/// el rincón de la lij (*)
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Los miedos (I)
María Luisa Miretti
Si bien la niñez es una de las etapas más sensibles para afrontar los miedos, muchos investigadores de relevancia como Bruno Bettelheim han destacado y enfatizado la necesidad de tratarlos en este caso, a través de la palabra poética, para atravesar el umbral. Esto no significa promover situaciones extremas ni reiterar escenas de alto dramatismo, sino simplemente acercarlos al tema para entender que forman parte de la vida.
La Literatura para niños goza de infinitos ejemplos, que no sólo pueden ayudar a vencer las barreras, sino que -ahí está la clave- permite reformular y resignificar a partir de una estética especial, el ‘pasaje’ de una aparente temática infranqueable hacia su resolución (o liberación). Esto requiere acompañamiento y guía. De la mano adulta es posible transitar escenarios ficcionales en los que el niño alcanza a reformular a través de las acciones y de los personajes, sus propios conflictos, ya sea por identificación o proyección de su historia personal.
Más allá de los clásicos, hay buenas propuestas para los más chicos: “El libro de la noche”, de Rotraut Susanne Berner, Madrid, Anaya 2009 (aventuras increíbles para disfrutar en este libro álbum); “Julia y el miedo”, Issa Sánchez-Bella, Madrid, Demipage 2009 (la protagonista teme la oscuridad, hasta que un día sorprende al monstruo que vive debajo de su cama mientras se aprovisiona en la cocina, habla con Miedo que le explica su misión y le cuenta quién la asusta por las noches); “El monstruo que se comió la oscuridad”, Joyce Dunbar, Cádiz, Barbara Fiore, 2010. Similar al anterior, “Lorenzo sabe que hay un monstruo bajo su cama”, uno muy pequeño y hambriento con quien comparte delicias increíbles.
Sin entrar en morbosidades, hay que animarse a trabajar y disfrutar estos temas que ayudan a fortalecer la capacidad de los niños y formar su imaginario.
(*) literatura infanto juvenil