Un amigo de la casa

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En buenas duplas: junto a Araceli González en la previa de los premios El Brigadier, y con Amalia Granata, su compañera en “Zapping diario”, el ciclo que condujo en 2011.

Iniciado como modelo, Horacio Cabak se reveló como uno de los referentes de un nuevo estilo de conducción en los medios argentinos: siempre cerca del espectador, a través del velo de la pantalla.

TEXTOS. IGNACIO ANDRÉS AMARILLO. FOTOS. MAURICIO GARÍN Y GENTILEZA TELEFÉ.

Cuando Horacio Cabak se pagaba la carrera de Publicidad trabajando como modelo (gracias a una apostura que conserva intacta) nunca se imaginó que terminaría siendo una presencia obligada en muchos hogares argentinos.

Con su 1,89 de simpatía lo convenció a Juan Gujis para que lo tome como compañero en “El show creativo”, donde se reveló como una promisoria figura de la televisión. Hoy explota su talento en la tevé de aire y de cable, en la radio y en numerosos eventos.

Justamente antes de uno de ellos, la entrega de los premios El Brigadier (tarea que con solvencia ejerció junto a Araceli González), Nosotros conversó con este “grandote” criado en Monte Grande para conocer más sobre su actualidad y sus proyectos.

DESESTRUCTURADO

- Segunda entrega de premios con Araceli.

- Hicimos un Martín Fierro, 2003 o 2004 debe haber sido. Es medio complicado hacer el Martín Fierro, porque hablás y tenés 60 mesas de las que te escuchan tres, que son los involucrados en la terna, el resto...

- Los toman las cámaras y están hablando, en el mejor de los casos hablando mal del que ganó la terna...

- Es que al mismo tiempo es una de las pocas veces en que la gente del medio se encuentra, y la verdad es que da para hacer sociales. Si no hicieras sociales, sería una fiesta un poco larga. Es lógico.

- Sos uno de los referentes de la conducción en la Argentina, como uno de los que rompieron con un montón de cosas, muy decontracté y auténtico.

- Creo que fui un afortunado porque llegué después de los que primero rompieron, que hicieron el trabajo duro: Marcelo (Tinelli), Nicolás (Repetto), Julián (Weich), que arrancó un poquito antes que yo. Todo el trabajo previo hizo que todos los que llegamos después no quedáramos desubicados. A mí no me saldría conducir de otra manera; buenísimo que antes se empezaron a dar cuenta de que había conductores que podían cambiar las cosas y cuando yo llegué para hacer lo mío no llamaba tanto la atención, no fastidiaba tanto (risas).

- Tenés esa cosa medio “Olmedo” de ir y hablarle a uno detrás de cámara. Cuando arrancaron ellos, no eran tan así...

- Me parece que todos arrancamos muy duros, con muchos temores, muy encorsetados, haciendo lo que había que hacer: parate adelante de una cámara, no digas esto... Creo que la tele cambió y todo se hizo más decontracté: estaba bueno que la televisión también reflejara eso y la gente se sintiera identificada.

Finalmente, cuando te eligen a vos a la hora de ver un programa de televisión, es gente que decide pasar un rato con vos. Esa gente se tiene que sentir identificada, le tenés que hablar en un lenguaje similar, le tenés que contar las cosas que a ellos les interesan o de la forma que a ellos les interesa. Y si no lo hacés de forma natural, te cambian por uno que sientan un poquito más cercano.

- Vos arrancaste con Gujis.

- Lo primero que hice como conductor fue con Juan, sí. Un desastre: esas primeras grabaciones están quemadas (risas).

- ¿Cómo se dio esa oportunidad? Vos venías de otro lado, eras modelo. ¿Cómo fue lo de “démosle la oportunidad a este pibe”?

- Fue loquísimo porque yo había ido invitado varias veces al programa: a veces para presentar campañas y otras fui como estudiante de Publicidad. Me habían invitado a un programa especial, que era el aniversario número diez. Gujis no sé que hizo, que me había parecido divertido, y me levanté y me fui. Todos se quedaron duros por semejante ruptura dentro del programa; ese día se despedía (Julio) Lagos, y a la hija de Gujis se le ocurrió: “¿Por qué no lo llamás a este pibe, que por ahí aporta algo distinto?”. Y me llamó para hacer medio bloque, la idea era que charlara un rato con la tribuna y nada más. Después se fueron dando las cosas y estuvimos laburando juntos como diez años.

TRABAJO INTENSO

- ¿Dónde te encuentra el presente?

- Me encuentra con un mes de vacaciones televisivas, después de arrancar un programa que iba a durar dos meses y duró nueve, que fue “Zapping diario”. Pero, al mismo tiempo, haciendo otras cosas porque no estoy de vacaciones siempre: estoy haciendo radio, el programa de cable, conducciones. Me encuentra tranquilo, preparando cosas para el verano.

- ¿Cómo es el momento en que te dicen: “¿Vos confiabas en que iba a durar dos meses; seguimos”? ¿Ya estabas haciendo otros planes?

- La verdad es que era una oportunidad divertida porque era un programa que me gustaba. Había trabajado con Cuatro Cabezas circunstancialmente, y tenía ganas de trabajar con ellos; estuvo buenísima la invitación. La verdad, una invitación para salir dos meses y terminamos saliendo nueve: en principio fue medio como raro, porque se hablaba de que seguíamos pero yo no le quería sacar el laburo al Pelado (Guillermo López), porque él fue uno de los que dijo “Para el verano lo pueden llamar a Horacio”. Y en realidad se dio porque el Pela pasó a CQC, así que parecía un exceso que esté en ‘CQC’, ‘Zapping’ y ‘Zapping diario’, y dijeron: “Quedate con ‘Zapping diario’, que el Pela tiene bastante laburo por otro lado”. Así que fue una situación fuera de lo común.

- De lo del verano, ¿se puede contar algo?

- No se puede contar mucho porque no está definido... lo único que falta es el “gancho”.

- Que es todo...

- El “gancho” es el que te da la concreción.

- La diferencia entre el todo y la nada...

- Exactamente. Estoy charlando con Cuatro Cabezas para hacer algo en Telefé, de la misma manera que habíamos hablado para hacer “Zapping diario”. Todo lo que hablé con ellos se concretó, así que es probable que esto también se concrete. Pero como no hay firma te diría que hay un 99% de probabilidades de que el verano me encuentre con un programa en Telefé.

PROYECTOS

- ¿Qué te gustaría hacer, que no esté en carpeta?

- Tengo un par de ideas dando vueltas por ahí... La verdad es que no sé qué me gustaría hacer.

- Estás abierto...

- En realidad sí, tengo formatos para hacer desde en Encuentro hasta... Tengo varias cosas en la cabeza. Llega un momento en el que decís “¿para dónde va la corriente?” y te vas acomodando. Por un lado estoy con mucho trabajo, por el otro hace un mes y medio que terminé el programa que venía haciendo.

- Muchas ganas de arrancar de nuevo no tenés...

- Sí y no... No es como cuando decís “Salí a correr, me enfrié y se me agarrotaron los músculos”. Estoy caliente como para que me llamen y seguir haciendo cosas. La verdad es que me gusta mucho hacer televisión; mi trabajo tiene muchas aristas: hago radio, televisión, cable, muchos eventos. Me divierte hacer todo, cada uno tiene algo especial y la tele lo que tiene es adrenalina comparable al tipo que tiene que aterrizar un avión. Estás al mando de algo, que involucra a muchas personas, y tus decisiones terminan haciendo que las previas terminen estando bien o se terminen arruinando, o por ahí podés mejorar algo que no estaba del todo bien. Esto de estar al frente de un programa de televisión en vivo es una sensación incomparable.

- ¿Y la radio?

- La radio tiene otros tiempos, tenés una elaboración, temas de conversación o tiempos que la tele no te permite. Tengo la posibilidad de hacer varios trabajos que se ensamblan y hacen como una especie de completud. Con un poco de cada una de esas cosas se completa un panorama bastante interesante. Me gusta hacer todo (risas).

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Cuando te eligen a vos a la hora de ver un programa de televisión, es gente que decide pasar un rato con vos. Esa gente se tiene que sentir identificada