llegan cartas

Serán recordados de distinta forma

Alberto E. Cassano

En dos artículos caracterizados por su aguda y entretenida prosa, siempre acompañada de eruditos datos históricos, Rogelio Alaniz nos describió el nacimiento y la muerte del Estado de Bienestar. Curiosamente, a los tumbos y bastante alicaído, sigue sobreviviendo (no sé por cuánto tiempo) en Alemania y la mayoría de los países Nórdicos de Europa. Pero me gustaría destacar que existe una gran diferencia entre Adenauer, De Gaulle, Atlee, Roosvelt, Willy Brand, algo menos Churchill y por qué no, De Gásperi por un lado y Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Valery Giscard D’Estaing (nótese que no hay ningún alemán) por el otro. Es que, aunque todos serán admirados y respetados como excelentes estadistas, los primeros serán recordados por sus preocupaciones en pos de lograr una sociedad más justa con un progreso tal vez irrepetible en la historia y una época de felicidad generalizada en una buena parte del mundo y los segundos, por haberlo destruido todo en nombre de la avaricia y el dinero, provocando desigualdades sociales y un retroceso en el respeto por los derechos de los seres humanos, como algunos pensábamos que nunca jamás se iba a volver a repetir.