Editorial
Cambio de actitud
Lo que en agosto parecía una propuesta inaceptable, en apenas algunas semanas se convirtió en una proposición adecuada. Miles de docentes que recientemente decidieron enfrentar al gobierno porque consideraban insuficientes los beneficios ofrecidos en materia jubilatoria, descubrieron ahora que la oferta oficial no era tan mala. En lugar de convocar a dos paros de 48 horas, en esta oportunidad decidieron apostar por el diálogo racional.
¿Qué ocurrió en tan pocas semanas como para que los maestros nucleados en Amsafe cambiaran de postura a pesar de que la actual oferta del gobierno no difiere demasiado de la original?, ¿por qué tanta virulencia mutó de esta manera?
Lo que sucedió, básicamente, fue que los máximos dirigentes de Amsafe provincial -y también los del departamento La Capital- decidieron cambiar de estrategia. Esta vez, optaron por decir la verdad acerca de lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en el seno del gremio.
A diferencia de lo que pasara en otras oportunidades, resolvieron contraponerse a las posturas irracionales que provienen de los referentes del departamento Rosario, desde donde invariablemente se intenta obstaculizar cualquier canal de diálogo que pudiera derivar en un acuerdo con el gobierno de turno. “En nuestro sindicato hay voces que no van en línea con la solidaridad”, dijo desde el departamento La Capital el dirigente Oscar Lozeco pocas horas antes de la votación en la que se terminó aceptando la propuesta oficial.
La lógica del conflicto permanente prima entre la dirigencia rosarina y, hasta ahora, los referentes del resto de la provincia no habían podido manejar de manera adecuada estas tensiones internas. En numerosas oportunidades, reconocían por lo bajo la conveniencia de alcanzar acuerdos, pero en público se plegaban al discurso de confrontación fogoneado desde el sur de la provincia.
En este caso, de continuar con las medidas de fuerza, los maestros corrían el riesgo de quedar encerrados en su propia interna. Desde los principales gremios que nuclean a empleados vinculados con el Estado provincial se venían levantando voces de advertencia: si los docentes obtenían estos beneficios, sobrevendría una incontenible catarata de reclamos similares.
La irresponsabilidad de Amsafe Rosario viene arrastrando, incluso, a otros sindicatos docentes, como por ejemplo Sadop o incluso UDA. Es que no es sencillo convencer a las bases sobre la conveniencia del diálogo cuando un sector propicia medidas de fuerza en las que los maestros nada tienen para perder.
Lo ocurrido en esta oportunidad demuestra la importancia de los dirigentes cuando éstos deciden actuar con responsabilidad, asumiendo los costos y desafíos que implica conducir cualquier organización. Como contrapartida, deja al descubierto los riesgos que se generan cuando los intereses sectoriales y la política interna de un sindicato prima por sobre la racionalidad y la conducción responsable.




