Un escenario complejo

Demanda social, crisis y diálogo en la agenda del próximo gobierno

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El consultor Enrique Zuleta Puceiro considera que “buena parte de la sociedad y la mayoría de los actores económicos están convencidos de que no hay impermeabilidad y que la crisis se hará presente”.

Foto: DyN

Cómo preservar la economía en medio del “tembladeral” internacional, hacer frente a los nuevos requerimientos de la sociedad y avenirse a “la inclusión política” se advierten como los principales desafíos.

 

Juan Manuel Nievas

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DyN

El gobierno que asuma el próximo 10 de diciembre deberá atender demandas sociales “de mayor sofisticación”, hacer frente a los efectos de una crisis global para la que el país “no está blindado”, e impulsar el diálogo que permita la “inclusión política” de sectores no afines.

Esos son los aspectos que deberá enfrentar quien administre el país entre 2011 y 2015 según identificaron, en diálogo con la agencia DyN, los analistas Doris Capurro, de Management Político; Ricardo Rouvier, de la consultora homónima, y Enrique Zuleta Puceiro, titular de Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM).

Para Zuleta Puceiro, “en primer lugar, el tema básico que deberá resolver el próximo gobierno gira en torno de la cuestión económica. Hasta hace unas semanas, la Argentina estaba en una ola de expectativas muy positivas, y ello llevó a subestimar la agenda económica en la medida en que se juzgaba que el país estaba blindado ante la crisis”, observó.

“No hay países blindados en un contexto de globalización, pero Argentina sí está muy bien parada ante la crisis, y así lo consideran los ciudadanos. Para el 60 por ciento de la gente estamos mejor que otros países”, replicó Capurro.

Para la también titular de Ibarómetro, el próximo gobierno deberá “mantener fuerte la economía nacional frente al tembladeral económico mundial. Hasta el momento no tiene una repercusión visible para el ciudadano común pero en un mundo globalizado va a tener que perfilarse esa fortaleza”, planteó.

En números

Según el proyecto de Presupuesto que envió el Gobierno al Congreso, la economía nacional crecerá 5,1 por ciento en 2012, con una inflación de 9,1, un dólar a 4,40 pesos y un superávit comercial en declive por la mayor importación de combustibles. Zuleta Puceiro subrayó que “buena parte de la sociedad y la mayoría de los actores económicos están convencidos de que no hay impermeabilidad y que la crisis se hará presente”.

“Ello devuelve al centro de la escena el tema del desarrollo del modelo, y su adaptación a la crisis en múltiples aspectos, entre ellos a temas estructurales, la inflación, la llegada de inversión extranjera, la resolución de conflictos sociales y el rol del Estado en la economía, que debe ser repensado”, añadió.

Rouvier juzgó que el kirchnerismo “va a avanzar con la profundización del proyecto, que muy bien no se sabe qué es. Se supone que más intervención del Estado en la economía y mayor presencia de los trabajadores en la renta nacional. Se supone, pero habrá que ver el escenario global, de alta incertidumbre”.

Lo que la gente quiere

En cambio, Capurro enfatizó que “si bien los desafíos son muchos, uno muy importante es que, cuando el país está mejor en su conjunto, las demandas son más sofisticadas y sectoriales, frente a las de carácter general, que aparecen cuando la situación económica no es buena”.

“El próximo gobierno va a tener que lograr un equilibrio de intereses para el avance del conjunto. Hace tres años la demanda en términos de la economía nacional era empleo y terminar con la pobreza. Hoy, esa demanda pasa por tener créditos hipotecarios o para mejorar la vivienda. Evolucionan las expectativas y por ende las demandas ciudadanas”, remarcó la analista.

Temas pendientes

En lo político e institucional, la palabra que obró como común denominador entre los entrevistados fue “diálogo”, aunque desde distintas visiones. “Al gobierno se le reconoce capacidad para la inclusión social pero no para la inclusión política. Uno de los desafíos va a ser la relación y el diálogo que establezca con la importante minoría que no lo vote”, analizó Capurro.

Rouvier, en cambio, reprochó que “la presidenta no tiene visión ni voluntad para compartir el poder, ni de diálogo ni de cogestión, haciendo uso del poder hasta las últimas instancias. El diálogo tendrá entonces que pasar por el Congreso, como ocurre ahora con el Presupuesto. Pero no veo más posibilidad de diálogo que la que surja del Congreso”, advirtió.

Zuleta Puceiro habló del surgimiento de demandas que “tienen que ver con las reglas de la política. Es evidente que quedó instalada una desproporción y un desequilibrio en los sistemas de representación” que repercute “en la ausencia de diálogo en lo institucional y en la convivencia entre los tres poderes”.

Se suman para el próximo gobierno “temas pendientes, como la reforma del Estado, el mejoramiento de la Justicia y en materia de seguridad”, terció Rouvier. La resolución de esos temas “dependerá de la interacción que pueda lograr el gobierno, especialmente en el Congreso, para evitar que la oposición trabe sus iniciativas”, avisó Capurro