El partido estuvo muy bien planteado y sólo faltó precisión o jerarquía para ganarlo...
El partido estuvo muy bien planteado y sólo faltó precisión o jerarquía para ganarlo...
Libreto y sacrificio: la buena fórmula de Unión
El equipo fue sólido en defensa, le quitó espacios a River en toda la cancha y jugó a recuperar la pelota más cerca de Batalla que de Nereo Fernández. Rivero, Sandona y De Iriondo en un muy buen nivel. El resto, bien.

Una de las polémicas: no fue penal. Carlos Auzqui ingresa raudamente por derecha y Leo Sánchez se arroja al piso. El defensor de Unión toca la pelota, Auzqui se la lleva por delante y luego, con el envión, Leo Sánchez se enreda con las piernas del volante millonario. Delfino cobró saque de arco.
Foto: Télam
Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Buenos Aires)
Para la óptica del hincha de River o de la prensa porteña, el que jugó mal fue River. Suponiendo que fuera verdad, la pregunta es: ¿por qué jugó mal River? Y ahí, necesaria e indudablemente, entran a tallar las virtudes de Unión. ¿O acaso no es justo decir que Unión jugó bien y que lo sorprendió a River? Lamentablemente, en la crítica hacia lo que no hace un equipo, se subestima o se menosprecia lo bueno que hace el otro. Y la realidad es que Unión jugó bien, que planteó con mucha audacia y confianza el partido, que hubo una entrega total y elogiable de parte de todos y que más allá de que se hable de un par de jugadas polémicas, el trámite del partido y la postura con la que Unión fue a jugar al Monumental, es pasible del mejor elogio.
River se llevó la primera sorpresa con el planteo de Pumpido. Quizás suponían que Unión iba a jugar a esperar y aprovechar la velocidad de los dos puntas. Lejos de ello, el equipo salió a apretar y arriesgar. Los dos delanteros fueron los primeros “defensores”. Y no le permitieron a los defensores de River que salieran jugando con comodidad y hasta jugaron a provocarle el error. Pero lo bueno fue que si Soldano y Gamba se animaron a jugar a pocos metros del área adversaria, los volantes achicaron a sus espaldas y lo mismo hicieron los defensores, para conformar un bloque que juntó más gente en el campo ajeno que en el propio. Es decir, Unión jugó a arriesgar. Con sus armas, con su verticalidad —que a veces lo convierte en un equipo apurado por llegar rápido al área rival— y con sus limitaciones para definir en los metros finales. O en todo caso, para aprovechar las cuatro o cinco situaciones claras que tuvo para convertir.
Bien Rivero en el manejo de la pelota. El más claro de todos, aprovechando también la falta de marca de un River que en el medio extraña de todo un poco. Extraña la capacidad de recuperación que le puede dar un jugador como Ponzio y extraña la claridad que le debería aportar alguien con mayor inteligencia y continuidad. Así, terminó dependiendo de un “Pity” Martínez que se estacionó por izquierda la mayor parte del tiempo y que, a lo sumo, provocó algún desborde. Por bajo, poco y nada. En eso quizás podamos coincidir respecto de las limitaciones que tiene River. Pero sería injusto e iría en desmedro de Unión, si todo se basa en la simpleza del análisis que se puede hacer desde la óptica de River. A veces, habría que preguntarse también por qué un equipo juega mal y darle algún mérito al rival. Fue el caso de ayer.
Volviendo a Unión. En el dominio de la pelota fue bueno lo de Rivero, se sumó algo de Godoy, el orden y quite de De Iriondo y la prolijidad de Mauro Pittón. La sobriedad del fondo permitió que Unión no sufriera casi ninguna jugada de real peligro para Nereo Fernández en el primer tiempo. Y naturalmente, River debía reaccionar en algún momento y esto se produjo en el segundo tiempo, sobre todo en ese primer cuarto de hora y cuando se produjeron dos jugadas claras, como el remate de la polémica de Nacho Fernández y el mano a mano que Nereo tapó en gran forma.
Ahí, en el segundo tiempo, Unión cometió el único error táctico que se le pudo observar: lo dejó venir mucho a Mayada con pelota dominada. Fue la única pauta que dio el equipo de pretender esperarlo a River. En todo lo demás, Unión acertó: apretó a River en su propio terreno, le quitó espacios, lo incomodó permanentemente y así lo obligó a cometer errores. La velocidad muchas veces trae apuro. River quiso imprimir, por las características de sus jugadores, mucho ritmo al juego pero se equivocó, cayó en imprecisiones y facilitó el negocio de Unión, que no fue redondo porque le faltó contundencia arriba.
Los cambios de última, por las lesiones de Acevedo y Villar, no se hicieron sentir. En este aspecto, Unión no sorprendió a nadie. Rivero y Mauro Pittón estaban quedándose “injustamente” —utilizando una expresión del propio Pumpido, afuera del equipo—. Si Villar y Acevedo iban a jugar como titulares, era por algo. Pero Mauro Pittón se metió a jugar de “8” y Rivero cumplió la función que iba a desempeñar Acevedo, dándole al equipo, ambos, la solidez y lo que se esperaba de Villar y el ex Racing y Defensa y Justicia. Rivero repitió todo lo bueno que hizo en el final del año pasado. Será una difícil decisión para Pumpido, de cara al clásico, porque hizo méritos para meterse en el equipo.
* ¿Qué fue lo bueno de Unión en el Monumental?
1) El planteo, jugándolo lejos de Nereo Fernández.
2) La generosidad y despliegue físico.
3) El orden.
4) La convicción y la confianza para no achicarse en ningún momento.
* ¿Qué fue lo malo, o lo que le faltó a Unión?
1) Más precisión o contundencia para aprovechar alguna de las cuatro o cinco jugadas claras que tuvo para convertir (una de Brítez en el primer tiempo, otras dos de Gamba y la del final de Vadalá, mencionando las más claras).
* ¿Cómo fue el balance?
Positivo casi en un ciento por ciento. Hubiese sido total si se traía los tres puntos, algo que pudo haber conseguido. En el balance, fue más inteligente y rescatable lo de Unión, pero no parece estar mal el empate y se valora mucho el punto que se trajo a Santa Fe. Y quizás en esto, solamente, pueda coincidir con los que hacen el análisis de River sin tener en cuenta lo que hizo el rival: la sensación es que ellos perdieron dos y que el empate no les cierra para nada. Eran locales y se supone que debían ganar. Pero en el juego, hicieron poco y nada. Menos que Unión.

A Gamba no le quedó un resquicio. Ésta fue una de las jugadas más claras para Unión en el partido. Grosero error de Lollo —no fue el último— que intentó tirarle la pelota hacia atrás a Batalla y se la regaló a Gamba. El delantero de Unión recibió la pelota pero no le quedó espacio para intentar casi nada. Después, Batalla hizo todo lo posible para evitar el gol, como se observa en la foto.
Foto: Télam

De Iriondo, un gran batallador. El volante de Unión, Manuel de Iriondo, va abajo para tratar de quitarle la pelota a Ignacio Fernández. Del primero al último minuto fue bueno el trabajo del volante más retrasado del Tate.
Foto: DyN
Síntesis
River 0
Unión 0
Cancha: River.
Arbitro: Germán Delfino.
River: Augusto Batalla; Camilo Mayada, Luciano Lollo, Lucas Martínez Quarta y Milton Casco; Ignacio Fernández, Joaquín Arzura y Gonzalo Martínez; Rodrigo Mora; Carlos Auzqui y Sebastián Driussi. A.S.: Velazco. Estuvieron en el banco: Mina, Palacios, Domingo. D.T.: Marcelo Gallardo.
Unión: Nereo Fernández; Emanuel Brítez, Agustín Sandona, Leonardo Sánchez y Nahuel Zárate; Mauro Pittón, Martín Rivero, Manuel De Iriondo y Diego Godoy; Lucas Gamba y Franco Soldano. A.S.: Peano. Estuvieron en el banco: Erramuspe, Lebus y Britos. D.T.: Juan Pablo Pumpido.
Cambios: a los 15 min, Lucas Alario por Auzqui (RP); a los 30 min, Iván Alonso por Driussi y Ariel Rojas por Arzura (RP); a los 37 min, Guido Vadalá por Gamba (U); a los 43 min, Walter Bracamonte por Godoy (U), y a los 45 min, Federico Anselmo por Soldano (U).
Amonestados: en Unión, Zárate.
Bajo la lupa
NEREO FERNÁNDEZ (6). Tapó un mano a mano en el segundo tiempo, estuvo siempre atento y brindando seguridad.
BRÍTEZ (6). Arrancó mal, porque en el primer mano a mano con Martínez le tuvo que cometer infracción. Fue un mal presagio pero que luego no se concretó, porque lo marcó bien. Casi convierte en el primer tiempo.
SANDONA (7). Muy firme y seguro en el fondo. Ganó mucho de arriba y le dio una gran tranquilidad al resto de sus compañeros. Se ha ganado el puesto.
LEO SÁNCHEZ (6). Buen partido. Le anularon bien un gol, en el arranque del partido y luego le achacan un supuesto penal que no fue. Sobrio y expeditivo.
ZÁRATE (6). Otro que anduvo bien y que inclusive se animó a llegar al área rival en un par de ocasiones. Se le vinieron mucho Auzqui, en el primer tiempo, y Mayada, en el segundo. Pero respondió bien.
MAURO PITTÓN (6). No tiene la dinámica suficiente para jugar por el carril, pero aportó ubicación, orden y despliegue. Hizo la justa.
DE IRIONDO (7). Otro que hizo un buen partido. Jugó delante de la línea de cuatro, respaldando a sus otros compañeros. Mucho despliegue y orden. Su presencia es fundamental cuando se resuelve presionar como lo hizo Unión anoche.
RIVERO (7). Con la pelota, el jugador más claro de Unión. Aprovechó cierta falta de marca en el medio de River y encabezó varios ataques que no tuvieron consecuencias en la red rival por la falta de jerarquía en el momento de definir.
GODOY (6). Fue de mayor a menor. Dio la impresión de quedarse un poco desde lo físico en el final y como Mayada se venía mucho por su sector, fue reemplazado por Bracamonte.
GAMBA (6). Corrió una barbaridad, molestó siempre en la salida y tuvo dos o tres opciones en las que no pudo definir. Todo lo bueno que construyó, no le pudo dar adecuado final aprovechando las situaciones para convertir.
SOLDANO (6). Otro que se gana el puntaje por su sacrificio y voluntad para ayudar al resto del equipo. Junto a Gamba, fueron los primeros “defensores” que tuvo el equipo. Bien a la hora de “peinar” pelotas que llegaban enviadas desde el fondo.
VADALÁ. No entró bien. El partido estaba justo para aprovechar su velocidad en el pique corto y su buen dribbling. Desperdició un claro mano a mano en el final del partido, cuando permitió que Batalla se la sacara de sus pies.
BRACAMONTE. La idea fue impedir que River siguiera avanzando por el costado derecho de su ataque. Pocos minutos en la cancha.
ANSELMO. Casi no pudo entrar en juego.