en el futuro un buen pasado.
Agradecimiento
Dolly Graciela Mazzola.
DNI. 5.381.292 .
Señores directores: Soy una jubilada de 65 años que se encuentra atravesando una importante dolencia, motivo por el cual necesité apoyatura de mi obra social (Osecac delegación Santa Fe), que cubrió con creces todas y cada una de mis necesidades.
Por ende quiero destacar y agradecer a través de este medio al señor Oscar Furone y a la señora Marta Tomba que con tan buena disposición respondieron a las exigencias de mi tratamiento. ¡Una vez más muchas gracias, porque hoy me hace sentir que no todo está perdido!




