Un escenario complejo

Indec, inflación y tarifas

El economista Fausto Spotorno puntualizó las cuestiones prioritarias que deberá atender el próximo gobierno en materia económica.

 

Mirta Fernández

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DyN

El economista Fausto Spotorno, del Centro de Estudios de Orlando Ferreres, afirmó que normalizar la situación del Indec, aplicar “una política seria antiinflacionaria”, y plantear un esquema de ajuste tarifario, serán las cuestiones prioritarias que deberá atender el próximo gobierno.

El analista advirtió que las políticas adoptadas en los últimos cuatro años “parecen estar agotándose” y planteó la necesidad de “moderar el gasto público” y ajustar el nivel de subsidios. Además, consideró que pese a que en agosto se despejó la incertidumbre electoral, continúa fuerte la demanda de dólares porque hay “dudas” sobre las políticas futuras que el gobierno aplicará en la nueva gestión.

—¿Qué herencia recibirá el próximo gobierno?

—Los próximos cuatro años van a recibir una economía que ya viene creciendo bastante bien. Para este año estimamos un crecimiento económico cercano a 6 por ciento, afortunadamente con un bajo nivel de desempleo, y cierto desendeudamiento del Estado. Eso como puntos positivos. Como puntos a afrontar que va a tener que seguir la próxima administración tenemos: la inflación, que es un problema que todavía no se ha resuelto, y que va a seguir subiendo en el futuro si esta mecánica financiera del Estado con emisión monetaria continúa. En segundo lugar, tenemos el tema tarifario, y los subsidios a los servicios públicos. El Estado está gastando mucho dinero y eso requiere cada vez un mayor financiamiento y una mayor importación de combustibles. Como contrapartida, tenemos tarifas muy relegadas en materia de precios, y empresas que todavía tienen algunos problemas por este tema. En tercer lugar, muy atado a esto, tenemos el crecimiento del gasto público, que hoy roza el 45 por ciento del PBI, y es un nivel muy elevado para ser sustentable a largo plazo. El gobierno va a tener que moderar un poquito el crecimiento del gasto público hacia un nivel que sea más financiable.

—¿Cuáles son las asignaturas pendientes de este modelo?

—Claramente, la inflación. Si bien la pobreza se redujo muchísimo desde el 2002 a la fecha gracias a la baja del desempleo, la inflación jugó muy en contra, y llevó a mantener la pobreza en niveles arriba del 22, 23 por ciento. Reduciendo la inflación, este problema va ir mejorando muchísimo. Otra asignatura pendiente es el tema del Indec y las cifras oficiales. Es un punto muy importante para generar confianza en el país. Estos números tan raros que salen de inflación empiezan a generar dudas, y esas dudas se transfieren a otros indicadores.

—¿Y la inversión no es una asignatura pendiente?

—Si, pero la inversión viene más atada a lo que recién mencionaba. Reducir la inflación te permite mejorar el nivel de ahorro, y si además mejoras la credibilidad en tus cifras, y solucionas algunos problemas de confiabilidad, como el tema del Club de París, y el de la deuda, que creo que el gobierno está muy decidido a hacerlo, la inversión va a ir llegando, sobre todo la extranjera. Pero para eso tenés que solucionar el tema de la inflación, ser más creíble con los números, y más transparente en lo que es política. Sobre todo si además de esto, se soluciona el tema de tarifas y subsidios, porque donde más se necesita inversión es en energía.

—¿Cuáles son las medidas prioritarias de la agenda económica del próximo gobierno?

—Plantear un esquema de ajuste tarifario, de subsidios, solucionar el tema del Indec, y aplicar una política más seria antiinflacionaria. Cuando digo más seria, me refiero a explicar cuáles van a ser los lineamientos en materia de gasto público, en materia monetaria, y cambiaria para reducir la inflación.

—Pese a que en las elecciones primarias se despejó la incertidumbre electoral, continúa fuerte la demanda de dólares, la salida de capitales. ¿Por qué?

—Hay dos razones, una es internacional. Hay incertidumbre y una turbulencia muy fuerte a nivel mundial y eso nos pega a pesar de que estamos fuera de los mercados de capitales, porque muchos huyen hacia los activos más seguros, que es básicamente tener el dólar en el bolsillo; también las empresas y fondos internacionales necesitan liquidez. Además, hay una incertidumbre local que no se despejó con las elecciones, y es qué va a pasar con el próximo gobierno. Si bien se despejó la idea de quién va a ser gobierno, da la sensación que todavía no está claro cuales son los lineamientos para el futuro.

—¿Argentina está blindada frente a la crisis internacional?

—Argentina no está blindada, pero tampoco está expuesta totalmente. No está blindada porque desde el punto de vista comercial nosotros le vendemos a países que a su vez le venden a los países que tienen mayores problemas. Entonces sabemos que, con cierto rezago, nuestras exportaciones están expuestas. Algún daño colateral de la crisis vamos a recibir. No hay que dormirse en los laureles.