llegan cartas

Adelante

María Fernanda Benitez.

Docente de nivel inicial Caferino Namuncurá.

Señores directores: A finales de mayo del corriente año, nuestro jardín era víctima de un terrible acto de vandalismo. Ya habíamos sufrido otros en varias oportunidades, pero en este caso se produjo la destrucción total del SUM, (a causa de un incendio intencional). Ese lugar era el único sitio cerrado que tenían los niños y la comunidad del jardín en su totalidad para realizar eventos de diversa índole (actos escolares, reuniones, clases de gimnasia, música, meriendas compartidas, etc.).

Esto, en lugar de sumirnos en la desesperación, nos obligó a secarnos las lágrimas y comprometernos firmemente en la construcción de un nuevo lugar. Y comprometió asimismo a gran parte de la comunidad del barrio.

Particularmente, como docente de una de las salas de cinco años sentí la necesidad de mostrar a los niños, a sus familias y al barrio desde una perspectiva diferente. Habiendo trabajado durante dos años, el abordaje de la educación a través del teatro, como juego y de los valores como formadores de conducta, es que decido, gracias al apoyo de los directivos y el acompañamiento permanente de los padres de mis alumnos, culminar estos proyectos con la puesta en escena de la obra “Acerca de magia, cuentos y sopas de piedra” (donde participan los niños y sus familias).

Paralelamente surge, una fuerte amistad entre los nenes de la sala y los changuitos del cerro (Comunidad “Los Tambillos”, provincia de La Rioja). Esto les permitió conocer una realidad muy diferente y notar las carencias que tenían sus amigos. Y sin planificar demasiado las cosas, con la simplicidad que tienen los niños, decidieron que había que ayudarlos.

Por eso, esta obra que era la culminación de los proyectos, y la posibilidad de mostrarnos desde otro lugar, se convirtió en el lugar donde se vieron los frutos concretos de los valores abordados: libertad, para elegir y tener la capacidad para hacerlo, asumiendo el compromiso que ella implica. Generosidad, para poder ver mas allá de nuestras necesidades y descubrir al otro. Confianza, en nosotros, en ustedes, en la sociedad entera. Compromiso para asumir una tarea y cumplirla no por obligación sino por decisión y fe para seguir intentando, pese a los golpes, las caídas y las desilusiones, para tener la certeza que siempre habrá alguien que nos tienda la mano y nos ayude a seguir, con amor, porque sólo si nos sabemos amados seremos capaces de amar al otro como Jesús nos enseñó. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ahí radica el misterio y el desafío.