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Sábado 27.06.2020 - Última actualización - 15:19
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Desgarrador testimonio del “4” de Colón

Vigo: "Mi padre me abandonó en un rancho antes de nacer"

Es la figura sabalera y hasta los 10 años se llamó Alex Gómez. Una decisión judicial increíble, al exigir su madre la cuota de alimentos, lo obligó a llevar el apellido del padre biológico que lo había abandonado al nacer.

El último partido de Colón y del fútbol argentino. Fue victoria sabalera en Rosario ante Central. Crédito: Archivo El LitoralEl último partido de Colón y del fútbol argentino. Fue victoria sabalera en Rosario ante Central.
Crédito: Archivo El Litoral

El último partido de Colón y del fútbol argentino. Fue victoria sabalera en Rosario ante Central. Crédito: Archivo El Litoral



Desgarrador testimonio del “4” de Colón Vigo: "Mi padre me abandonó en un rancho antes de nacer" Es la figura sabalera y hasta los 10 años se llamó Alex Gómez. Una decisión judicial increíble, al exigir su madre la cuota de alimentos, lo obligó a llevar el apellido del padre biológico que lo había abandonado al nacer. Es la figura sabalera y hasta los 10 años se llamó Alex Gómez. Una decisión judicial increíble, al exigir su madre la cuota de alimentos, lo obligó a llevar el apellido del padre biológico que lo había abandonado al nacer.

Los periodistas somos todos “charlatanes”. Si algo nos sobran son palabras. “Preguntále lo que quieras, que si no sabe la respuesta la inventa”, es un chiste de esta colectividad de teclados, micrófonos, cámaras y ahora celulares de todo tipo. O sea, nunca nos quedamos “mudos”. Esta vez, quizás por primera vez en 30 años de profesión, nos quedamos sin palabras.


Un camarógrafo, tres periodistas y un productor. El invitado, para esta propuesta mixta de “En El Área TV” y multimedios El Litoral era Alex Vigo, el canterano más importante que hoy muestra Colón en Primera División. En el verano pre pandemia, por pedido de un gusto de Marcelo “Muñeco” Gallardo, River Plate llegó a ofrecer un millón de dólares. El chico fue el primero en decir no, Vignatti respondió lo mismo.


Este solo capítulo, que a un pibe de estos tiempos le nazca por sí solo el “no” a River, el “no” a las luces de Buenos Aires y el “no” a los millones , ya “garpa” la historia de esta nota que usted está leyendo y la tapa del diario.


La carrera de Alex Vigo en el fútbol es apasionante: con menos de 40 planillas profesionales firmadas y apenas un gol está en el radar de un grande como River Plate por pedido de Napoleón: el “Muñeco” Marcelo Gallardo lo viene siguiendo para llevárselo a tirar centros al Monumental.


Pero de la mano de su soñada idea de “jugar a la pelota en Colón” —llegó al Sabalero desde la UNL en la Liga— , hay otra historia. Porque si el relato futbolero asombra, la “otra” novela emociona. 


Su historia de vida, la que por primera vez con lujos de detalles decidió contarme en esta entrevista, no sólo me dejó a mí sin palabras. Les pasará a ustedes también cuando terminen de leerla. No creo equivocarme.


Alguna vez, luego de esas veladas sin final con “Cacho” Roteta y el “Sordo” Romano en “El Quincho de Chiquito”, el grandote Amílcar Brusa me dijo: “Nene...¿sabés para qué sirve el boxeo? Para sacar a gente necesitada de las villas y con un montón de miserias humanas a cuestas. El boxeo les da un nombre, comida, plata, hoteles, aviones en primera clase. Sirve para compensar de grande tanto dolor de infancia”.


Cuando terminé esta nota con el jugador que hoy más promete en Colón y quiere Gallardo para que sea el próximo “4” de River, me acordé al toque de esas palabras mágicas del inolvidable “Maestro” Amílcar Brusa, hacedor de tantos campeones, inquilino obligado de “El Salón de la Fama” y padre de Carlos Monzón.


Quien hoy se llama Alex Gamaliel Vigo, de 21 años y nacido un 28 de abril de 1999, hasta los diez años se llamó Alex Gómez. Claro está que historias de cambios de apellidos sobran en el mundo del fútbol y abundan en la vida.


Por ejemplo: Carlos Tevez era Carlos Martínez, Walter Samuel era Walter Luján y Bruno Marioni era Bruno Giménez, por citar a algunos. Y Alex Vigo era Alex Gómez, sólo que esta historia del “4” de Colón es distinta a todas.


—Te quiero preguntar por algo que nunca contaste...la historia de tu apellido...


—Yo tenía mi apellido que era Gómez, el de mi mamá. Te voy a contar todo, porque creo que es justo y que lo sepan todos...(hace una pausa, como tomando fuerza)...Mi padre biológico me abandonó antes de nacer...faltaban dos semanas...Pero ahora tengo a mi papá que es Jorge Rossi y de él aprendí algo: “Padre es el que cría, no el que hace”. Yo nací y me crié en un rancho....no tengo vergüenza en decírtelo...(hace una pausa, esta vez, mucho más larga)

 


—Vergüenza es robar Alex...


—Exacto...Me crié en un rancho, porque mi viejo nos abandonó ahí y nos llevó todo. No tengo vergüenza en decirlo y lo voy a decir a todo el mundo....¡A la gente que me quiera escuchar se lo voy a decir...! Mi vieja empezó a hacerle juicio porque nos quedamos sin nada y no teníamos nada de nada...Era para que por lo menos nos pase la cuota alimentaria.


—¿Y por qué el cambio de apellido?


—Porque ahí la Jueza, no se bien por qué, le dijo a mi mamá que yo tenía que llevar el apellido de Vigo...de mi papá biológico. Me lo tuve que poner y sacarme el de mi mamá. Yo tenía apenas diez años cuando pasó todo eso. Fue para poder comer.


Alex cuenta que “muchos se confunden y creen que soy de Paraná, Entre Ríos...jajaja...Yo soy nacido y criado en Colastiné Sur, en un pozo que se forma abajo del terraplén, en la costa misma del Río, una zona castigada siempre cuando suben las aguas”.


Verónica Gómez es su madre y por cuestiones que ya explicó “su padre” se llama Jorge Rossi. Lo que no se puede explicar es que Alex (21 años) y su hermana Aixa llevan el apellido Vigo, pero sus otros dos hermanitos —Abril de 19 y Uriel de 17— llevan el apellido Gómez.


“A los 9 años el que me ve en la UNL (Universidad Nacional del Litoral), en la Liga Santafesina y me lleva a Colón es “Chupete” Marini”, así llego al club. Y el que me sube a Primera en Colón es Eduardo Domínguez”, comenta el lateral derecho sabalero.

 

“No tengo vergüenza en contar...” Será, en este mano con El Litoral y “En El Área”, la frase que más repetirá Alex Vigo en un charla desgarradora e inédita donde contó todos sus sueños de fútbol en Colón pero también la dura historia de su vida. De golpe, le llegó todo: debut, primer contrato, continuidad, final continental y la oferta de River para llevárselo por pedido de Gallardo. Un relato que eriza la piel.Foto: Gentileza “En El Área TV”

 


—Algunos buscadores de fútbol no tienen claro dónde naciste, Alex

 


—Yo nací y vivo en Colastiné Sur...(se ríe)...¡Muchos hasta me preguntan si soy de Paraná!. Les digo que noooo, soy de Santa Fe.


—¿Dónde vivís exactamente?


—Casi en la costa del río Paraná, en un pozo que se forma abajo del terraplén


—Cuando te inundaste, la última vez, el club te ofreció salir de ahí...


—Eso fue en la inundación con la última creciente, fue de las más grandes y el agua avanzó. El club me ofreció ir a vivir con todo pago a la pensión para que no tenga problemas y no deje de ir de entrenar al predio.


—Y les dijiste que no


—Yo tomé la decisión de quedarme ahí, ése es mi pueblo y tengo que ayudar...Había que ayudar a mi familia porque se vino feo...había mucha agua y había que “bolsear”...todos teníamos que hacer el esfuerzo, porque el terraplén es chiquito y en ese pozo que se forma abajo del terraplén, ahí vivimos nosotros.


—Te quedaste ahí en Colastiné Sur a pelearla contra la inundación


—Yo le dije a Colón que no, que me iba quedar con mi mamá a ayudarla, a cuidar la casa y ayudar a la gente con el terraplén para que no se inunde. Nos quedamos día y noche con las bombas tirando y bolseando para que la inundación no avance.


—¿Faltaste a algún entrenamiento?


—¡No! Me levantaba todos los días a las cinco de la mañana y tomaba “el 2” que entra a Colastiné Sur, así que daba vueltas una hora más o menos. Me bajaba y ahí esperaba hasta que a las siete y cuarto pasaba el Kieffer. Así, llegaba siempre una hora y pico antes de cada entrenamiento al predio de Colón.


—¿Y qué hacías?


—Me iba solito al gimnasio a entrenar


Algunos conocidos en común, como por ejemplo el querido “Chueco” Miguel Robledo —formador histórico de Colón que lo aconseja cuando llega de la UNL por el ojo clínico de “Chupete” Marini— no ahorran elogios de Alex. Desde esa primera promesa inicial del “4” de Colastiné Sur: “Voy a traer pescado”.


De esas recomendaciones, ante sus desesperadas ganas de “llegar” en Colón, para que “no se pase de rosca con el gimnasio, porque se mataba entrenando”. De sus historias con el terraplén y las inundaciones en Colastiné Sur: “Agua que me hiciste mal y sin embargo te quiero”.


De esas noches llenando bolsas con arena y controlando las bombas para amurallar las casitas y que el río no se lleve todo. De levantarse a las cinco de la mañana y tomarse dos “bondis” —primero el 2 y después el Kieffer— para no faltar nunca a ningún entrenamiento en Colón. Y de este llamado del “Muñeco” Marcelo Gallardo para que pueda ser el “4” de River en un futuro no tan lejano. Cuando se pongan de acuerdo él y Vignatti, “porque Colón me dio todo, es mi casa y acá soy muy feliz”.


Termina lo nota y barbijo mediante, chocamos codos en la despedida. Nos quedamos sin habla con su historia de vida. Quien escribe, Fabián Tavella, “Lucho” Brondino, Rodrigo Rosetti y el camarógrafo de “En El Área TV” Gerardo Martorina. Todos nos quedamos sin palabras.


Es que Alex Vigo, hoy en Colón y ya mirado por Marcelo Gallardo para que sea el próximo “4” de River, podrá escalar —como en la cancha— sin límites en su hoja de ruta deportiva. Ir a Europa como Conti o ser figura en River como Alario. Desbordar, tirar centros, hacer goles.


Pero hay un partido que Alex Vigo ya ganó y es el partido “de su vida”. El del pibito abandonado por su padre biológico en un rancho de Colastiné Sur: se fue y los dejó sin nada antes de nacer. Su historia de Alex Gómez hasta los diez años, el increíble fallo judicial que “obligó” a su solitaria madre a “ponerle el apellido del padre” para cobrar la cuota alimentaria. “No teníamos ni para comer”, dice este chico humilde que en un puñado de partidos más costará una montaña formada con billetes de dólares.


A mayor necesidad, mayor dignidad: podía ir a vivir a la comodidad de la pensión de Colón en el predio, pero se quedó en su “pozo” de Colastiné Sur llenando y poniendo bolsas para que aguante el terraplén contra las aguas.


A mayor necesidad, mayor dignidad: de no tener para comer a decirle no a River. “No me venda presidente, no es justo que me vaya ahora que Colón está en descenso. A mí Colón me dio todo”, le dijo Vigo a Vignatti.


Una historia tremenda en tiempos de esta “nueva normalidad”. Fue Alex Gómez, ahora es Alex Vigo y pagaría todo por ser Alex Rossi. “Padre es el que cría...no el que te hace”, dice el “4” de Colón que quiere Gallardo para River. 


Podrá jugar en Colón, River, Europa o la Selección. Da lo mismo, pibe. Al partido más importante ya la ganaste y por goleada.


...El partido de la vida....El de tu vida, Alex.

 

“Padre es el que cría...no el que te hace”. Alex Vigo, jugador de Colón

 

 

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