El lugar de la Historia en el diseño curricular provincial

Preocupa que la historia provincial y regional no esté presente en la selección de contenidos para la reforma curricular del nivel secundario. Foto: Archivo
El lugar de la Historia en el diseño curricular provincial

Preocupa que la historia provincial y regional no esté presente en la selección de contenidos para la reforma curricular del nivel secundario. Foto: Archivo
Junta Provincial de Estudios Históricos
En la última sesión de la Junta Provincial de Estudios Históricos analizamos el actual debate sobre el lugar de la historia en la reforma curricular del nivel medio y consideramos oportuno plantear a las autoridades educativas provinciales la necesidad de buscar una alternativa de revisión a la cuestión. Entendemos que no es menor el desapego con el cual se mira la necesidad impostergable de brindar a los adolescentes y jóvenes las herramientas imprescindibles para la comprensión de su presente y para que aporten comprometidos a la construcción de la identidad de la sociedad inmediata y mediata en la cual se desarrollan.
No creemos que la restricción legal de la Ley Nacional de Educación pueda ser justificación suficiente para que Santa Fe carezca de la posibilidad de revisar los criterios impuestos desde la Nación. Y en el supuesto de que se haya cedido toda autonomía en la materia, es necesario plantearnos que ha llegado la hora de fijar nuevos criterios alternativos a los que se consideran erróneos.
Desde la Junta observamos un creciente proceso de centralización del gobierno de la Educación en manos de la Nación, proceso que lejos de haber sido moderado por la actual Ley Nacional de Educación, se ha visto profundizado, al punto que la palabra “federalismo” está casi ausente en su texto (es mencionada en el artículo 114 acompañada del concepto de unidad nacional) y no aparece como uno de los valores destacados en el artículo 11, cuando se enumeran los fines y objetivos de la educación nacional. Resulta paradójico que las decisiones se tomen en un Consejo llamado Federal y con representación provincial, mientras la historia de cada una de las provincias es la gran ausente.
Consecuentemente, se viene observando en los últimos años la pérdida de la iniciativa de las provincias en materia educativa y la subordinación lisa y llana a los dictados del Gobierno nacional, distribuidor -por otra parte- de los fondos que permiten el funcionamiento del sistema unificado. El descrédito en que ha caído la anterior norma (Ley Federal de Educación), asociada a las políticas neoliberales, ha contribuido a erradicar la palabra “federalismo” del texto de la actual normativa, como también ha impedido una efectiva política federal en la materia, que guardaría concordancia con el sistema constitucional de la república, la cual es descalificada con el estigma de la fragmentación.
Los contenidos de Historia propuestos para las escuelas secundarias de Santa Fe son el producto de esta dispar relación entre la Nación y las provincias, y responden al pie de la letra a las directivas nacionales, sin apelar siquiera a los espacios que el mismo sistema reconoce a las jurisdicciones para incluir sus contenidos propios, siempre que se respeten los previstos como prioritarios en los acuerdos del Consejo Federal de Educación.
Cambios de la materia en el secundario
Desde los comienzos de la educación secundaria, la Historia ocupó un lugar destacado con identidad propia en los diseños curriculares. Con la Ley Federal de Educación, la Historia disponía de 4 horas cátedra semanales en 1º, 2º y 3º año de la escuela secundaria, y en los planes de la provincia. Partía de lo local y se proyectaba hacia lo nacional, lo latinoamericano y los escenarios mundiales.
A partir de los CBC de la EGB, la Historia perdió identidad disciplinar y redujo significativamente su carga horaria. Fue cuando junto con la Geografía pasó a integrar un único espacio curricular denominado Área de Ciencias Sociales, de 80 minutos semanales compartidos, lo que supuso una pérdida del 50 % de la carga horaria para Historia.
Lo que se presentaba como una modalidad de integración lógica llevó a una degradación de calidad en los conocimientos impartidos por cada ciencia integrada. En el presente modelo, la Historia recobra su identidad, pero una vez más se ve relegada ya que se le otorgan sólo 4 horas cátedra semanales en 2º año.
En cuanto al fundamento para esta nueva ubicación de la Historia, se puede leer en el citado documento que la nueva propuesta -Geografía en 1º año e Historia en 2º año- se basa en el concepto de espacio social de Bourdieu (1992) y se concluye que “ los marcos espaciales, aportados por la Geografía, que se trabajan desde la historicidad que definen los diferentes territorios habilitarían herramientas para la comprensión de los procesos históricos precisos”.
El mencionado concepto de Pierre Bourdieu nada tiene que ver con la interacción de espacio y tiempo o de espacio y sociedad, por lo tanto su invocación constituye un grave error. Bourdieu acuñó ese concepto para realizar un tipo de abstracción, que podía incluso alcanzar una expresión gráfica, referida al lugar que la gente ocupa en un “espacio social” en clave de relaciones sociales, cruzando diversas variables que tienen que ver con el nivel socioeconómico y los gustos culturales. Poco y nada con la geografía y la historia.
En los fundamentos disciplinares se recurre al campo sociológico para recabarlos cuando la propia teoría de la Historia los ha desarrollado con sólidos sustentos. Si bien reconocemos que hoy los límites entre las disciplinas se han vuelto lábiles y que cada vez más están llamadas al trabajo interdisciplinario, consideramos que primero se debiera plantear el punto de partida en una fundamentada concepción de la disciplina para luego ir al encuentro de otros campos próximos del conocimiento.
Contenidos
Los contenidos están agrupados en 4 bloques temáticos que comienzan con los pueblos originarios americanos (siglo XIII) para finalizar con la situación del 19 y 20 de diciembre de 2001 (siglo XXI). (Documento 2, p.p. 95-102) Esta pretensión de abarcar tan extenso y complejo recorte temporal en un solo año parece no tener en cuenta ninguna articulación con el ciclo superior orientado (3º a 5º año), planteando la incertidumbre acerca de qué lugar tendrá allí la Historia.
Aparte del problema de la extensión temporal, particularmente preocupa que la historia provincial y regional no esté presente en esta selección. Y sí en la enseñanza de la Geografía aparezcan contenidos de honda significación histórica como cuando se propone, en lo referido a la construcción social del territorio, el estudio de la creación de la ciudad de Santa Fe y su puerto como puntos de encrucijada y la división jurídico-administrativa del territorio santafesino (Documento 2, p.87). Así como el estudio del caso de la colonia Esperanza, primera colonia agrícola organizada propuesta en el eje el sistema capitalista y los espacios agrarios americanos. (Documento 2. p.88).
Nos preguntamos entonces ¿Es posible implementar en las aulas de las escuelas provinciales, con adolescentes que responden a las características propias del momento, todas estas propuestas disponiendo el profesor de Historia solamente de 4 horas cátedra en 2º año? ¿No estamos repitiendo los mismos errores que llevan a desnaturalizar tanto la disciplina como su enseñanza y generan un mayor malestar docente y aumentan los niveles de conflictividad en las aulas?
La tan declarada importancia que tiene la Historia como materia de aprendizaje ¿no amerita que se considere su presencia en todo el nivel secundario, esto es de 1º a 5º año?. En momentos de profunda resignificación de las identidades ¿no hay lugar para la historia provincial y regional en el espacio específico de la asignatura Historia en la escuela secundaria?. ¿Una vez más el profesor de Historia resignará su formación específica para ser reubicado en otros espacios, como los nuevos ECA?
Cuestiones epistemológicas, metodológicas, pedagógicas tan complejas como las que moviliza todo proceso de diseño curricular ¿no merecen acaso acuerdos más profundos y consensuados entre especialistas, funcionarios gubernamentales, representantes gremiales y fundamentalmente la voz del propio docente que construye el día a día escolar?.