En el Municipal, sobre hielo
En el Municipal, sobre hielo
Encantó el Ballet de Moscú

La destreza y la indisimulable entrega del elenco de patinadores fueron la nota distintiva del espectáculo.
Fotos: Pablo Aguirre
Roberto Schneider
La noche de la víspera será recordada por la numerosa cantidad de espectadores que se dieron cita en el Teatro Municipal 1º de Mayo, cuyo escenario mayor sirvió para un acontecimiento inédito al menos en nuestra ciudad: el Ballet de Moscú sobre Hielo convirtió el escenario de la sala Mayor en pista de patinaje y ofreció en carácter de estreno un programa doble integrado por “El lago de los cisnes” y “La Cenicienta”. Quince patinadores-bailarines interpretaron los roles principales y secundarios de ambas coreografías.
Los orígenes del patinaje se remontan a los tiempos en que el hombre ataba a sus pies huesos de animales para deslizarse con ellos sobre el hielo y poder cruzar los lagos y arroyos congelados durante los meses de invierno. Con el tiempo este método de transporte se convirtió en una diversión popular, para todas las clases sociales. En Europa el patinaje artístico comenzó entre la aristocracia de Holanda en el siglo XVII. En una búsqueda de elegancia y belleza, los patinadores comenzaron a sincronizar sus pasos, saltos y otros movimientos elegantes con música, y por lo tanto el resultado de todo ello fue una especie de ballet sobre el hielo.
Por su parte, el patinaje artístico sobre hielo consiste en interpretar una pieza musical patinando sobre una pista de hielo y, aunque el patinaje con fines recreativos se practica desde hace varios siglos, el patinaje artístico surgió en el siglo XIX y experimentó varios desarrollos técnicos y estilísticos hasta alcanzar su forma actual.
Desde el estreno de “El cisne negro”, el filme de Aron Aronofsky, sobre una bailarina totalmente esquizofrénica interpretada por Natalie Portman -trabajo que le posibilitó obtener el Oscar- “El lago de los cisnes” es incluido en el repertorio de la compañías de ballet y también por los solistas de los campeonatos mundiales sobre hielo. Este maravilloso ballet, tercero y último compuesto por el binomio Petipa-Tchaikowsky (1895) fue siempre considerado como el más taquillero de los antiguos clásicos, ahora llenó el teatro en su capacidad total. Sucede que un nuevo público, impresionado por el “suspenso psico-sexual” que caracterizó la película, continúa ansioso por aprender más de la maquiavélica ave oscura. Para quienes desconocen la obra, cabe sostener que la bella princesa Odette es transformada en cisne por el mago Von Rothbarth, maléfico personaje, quien luego asiste a la fiesta del príncipe Sigfrido en el Palacio, convertido en una atractiva figura masculina.
La corrección
El adjetivo que viene a la mente para describir lo que sucedió anoche en el Municipal es correcto. Todo está puesto para el lucimiento de los/as patinadores-bailarines, el soporte esencial del espectáculo. Todas las variaciones bailables del personaje del Arlequín (después el Príncipe en la demasiada, demasiada, demasiada versión libre de Cenicienta) fueron hechas con solvencia, dominio y excelencia. Sabe pararse en la escena e interpreta con soltura los dos roles asignados.
En el resto de los integrantes de la compañía no hubo sorpresas pero sí admirable corrección, especialmente en sus rápidos giros, que terminarían seguros y suaves, como si fueran de seda. Los saltos alrededor de la acotada escena, una y otra vez, atraían la aprobación del público (el mismo público que, en general, había ido a ver “circo”, y que nuevamente demostró su incultura con la utilización de celulares para sacar fotos). La compañía no escatimó figuras dedicadas precisamente para ello. No está mal.
El vestuario fue colorido, aunque impreciso en detalles de terminación y en el uso de los colores. La escenografía para “El lago...” fue precisa, con el enorme castillo en un telón pintado. No se entiende muy bien por qué la misma escenografía se utilizó para Cenicienta, cuando se podría haber optado por un panorama blanco, que hubiera ampliado la visión. Por último, deben consignarse los desajustes en la banda de sonido, fuertemente cortados, que distraían a los patinadores y al público. No obstante, son detalles que no restan a una totalidad que los espectadores ovacionaron.

Para ir
Tres más
Hoy, el Ballet de Moscú sobre Hielo hará otras tres funciones en nuestra ciudad: a las 18, a las 20 y a las 22.30.
Sin programa de mano
Poner en escena el Ballet de Moscú sobre Hielo tiene altos valores económicos, que pueden apreciarse en el Teatro Municipal. Pero -dolorosa conjunción adversativa- resulta realmente inexplicable que no se entregue un programa de mano, con los detalles del elenco y la ficha técnica de los hacedores del montaje. No hablamos de un programa de lujo, simplemente información detallada acerca de quiénes construyen un espectáculo. Es cierto que son producciones privadas, pero las autoridades debieran cerciorarse de que tan buena costumbre no desaparezca.