Tribuna de opinión
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Aumentar impuestos: lo más fácil
Miguel Kilibarda (*)
¡Que lejos estamos de los tiempos de las buenas administraciones!
Los “buenos tiempos” y sus administradores quieren que la fiesta la paguemos todos, pese a que nunca fuimos invitados al banquete.
En efecto, la llamada “reforma tributaria” no encierra sino una voracidad recaudatoria que tiene por únicos destinatarios a los contribuyentes santafesinos y por beneficiarios a una insaciable burocracia política.
Si repasamos los datos de la realidad provincial fácil nos será advertir como en estos casi cinco años de gestión aumentaron notoriamente los gastos improductivos de la planta política del personal y se disminuyeron simétricamente las inversiones en obras públicas. Los aumentos en las remuneraciones, gastos y viáticos de las autoridades superiores del Poder Ejecutivo, instrumentadas por el gobierno que asumió a fines del año 2007 mediante decretos Nº 0259 de enero del año 2008, Nº 0267, Nº 0274 y Nº 0280 de la misma fecha, aseguraron incrementos cercanos al 100% de la planta política así como su reajuste permanente para el futuro.
Al aumento exorbitante de las remuneraciones de los funcionarios políticos siguió el incremento exagerado de la planta de ese personal creándose nuevos Ministerios, Secretarías de Estado con el mismo rango, subsecretarías, agencias y la designación de un plantel de funcionarios paralelos a los de la estructura permanente del Estado Provincial y hasta un “ministerio de jóvenes”, sin funciones orgánicas ni misiones y funciones específicas. Se montó un enorme aparato burocrático fuera de la legítima planta estatal, tan necesaria para el normal funcionamiento del Estado.
¡Y pensar que el Fiscal de la República, don Lisandro de la Torre, protestaba porque el Presidente de la Caja Nacional de Pensiones y Jubilaciones, en el presupuesto del año 1923, creaba seis cargos de empleados menores!
En el Poder Judicial, para poner en ejecución la nueva política procesal penal, que lleva esperando más de cinco años, se comenzó por las ramas y no por la raíz. Así tenemos “ñoquis” de lujo en las más altas jerarquías, percibiendo retribuciones similares a Ministros de la Corte y de Camaristas, pero carecen de funciones jurisdiccionales. ¡Tenemos un ejercito de generales y ningún soldado!
Un gobierno -Dr. Binner- que recibió la provincia con las de 450 millones de libre disponibilidad, mas de 300 millones del fondo anticíclico y mas de 500 millones del FUCO, terminó con un déficit impresionante. La nueva gestión -Dr. Bonfatti- ha debutado pidiendo autorización para endeudarse con el objeto de atender gastos corrientes. Las obras públicas están paradas por falta de pago a los contratistas y ya empezaron los “cronogramas” de pagos para empleados y jubilados.
¿Qué solución se ha encontrado para esta situación? La más fácil pero también la más irresponsable de todas: aumentar los impuestos. Que la pésima administración y la fiesta de unos cuantos la paguen los contribuyentes.
Comenzamos diciendo que lejos estamos de las buenas administraciones, de aquellas de Sylvestre Begnis que desde 1958 a 1962 entregó una provincia con dos mil quinientos empleados menos de lo que la recibió, sin desocupación y con una inversión en obra pública superior al 50% del presupuesto. O la de las gestiones de Reutemann y de Obeid, que no emitieron falsa moneda y hasta pudieron, en tiempos muy difíciles, terminar sus gestiones con superávit.
Por ello, la explicación está en el derroche y la incapacidad de gestión. Esto debe ser corregido.
(*) Presidente del MID de la provincia.