al margen de la crónica
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Una razón más para dejarte
“En cualquier momento dejo de fumar”. Cualquiera que haya sentenciado una frase de este tipo, conoce el monumental esfuerzo que le espera por delante.
Y el problema no sólo es que el cigarrillo constituye un hábito altamente adictivo sino que, con los años, los fumadores establecemos una relación casi sentimental con nuestro vicio.
Es nuestro compañero en malos momentos, uno más en las noches de copas con amigos, soporte en las horas de estudio, el perfecto complemento del café, la excusa para despejarnos cinco minutos en una mañana de trabajo.
Pero por más que nos duela, no podemos negar que nuestro fiel compinche, mata. Y que todos deberíamos en algún momento cortar con esa relación enfermiza.
Para los valientes que lo están pensando seriamente, esta semana surgió una razón más para animarse.
Nuevas evidencias sugieren que fumar no sólo es malo para el organismo, sino que también puede jugarle una mala pasada a nuestro cerebro. Sobre todo a los varones.
Según un estudio británico publicado este lunes, los hombres que fuman sufren mayor deterioro mental que los que nunca fumaron, aunque no se observó la misma relación de causa-efecto en las mujeres.
La investigación sugiere que los efectos del mal hábito, a largo plazo se manifiestan en términos de pérdida de memoria, así como en una caída general de las capacidades mentales.
El artículo, publicado en la revista ‘Archives of General Psychiatry‘, detalla que se realizó un seguimiento a más de 5.000 hombres y 2.100 mujeres, durante 25 años.
Y con los resultados en mano, los investigadores concluyeron que fumar es dañino para el cerebro de todos los varones.
Si esto efectivamente fuese cierto, sus hallazgos serían una clave para explicar el envejecimiento de la población mundial, con unos 36 millones de casos de demencia en todo el planeta, cifra que se duplicaría cada 20 años según las proyecciones del informe.
Es así que el deterioro intelectual se sumaría a una larga lista de amenazas provenientes de nuestro pequeño amigo: cáncer, enfermedades coronarias, osteoporosis, sequedad cutánea, caída del cabello, cataratas, enfisema pulmonar, y la lista sigue.
No va a ser sencillo. Pero habrá que admitir que, aunque compartimos buenos momentos, nuestra relación se volvió insostenible. Será cuestión de juntar coraje, mirarlo de frente, y con mucha delicadeza despedirnos arguyendo el tan trillado: “no sos vos, soy yo”.