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Sábado 12.09.2020 - Última actualización - 11:13
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Contra viento y marea

La resistencia de los clubes sociales frente a los embates de la pandemia

Son pilares fundamentales de la sociedad y hoy están luchando día a día por sobrevivir. El coronavirus les desplomó la masa societaria y les inclinó profundamente la balanza económica. Sin embargo, no dan el brazo a torcer y auguran repuntar la situación en el verano.

 Crédito: El Litoral
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Contra viento y marea La resistencia de los clubes sociales frente a los embates de la pandemia Son pilares fundamentales de la sociedad y hoy están luchando día a día por sobrevivir. El coronavirus les desplomó la masa societaria y les inclinó profundamente la balanza económica. Sin embargo, no dan el brazo a torcer y auguran repuntar la situación en el verano.

Ignacio Pellizzón | region@ellitoral.com

 

Para muchas personas los clubes sociales son como una segunda casa. Son espacios para realizar deportes y disfrutar con amigos, pero también ambientes ideales para contener a los más chicos y educarlos con profesionales que están a disposición las 24 horas. Son pilares fundamentales de la sociedad.

 

Si bien parecía que los clubes de barrio iban a desaparecer hace algunos años, la militancia y el compromiso de los más jóvenes para tomar las riendas de las instituciones y reposicionarlas en los lugares donde merecen estar, generó un renacer que atrajo nuevamente a la gente a participar activamente de la vida de los clubes.

 

También, en los últimos años, los clubes vienen padeciendo embates económicos profundos. La resistencia de estos espacios es inconmensurable, pero la pandemia del coronavirus los tiene a mal traer a niveles sin precedentes en la historia reciente. Pese a ello, siguen luchando.

 

Clubes de resistencia

 

Lorena Almazán es presidenta de Tierra de Sueños Club en Roldán. En contacto con El Litoral explicó que la institución, por la crisis de la pandemia, vio disminuida la masa societaria “en un 80%”, en base a los abonados fijos que tenían.

 

“Nosotros somos una entidad privada, por ello es que no recibimos ayuda del Estado, sólo percibimos los ATP del gobierno nacional para tratar de sostenernos de alguna manera. Para tratar de afrontar los gastos fijos que tenemos, nos lanzamos directamente a solicitar créditos bancarios, porque de otro modo no seríamos capaces de poder enfrentar los costos corrientes que tenemos”, explicó.

 

Todos los cañones “los apuntamos al verano”, dice Almazán, para tratar de repuntar esta situación. “Sin dudas que las esperanzas están puestas en la temporada de pileta. Es fundamental. Y ver si podemos recuperar parte de esa masa societaria que hoy ya no tenemos”, aclaró.

 

En el caso de que esta situación tan crítica se sostenga durante varios meses más, “no vamos a poder resistir”, admite y añade: “Nuestro rubro, en particular, además de ser actividades deportivas, contamos con un salón de eventos y hotelería”.

 

En concreto, para tener una referencia, “nosotros teníamos 500 socios grupos familiares. Hoy nos quedan 100 grupos. Estamos cobrando las cuotas con el mismo valor de febrero y descontando los menores de 12 años. En promedio la cuota es de 3.000 pesos por grupo familiar de cuatro personas y tienen todas las actividades incluidas sin abonar nada extra (les incluye en ese precio, natación, gimnasio sala de musculación, hockey, entrenamiento, patín, distintos ritmos, pilates, entre otros)”, detalló la presidenta de Tierra de Sueños Club.

 

Y cerró: “Actualmente tenemos diez empleados fijos. Por suerte, por ahora no hubo ningún despido, pero no podemos descartar la posibilidad de reducir el personal y profesores, porque la situación ya se torna insostenible”.

 

Otro caso de lucha es el del club Atalaya de Rosario, ubicado en el corazón del barrio República de la Sexta. Su titular, Sol Nieto, también contó a El Litoral la situación que viven en medio de la pandemia.

 

“Hasta el momento, contamos con el 50% del padrón que abona la cuota societaria. Desde el momento en que reabrimos, muchos se pusieron al día, más que nada para poder realizar actividades deportivas. Si hablamos de los meses de abril, mayo, junio, sólo abonaba entre un 20% y 30% del padrón”.

 

“Los recursos los obtenemos de la cuota societaria. Nosotros no tenemos otro ingreso para poder solventar los gastos. Si bien, las taifas disminuyeron por la falta o poca actividad, son montos que, al depender de una cuota societaria de 400 pesos, son imposibles de afrontar. Además, debemos cumplir con compromisos asumidos con anterioridad como son: obras, convenios de pago, etc.”, aclaró Nieto.

 

“Ojalá el verano explote como siempre”, afirmó con deseo. “Todos los años, desde octubre que es cuando comienza la inscripción para la temporada de verano, se duplica la cantidad de socios. Y muchas familias se quedan durante todo el año”.

 

“Para nosotros –continuó- una buena temporada de verano hace que podamos estar más tranquilos hasta mitad de año. No sólo es beneficioso en cuanto a lo económico, sino también a nivel social. Son tres meses en los que el socio realmente vive dentro del club desde que abre hasta que cierra”.

 

Las posibilidades de quiebra o cierre siempre están. “Sinceramente no sabemos qué puede pasar en los meses venideros. Pero sí te puedo decir con total seguridad que el socio de Atalaya jamás permitiría que esto suceda. En las situaciones más difíciles del club, nos unimos todos y lo sacamos adelante. Somos una gran familia, aunque suene trillado es real”, concluyó la presidenta de Atalaya.

 

Un grande en problemas

 

No solamente los clubes sociales y deportivos de los barrios están atravesando un momento crítico por el coronavirus. También hay instituciones emblemáticas y de gran infraestructura en Rosario que están padeciendo los embates del Covid-19 y que, de no mejorar su situación, podrían terminar quebrando.

 

El hecho de ir perdiendo socios y de tener que sí o sí afrontar gastos fijos como los servicios o el salario de los empleados, está provocando el colapso de los más grandes. Las ayudas gubernamentales parecieran no ser suficientes para el declive económico que vienen sufriendo desde que el coronavirus generó la pausa social.

 

Tal es el caso del Club Atlético Provincial (CAP), entidad deportiva con más de cien años en la ciudad y que se ubica a metros del parque de la Independencia. Hoy en día, la institución está atravesando una situación compleja. El coronavirus le hizo perder cuatro mil socios de manera intempestiva y eso lo coloca otra vez al borde de un concurso de acreedores y “de una inminente quiebra”, como manifestó en una radio local, Sebastián Franco, presidente del CAP, al hacer un balance del impacto que tuvo la crisis sanitaria y económica que afecta a todo el país.

 

Un relevamiento realizado el mes pasado en distintos clubes de la ciudad de Rosario arrojó como resultado que, en el ingreso genuino por cuotas sociales, el 70% puede cobrar solamente el 25% de las mismas, y un 22% alcanza con mucho esfuerzo a un 50% de la cobranza.

 

El presidente de Provincial pintó un oscuro futuro para el club que tiene su sede en 27 de Febrero al 2600: “El escenario para nosotros es de concurso y quiebra inminente. Provincial fue a la quiebra con 4.800 socios. En este momento tenemos 6.200 y la cantidad sigue bajando. Hemos perdido alrededor de 4 mil socios”.

 

Y concluyó: “Uno veía en los parques que los ‘círculos del respeto’ estaban sobre pasados por la cantidad de gente ¿Y el Estado dónde estuvo? Si esto sigue así en catorce días vamos a estar en la misma situación y hay que construir espacios de diálogo. La culpa no puede ser únicamente de la gente. No hay ayuda económica que en este momento nos pueda tapar un déficit, al menos en Provincial, de 10 millones de pesos. a este paso vamos al concurso de acreedores o a la quiebra”.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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