llegan cartas
De chetos, gendarmes y terroristas
Juan Manuel Duarte
DNI 23.464.924
Señores directores: La política, se sabe, tiene una carga ritual muy simbólica; que algunos, como por ejemplo el gobierno K, tratan de exasperar al máximo, para poder armar un relato de la realidad y el pasado que le convenga. El que disiente, ...y bueno, será un ¡terrorista nomás! Cualquier parecido con los halcones republicanos de George Bush, el Tea Party y la persecutoria “Patriot Act” no es pura coincidencia.
Pero la hegemonía es la madre de la soberbia y de su hermana, la interna despiadada; que en otros momentos de nuestra historia (cómo en 1973/76) se convirtió en sangrienta, llevando al peronismo a un rush de violencia, asesinatos, crímenes y muertes sin sentido. Cuando hay hegemonía y soberbia, los “soldados del político de turno”, empiezan a creerse generales y se encuentran a un paso de convertirse en simples mercenarios, en búsqueda de sacar tajada de cualquier situación.
La presidente Fernández lo sabe, y por eso cuando llamó a su vice Bodou “cheto de Puerto Madero” frente al país, lo que simbólicamente le dijo fue: “ubicate un poco y bajá un par de cambios”. Si hay algo de cierto en los últimos discursos de Moyano, es su frase de que “el 50% de los que la votaron eran trabajadores”. Trabajadores que en cientos de casos consultados, y doy fe de ello, lo hicieron por que “es lo que hay”. Quizá por ello busquen inventar un “Instituto del relato” para hacerla “querida”. Y de allí, la millonaria inversión en medios K, apoyo a intelectuales y agrupaciones propias, cómo aseguran “en off” los mismos funcionarios y ex funcionarios del proceso actual. Apoyado sin duda por el autodestructivo peronismo no K; las eternas dudas Pro; la parsimonia de un socialista siempre indeciso y la orfandad de la Coalición Cívica, y su ¿cómo cortar el cordón umbilical? Será de esperar a los gendarmes con un mate listo, cuando vayan a patear puertas, o pensar otro tipo de política, sabiendo que cuando Goliat se creyó el más grande, el sol lo encandiló y recién vio el hondazo cuando lo tenía entre los ojos.




