La historia volvió a repetirse
La historia volvió a repetirse
Érase otra vez en Auckland

Tony Woodcock direcciona su carrera hacia el ingoal francés, donde apoyará el único try neozelandés. En apoyo, asoman el octavo Kieran Read, el lock Sam Whitelock y el hooker Keven Mealamu. La escena de completa con Imanol Harinordoquy y el frustrado intento de tackle de Nicolas Mas. Foto: EFE
Veinticuatro años después, en el mismo escenario y ante el mismo adversario, Nueva Zelanda se consagró campeón mundial. Thierry Dusautoir, capitán francés, fue la figura del partido y del torneo.
César Miño
Con una producción que estuvo mucho más direccionada a las cuestiones preventivas que a las apetencias ofensivas, Nueva Zelanda venció a Francia por 8 a 7 y se consagró campeón de la VII Rugby World Cup concluida esta mañana (hora de nuestro país) en Auckland.
Ante todo, es dable imaginar que en medio de la generalizada algarabía que por estas horas debe acompañarlos, a los algo más de 4 millones de habitantes que los idolatran, poco les debe importar la manera en la que los All Blacks jugaron para acceder al bicampeonato mundial.
Es que parece mentira que hayan pasado 24 años desde aquella inolvidable final en la que en el mismo Eden Park (obviamente, mucho más modesto que el actual), habían superado al mismo adversario, aunque de manera categórica.
Esta vez no hubo éxtasis, ya que fue un triunfo agónico, que recién se consumó con el pitazo final del sudafricano Carig Joubert, tras el kick al touch de Andy Ellis. La imagen inmediata anterior, reflejó que durante casi cuatro minutos, el mejor equipo del mundo se aferró al cuidado de la pelota, a través de una interminable sucesión de mauls y rucks, en la zona media de la cancha.
Después, el delirio tan largamente contenido. No sólo de los casi 60.000 fanáticos que junto a un número importante de franceses colmaron el escenario principal de la competición; sino de los jugadores, el staff y toda una Nación que los tiene como emblema desde siempre.
La etapa inicial
Desde el kick-off quedó en claro que Francia poseería un gran protagonismo, a través de una sólida estructura defensiva y una inclaudicable decisión por intentar mantener la pelota viva, para molestar de la peor manera al gran candidato.
Sin embargo, los All Blacks lucieron impiadosos en defensa y en la primera ocasión propicia, sorprendieron con un magnífico try de laboratorio, apoyado por Tony Woodcock a los 15 minutos.
Pese a que los Coqs no abandonaron el objetivo descripto, fueron los kiwis los que comenzaron a prevalecer desde el punto de vista territorial y, sobre manera, en el control de la pelota.
Sin embargo, con la precaución como bandera, no espaciaron la diferencia porque Piri Weepu, el héroe a partir de su excelente actuación ante Los Pumas en cuartos de final, tuvo una noche olvidable en los envíos a los postes y bastante modesta en materia de conducción.
En el mismo lapso se prolongó la “maldición de los números 10” y tuvieron que abandonar la cancha por lesión Aaron Cruden y Morgan Parra; cerrándose el parcial con un 5 a 0 que lució demasiado escueto y perjudicial para el anfitrión.
El complemento
La segunda etapa fue otra historia, en la que el papel principal recayó en Les Bleus, pese a que rápidamente, el ingresado Stephen Donald (el cuarto apertura neozelandés) amplió la ventaja a 8 a 0.
Inmediatamente, el capitán galo, Thierry Dusautoir -de notable actuación- apoyó un ensayo surgido de un error adversario, que sumado al goal de el otro apertura reemplazante, Francois Trinh-Duc, estableció el 8 a 7 que sería definitivo.
Nadie debería dudar que allí debe haberse producido una especie de “conmoción nacional”, en la que los fantasmas vestidos de Bleu en 1999 y 2007, se habrán entrelazado con los que hoy lucieron de blanco inmaculado.
El adusto Graham Henry introdujo tres variantes al unísono, lo que bien puede leerse como una muestra más de la desorientación neozelandesa. Especialmente, porque uno de los que debió retirarse fue el citado Wepu, generando un vacío en el sostén emocional del equipo.
De allí en más, hasta el descripto y agónico epílogo, el designio final coqueteó con ambos, ya sea por virtudes o por defectos.
Finalmente, la preciada Webb Ellis Cup quedó en poder del mejor equipo del mundo; el que paradójicamente lució temeroso e irresoluto, en el día más importante de la competición.

/// SÍNTESIS
Nueva Zelanda 8
Francia 7
Estadio: Eden Park de Auckland.
Referee: el sudafricano Craig Joubert.
Jueces de touch: el irlandés Alain Rolland y el galés Nigel Owens.
TMO: el italiano Giulio De Santis.
Nueva Zelanda: Tony Woodcock, Keven Mealamu (Andrew Hore) y Owen Franks; Brad Thorn y Sam Whitelock (Ali Williams); Jerome Kaino, Richie McCaw (capitán) y Kieran Read; Piri Weepu (Andy Ellis) y Aaron Cruden (Stephen Donald); Richard Kahui, Ma’a Nonu (Sonny Bill Williams), Conrad Smith, Cory Jane e Israel Dagg.
Head Coach: Graham Henry.
Francia: Jean-Baptiste Poux (Fabien Barcella), William Servat (Dimitri Szarsewski) y Nicolas Mas; Pascal Papé (Julien Pierre) y Lionel Nallet; Thierry Dusautoir (capitán), Julien Bonnaire e Imanol Harinordoquy; Dimitri Yachtvili y Morgan Parra (Francois Trinh-Duc); Alexis Pausson, Maxime Mermoz, Aurelien Rougerie, Vincent Clerc (Damien Traille) y Maxime Medard.
Head Coach: Marc Lievremont.
Primer tiempo: 15, try de Woodcock.
Segundo tiempo: 3, penal de Donald; 8, try de Dusautoir y goal de Trinh-Duc.
Graham Henry
Head Coach de los All Blacks

/ “El apoyo de la gente a este equipo y a la Rugby World Cup fue excepcional. En el plantel, solo hubo respuestas positivas de todos y cada uno de sus integrantes y los que se incorporaron, también cumplieron con creces. Estoy muy orgulloso de ser neozelandés.
Richie McCaw
Capitán de los All Blacks

/ “Es difícil de describir las sensaciones en este momento; pero les aseguro que los 30 jugadores del plantel, los directivos y todos los hinchas cumplieron con su rol. Alrededor de todo el país, la gente nos apoyó mucho, así que es genial que podamos agradecer por eso de esta manera”.
Andy Ellis
Medio Scrum de los All Blacks

/ “No termino de darme cuenta de lo intenso que es todo esto; creo que es increíble lo que hemos conseguido. Hoy, el colectivo del equipo iba a 10 kilómetros por hora en el camino hacia el estadio, toda la gente estaba en la calle brindándonos su apoyo. Ahora, llegará el momento de retribuir tanto reconocimiento y afecto recibido en todo el país”.

Mejor en todo
Nueva Zelanda no sólo fue el único seleccionado que culminó invicto el certamen, sino que también prevaleció en todos los guarismos. Marcó 301 puntos, a través de 40 tries, 25 goals,
15 penales y dos drops. Además, recibió un único sin bin y no sufrió expulsiones en todo el desarrollo. Además, continúa siendo el único equipo que jamás perdio en la fase inicial de los campeonatos mundiales.
Por el país
Más allá de lo acontecido hoy en el Eden Park, el plantel de los All Blacks comenzará mañana la celebración del bicampeonato por las principales ciudades de las dos islas que conforman la nación. Ya se sabe que el lunes habrá un desfile en Auckland; el martes estarán en Christchurch para un evento similar; mientras que el miércoles harán lo propio por las calles de Wellington, la capital neozelandesa.